Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2022

El otoño es un batido de frambuesa

Imagen
Patti Hansen   Palm Beach, FL, American Vogue, 1975 Foto de Arthur Elgort Nada es para siempre. Tampoco el verano. Te quejas continuamente del calor y te prometes a ti misma que, cuando lleguen los fríos, vas a colocarte una bufanda azul de pura lana y no protestarás al salir a la calle. Ese terreno inhóspito donde todo sucede, donde todo se halla en constante cambio, no te recibirá de sorpresa porque, antes que eso, los cristales de la ventana habrán anunciado el feliz cambio. Se va el verano hasta el año que viene y llega el otoño, la estación de la verdadera poesía, la que augura el reencuentro con los amores, con la gente que en un interludio húmedo y caluroso ha desaparecido momentáneamente de tu vida. Cuando el otoño representa algo nuevo, el otoño renace en un poema. Cuando indica que las cosas encajan y que tu vida cotidiana estará regida ahora por el horario, el otoño vuelve a convertir

"El hombre en la cola" de Josephine Tey

Imagen
  De modo que este es el último libro de Josephine Tey que la editorial Hoja de Lata ha publicado. La escribió en 1929 y usó para publicarla el pseudónimo de Gordon Daviot. Aquí aparece por primera vez su detective, el atractivo y culto Alan Grant, de Scotland Yard, un tipo que merece la pena conocer y que no tiene nada que ver con esos otros detectives entrados en años, con gabardinas sucias o con cabezas en forma de huevo.  Mi interés por Josephine Tey viene del primer libro que leí de ella, por supuesto publicado por la misma editorial Hoja de Lata que es la responsable de que Tey sea admirada ya por un grupo muy notables de lectores en español. Se trataba de "El caso de Betty Kane", 2017, que es, para mí, y junto a "La hija del tiempo", 2020, lo mejor que ha escrito la autora. Pero, por supuesto, no he dejado de leer todo lo suyo, formando así un caleidoscopio entretenido y muy especial de novelas, personajes y tramas. Así, "Un chelín para velas" ,

Retrato de madre con libro al fondo

Imagen
(Fotografía de Frances McLaughlin-Gill) La madre tenía siempre un libro en la mano y una película en la cabeza. Las dos aficiones, lectura y cine, las llevaba tan dentro que hubiera querido ser Lady Rowena o Scarlet O`Hara. A veces lloraba con los melodramas, pero disimuladamente. Y otras veces, se enzarzaba en una discusión sobre el final de un libro que no le parecía apropiado. Sus libros llevaban su nombre en la primera página, el día en que empezó a leerlo y, al final, un pequeño comentario. Unas pocas frases lograban resumir todos los pensamientos que acudían en tropel cuando leía. Su imaginación era desbordante. Podía inventar vestidos, muñecas e historias para contar en las noches de tormenta. No tenía miedo a nada. Se sabía de memoria los argumentos de las películas como si ella hubiera sido la guionista. Y conocía a los actores y actrices, a los directores, y también los cotilleos del rodaje: tal o cual enamoramiento, tal o cual rencilla. Los libros le permitían tene

Ocultación

Imagen
(Erwin Blumenfeld. Fotografía.) En ese mundo de mujeres, las había afortunadas. Gente sencilla pero que parecía estar tocada por la varita mágica de la suerte. Gente apacible, respetada, que convivía con tranquilidad y que no se despertaba de noche en medio del susto y la desesperación. Pero también existía lo otro. Lo otro se ocultaba, nadie podía saberlo. Las primeras interesadas en ocultarlo fueron ellas, las mujeres que tenían una trastienda emocional llena de objetos viejos y punzantes. Esas mujeres agachaban los ojos cuando iban por la calle. Les parecía que ellas mismas eran las culpables de lo que les pasaba. No tenían capacidad para entender que nadie merecía aquello. No. Ellas sentían que la vida era un castigo y que ese castigo tenía que tener una motivación. Nadie podía sufrir así sin causa alguna.  Se equivocaban. Equivocaban sus silencios, que atravesaban las frágiles paredes de las casas y atronaban las calles. Equivocaban sus confidencias, hechas siempre al

Quien no tiene padrinos...

