La imagen del adiós


 (Foto: M. Litrán. Sevilla)

Solo a un fotógrafo se le puede ocurrir hacer una foto a su ex-mujer justo en el momento en que abandona el juzgado convertida en su ex-mujer. Te parece tan lejano ese momento...Miras a la chica y quieres reconocer en ella el sentimiento de entonces. Quizá alivio, quizá inconsciencia, quizá deseos de cerrar algunas puertas, quizá la marca del error, quizá "eso es la vida", quizá, de nuevo, una manera de salir corriendo...Tanto puede haber nostalgia adelantada como tristeza efímera en esa forma de mirar. No lo sabía pero ahí empezó otro capítulo y en ese otro capítulo la soledad será protagonista. Hay soledad cuando te apartas del camino prefijado, cuando dejas a un lado lo que construiste, siquiera livianamente. Le dijiste adiós y no miraste atrás y todavía hoy no sabes si hiciste bien o mal. Pero no podías hacer otra cosa. Salvo esa. Firmar en un papel. Hacerte una foto. Marcharte sola. Sola en una casa solitaria. Sola en la vida. Sola en todo. Voluntad de ser sola, de estar sola. Aún no has entendido aquello. Ella tampoco. 

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