Imagen
  (Foto Vivian Maier) La sabia madre de una querida amiga tenía este refrán entre los suyos: "Quién no tiene padrinos, no se bautiza". Como todas las madres, grandes verdades estaban siempre en sus frontispicios y sabían manejarlas con la suprema elegancia de quienes no se quejan sino que muestran una evidencia.  Cuando eres una niña de barrio todo te cuesta más. Todo se consigue a base de esfuerzo, de trabajo, de voluntad, de estudio y de lucha. Tu familia, en el mejor de los casos, empuja a tu lado, pero el resto del mundo es una abrupta montaña que no se va a dejar conquistar así como así. Si no eres la hija de..., o la nieta de..., o la esposa de...no lo vas a tener nada fácil. Las niñas de barrio, por muy inteligentes que seamos, y a veces lo somos, hay techos que no vas a alcanzar.  Se habla mucho de ese "techo de cristal" que impide a las mujeres lograr las más altas cotas de poder o de influencia. Pero yo hablo de un techo mucho más evidente y oculto a la ve

Ford, Glenn Ford

Imagen
Que Glenn Ford no ganara nunca un Oscar es una señal evidente de lo que son los premios. Dependen de tantas cosas y de tantas circunstancias que son fiables a medias. Hay por lo menos tres películas por las que Ford merecía un Oscar (y no cuento entre ellas a Gilda ): Los sobornados , de Fritz Lang , en 1953; Deseos humanos , del mismo director y un año después; Chantaje contra una mujer , de Blake Edwards , 1962. Las tres se pueden encuadrar en lo que llamamos "cine negro" y lo mismo le ocurre a Gilda . En realidad, en esta famosísima película, el papel de Ford es mucho más interesante que el de ella, pero la fama tiene esas cosas. Los sobornados , es una de las mejores películas negras que se han rodado nunca. Su violencia expresada y elíptica la convierte en un film oscuro, en una muestra de la maldad humana y de cómo las personas llegan a ser capaces de lo peor. Por su parte, en Deseos humanos (donde vuelve a encontrarse con la gran Gloria Grahame , quizá su pareja ci

"En Grand Central Station me senté y lloré" de Elizabeth Smart

Imagen
¿Es posible enamorarse de alguien a quien no se ha visto nunca¿ ¿De alguien con quien nunca se ha hablado? ¿De alguien que no te ha dedicado ni una mirada? ¿Es posible enamorarse de alguien al leer un poema? ¿Es posible seguir amando a alguien a pesar de que sabes que no eres la única? A todas estas preguntas Elizabeth Smart  (Otawa, 1913- Londres, 1986), contestaría "sí". Es posible, diría. Es, no solo posible, sino cierto. Y por eso escribe este libro. Por eso este libro tiene sentido. Por eso y porque ella era una escritora, aunque no lo sabía, no solo una mujer enamorada. Las mujeres enamoradas lloran en cualquier lugar del tiempo y de las ciudades. Las escritoras, trasladan las lágrimas al papel y, al hacerlo, esas lágrimas ya no son suyas, pertenecen al lector que encontrará en ellas, seguro, algo de su propio dolor o de su propia dicha. Es así como la literatura se convierte en un espejo en el que mirarse y mostrarnos.  Su vida y el libro son la misma co

El juego de la venganza

Imagen
La historia tuvo lugar en Kuala Lumpur en 1911. Luego se convirtió en un relato, publicado en 1924, junto a otros que formaban el libro The Casuarina Tree. Más tarde, en una obra de teatro escrita en 1927. Por fin, en una película, de 1929. Y el fin de todo ello, de esta suerte de atracción mantenida en el tiempo, es esta película La carta, de 1940. Así, Somerset Maugham, el dramaturgo; Howard Koch, el guionista; William Wyler, el director y Bette Davis, la actriz, forman el cuarteto sobre el que se asienta esta extraña, apasionante, dura y compleja producción.  Nunca la fotografía ha sido un aliado tan fiel de las emociones. Nunca los movimientos de cámara han tenido mayor protagonismo. Nunca, las diferencias sociales, la lucha de clases, han tenido un espejo mejor en que mirarse. Nunca la pasión amorosa se ha escrito con tanta conmiseración y tanto odio. Nunca la rivalidad femenina ha tenido un ropaje tan caro y unos rostros tan herméticos. Nunca hemos entrado en una histori

"De vuelta a casa" de María Sanz

Imagen
"Nada como este sueño de tristeza para alojarse en todos los adioses..." Los libros de poesía son tan acogedores...Notas en ellos, desde el principio, que el autor respira, se mueve, siente, que las palabras no están vacías ni pretenden ser escaparates. Los libros de poesía se abren como flores, se esparce su perfume por allá donde alguien los lee, y florecen, siempre florecen.  ¿Quién no sueña con volver a casa? ¿Qué casa es esta de la que habla la poeta María Sanz ? Cuarenta poemas en la pauta de la emoción, del verso clásico que trasmina una voz que hace del silencio el motivo mayor para saltar al aire. La casa es el trasunto de la propia vida, es el ámbito que contiene todo aquello que ofrece algún significado. La casa es el envoltorio pero también registra los sonidos, los suspiros, los llantos, los pequeños crujidos del cuerpo y de las cosas. En cuarenta poemas se condensan los momentos vividos y se anhelan los que podrán venir y los que nunca volverán porque la vida pa

Un pájaro con las alas rotas

Imagen
Miraba sin ver. La calle estaba desierta a esa hora de la tarde. Hacía calor. Le sudaban las manos. Pensó en que debería volver a casa. Llevaba mucho tiempo deambulando, dando vueltas en torno al mismo sitio, una extensión de parque abierto, en el que las flores nunca aparecerían. El suelo estaba surcado de miles de pisadas. Todo parecía acabado, muerto, en una especie de contemplación del duelo, en una alarma sonora de cristales. No existía ningún atisbo de esperanza en aquel paisaje y ella lo contemplaba como si lo hubiera visto antes, como si esa no fuera la primera vez. Toda la gente se había alejado de allí. Acabada la fiesta, no existía razón alguna para permanecer expectante en ese sitio, como si esperara un milagro, como si un acontecimiento estuviera aún por venir. Ella miraba a todos lados pero no veía nada. Su vista se fijaba en un espacio interior que no tenía motivos, ni explicaciones, ni susurros, ni música. Era una voz que le hablaba de que debía seguir andando,

"Todo lo que perdí: por lo que muero"

Imagen
(Douglas Aagard) Otro tiempo vendrá Otro tiempo vendrá distinto a éste. Y alguien dirá: «Hablaste mal. Debiste haber contado otras historias: violines estirándose indolentes en una noche densa de perfumes, bellas palabras calificativas para expresar amor ilimitado, amor al fin sobre las cosas todas». Pero hoy, cuando es la luz del alba como la espuma sucia de un día anticipadamente inútil, estoy aquí, insomne, fatigado, velando mis armas derrotadas, y canto todo lo que perdí: por lo que muero. (Ángel González) Así que pase el tiempo, la vida, todo, en honda soledad, en verso eterno. Así, lo que perdí, contigo, lo que fuiste, cuando el adiós sustituyó a la vida, en silencios que claman, viejas huellas, dándolo todo, tú, en la tierra, amor desamparado, nada queda. 

De par en par, abierta la ventana...

Imagen
(Marc Chagall) Un manojo de nubes engañosas y el aire que se coló sin verme. Eso fue lo que puso en vigilia tantas horas sin saber que era fácil desprenderse de todo. El verde de las hojas flameaba en una tarde de esperanzas llena. En el zócalo gris de la ventana había una mariposa irreverente, cuyas alas se abrieron al compás de los ecos. Esa casa de chimenea apagada, de tejado en pizarra convertido, de pared blanca, de festones azules, azul, azul, azul y prusia, esa casa te ansía y no lo sabe. Así que el árbol se esparza sin miedo, en silencio de luz, de madrugada, así la tarde llene su silencio de una voz que yo espero, de una voz que no existe, que tiñe madrugadas sin sonidos. 

Aquel chico francés...

Imagen
  Aquel chico francés tenía un gran parecido con Vigo Mortensen. Llevaba el pelo largo y los ojos azules (o eran grises o verdes, todo dependía). Rompí todas sus fotos en ese momento de ofuscación que sigue al enamoramiento más feroz y por eso hoy reconstruyo su imagen a través de la de otro. Recursos de la memoria y del paso del tiempo. He roto tantas fotos que tendría que convertir la pasarela roja en el trasunto de la calle Real. Aquel chico francés era fotógrafo y andaba todo el día con la cámara al hombro. Se paraba en los sitios más inverosímiles y hasta peligrosos y luego echaba las horas revelándolas en un estudio que había instalado en su apartamento de Nîmes. El apartamento era pequeño pero brillaba a todas horas, porque le daba un sol naciente espléndido y la terraza despedía un olor inusitado a albahaca. Conocía todos los lugares, porque su cámara los captaba antes casi de que la gente los descubriera. Castillos, palacios, puentes, ríos y calles. Edificios, tiendas, bares,

"Extranjeros, bienvenidos" de Barbara Pym

Imagen
  Barbara Pym es una mujer excelente y una escritora excelente. Nació en 1913 y murió en 1980. Aunque publicó varias novelas en vida, lo cierto es que dejó una maleta con inéditos que van saliendo poco a poco. Algunas editoriales, entre ellas Gatopardo Ediciones , están realizando una encomiable labor de recuperación al respecto. Así ha publicado los tres libros que he leído de ella: Mujeres excelentes, Algo menos que ángeles y Amor no correspondido. Este último es mi favorito y publicación original tuvo lugar en 1961.     En "Un poco menos que ángeles"  se cuenta la historia de Catherine Oliphant, escritora, cuyo noviazgo con un atractivo antropólogo llamado Tom Mallow entra en fase pantanosa cuando él conoce a una joven estudiante, Deirdre Swan. Para que haya cuarteto se añade al grupo otro antropólogo, un tipo de carácter bastante raro, Alaric Lydgate. No solo hablamos de enredos amorosos sino de esas argucias, artimañas y envidias que se mueven en el mundo de la

"Un poco menos que ángeles" de Barbara Pym

Imagen
Este es el tercer libro que publica Gatopardo Ediciones de la autora inglesa Barbara Pym (1913-1980). Los anteriores son "Mujeres excelentes" en 2016 y "Amor no correspondido" en 2017. Confieso mi predilección por "Amor no correspondido", aunque "Mujeres excelentes" me descubrió una forma de mirar muy especial y este de ahora tiene novedades interesantes, silencios y palabras que hacen reflexionar.  Me gusta Barbara Pym por su inteligencia. La inteligencia en un escritor tiene mucho que ver con esa manera distinta de ver los hechos, de analizarlos y, sobre todo, de interpretarlos. En ella hay una mezcla de dulzura y desafío. Hay una foto que se repite cada vez que se buscan datos sobre ella en la que aparece sonriendo a medias con un gato en los brazos. No me gustan los gatos, ni los perros, ni los animales en general, pero ella tiene una actitud complaciente que la convierte casi en la vecina de al lado. Inspira confianza. Esa sens

"Amor no correspondido" de Barbara Pym

Imagen
   E ntiendo a Dulcie Mainwaring aunque no sé si al final, cuando ya no la veamos, (porque el desenlace queda abierto) cometerá el "error" de casarse con alguien inapropiado. Entiendo su papel de espectadora de la vida, eso que no podemos evitar aunque nos gustaría. Quién no querría ser protagonista...Y su sensatez mezclada con el atrevimiento de querer saber. Y, por supuesto, su dedicación a la lectura, algo que los hombres "no comprenden ni les gusta".     E n su entorno pasan "cosas" y ella habla de "cosas". Esto le encantaría a Margaret Dashwood , o, al menos, eso decía en aquella escena de "Sentido y Sensibilidad" . No habla de este libro la novela pero sí de "Mansfield Park" , porque Aylwin Forbes da a su corazón un giro sentimental que compara con el del protagonista de Jane Austen : "Edmund se había desenamorado de Mary Crawford y había empezado a sentir afecto por Fanny" . Así es Aylwin (muy guapo, rub

"Mujeres excelentes" de Barbara Pym

Imagen
   B arbara Pym (1913-1980) es una de esas escritoras a la que hay que reivindicar. Le costó muchísimo publicar y, cuando lo consiguió, tuvo luego un vacío de quince años sin que ninguna editorial se interesara por sus libros. Puede decirse que fue la persistencia en preservar su legado de su hermana Hillary la que evitó el olvido total. Así se escribe la historia de la literatura. Mientras se publican bodrios infumables hay casos como este (muchísimos y, la mayoría, mujeres) que se quedan en un cajón. Creo que en ello hay un desprecio a la literatura que se considera "femenina" sin serlo, una prepotencia editorial sin límites.     I ncluso ahora, considerada ya un clásico del siglo XX, en castellano solo se han publicado cinco de sus libros. La primera editorial que lo hizo fue Anagrama, en 1985, con Mujeres excelentes , que, en 2016 volvió a lanzar Gatopardo Ediciones y que es objeto de esta entrada. Lumen publicó tres de esos libros pero no pueden encontrarse en la a

Eggleston: el color atraviesa la luz

Imagen
  Entre los fotógrafos cuyo trabajo admiro está William Eggleston (Memphis, 1939). Su tratamiento del color es tan extraordinario que te gustaría acercarte y tocarlo, ver cómo las manos se deslizan por la realidad que él representa tan certeramente. La fotografía es el gran arte del siglo XX y este fotógrafo es uno de sus más importantes ejemplos. Solo con dos elementos fundamentales, la luz y el color, jugando entre sí de forma recíproca, consigue crear una historia con cada una de sus fotografías. Por eso es inspirador, por eso verlo es una forma de estímulo para convertir en palabras sus imágenes.  Resulta impensable hacer poesía visual con objetos prácticamente de desecho. En la foto superior hay dos contenedores de basura, una especie de caseta hecha de materiales deleznables, unas vallas que separan la naturaleza inhóspita del espacio central, restos de paquetes abandonados, incluso el suelo está manchado, no tiene ningún cuidado. ¿Cómo de todo eso puede resultar una foto tan bel