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Mostrando entradas de agosto, 2022

"Jarana a la irlandesa" de Edna O´Brien

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(Fotografía de Nina Leen. 1909-1995)   J arana a la irlandesa es el primer cuento del volumen Objeto de amor , que acaba de publicar, en este marzo de 2018, la editorial Lumen , con traducción de Regina López Muñoz . La dedicatoria del libro va a uno de sus mejores colegas, y sin embargo amigos, el escritor Philip Roth ( "por nuestra larga amistad" ). Lo sustantivo del cuento son las chicas. Edna O´Brien (1930), es la mejor traductora a palabras literarias de los sentimientos y emociones de las jóvenes. Solo ella es capaz de apresar con nítida claridad esa efervescencia, esa búsqueda, esos remordimientos, ese binomio maldad-bondad que caracteriza a las muchachas en flor. Si fuera japonesa no lo expresaría tan bien.     A quí hay algunas muchachas a las que les pasan cosas. Y señoras mayores que las reprenden. Y madres que no se hacen cargo de lo que significa ese esplendoroso momento de la vida. Y chicos deslavazados que no están a la altura casi nunca. Un ret

Camarón, 30 años

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(Foto de José Lamarca. Camarón y Paco de Lucía)  En agosto de 1992, apenas un mes después de la muerte de Camarón , se presentó en la Isla de León un número extraordinario de la revista "Sevilla Flamenca" dedicado a su figura. Fue un esfuerzo récord el que hicieron los hombres y las pocas mujeres que la gestionaban y escribían, hecho con el objetivo de estar presentes sin demora en el duelo del artista. Allí, en el transcurso del acto, se dirimieron dos posturas que, sin saberlo quizá sus protagonistas, han sido las referentes en el discurso intelectual del flamenco de las últimas décadas. Camarón o Mairena.   Enrique Montiel , biógrafo que sería poco después de Camarón en su libro "Camarón. Vida y Muerte del Cante", y Luis Caballero , cantaor, escritor y especialista máximo en este arte, tenían visiones diferentes de cómo la posteridad los trataría, no solamente a ellos, Camarón y Mairena , sino a sus discípulos. Sostenía Luis Caballero el carácte

"Judith Fürste" de Adda Ravnkilde

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La literatura danesa es una desconocida entre la mayoría de los lectores españoles. Como ocurre, por otra parte, con otras literaturas nacionales. El peso de lo anglosajón es importantísimo y también de la literatura sudamericana, como es lógico. Luego hay una cierta penetración de libros franceses o italianos, pero el norte de Europa está casi virgen, si exceptuamos las sagas tan conocidas tanto dirigidas a mayores como a niños.  Por eso, descubrir autores es aquí una odisea y una aventura. En este caso, autora. Una mujer a la que Alba, en su colección Rara Avis, ha puesto sobre la mesa editorial con este libro, casi autobiográfico, que escribió en su juventud, pues se suicidó a los 21 años. Un libro precoz de una autora a la que llamaríamos malograda.  Judith Fürste no tiene recursos económicos. Se los han birlado directamente. Ello la convierte en una joven pobre que debe aceptar lo primero que se le ofrece para salir adelante. Y eso es, justamente, el matrimonio. Al mori

Si has de amarme

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(El mensajero del amor. Marie Spartali Stillman. 1844-1927) Si has de amarme que sea solamente por amor de mi amor. No digas nunca que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo de hablar o por un rasgo de carácter que concuerda contigo o que aquel día hizo que nos sintiéramos felices... Porque, amor mío, todas estas cosas pueden cambiar, y hasta el amor se muere. No me quieras tampoco por las lágrimas que compasivo enjugas en mi rostro... ¡ Porque puedo olvidarme de llorar gracias a ti, y así perder tu amor¡  Por amor de mi amor quiero que me ames, para que dure amor eternamente.  (Elizabeth Barret Browning. 1806-1861)

Cada día

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Como si Bridget Jones cruzara una ciudad plagada de asfalto, con aguas que apenas crean surtidores, sin tiempo para la esperanza ni huella de otros hombres que antes la vivieron, la vemos caminar cada día con ese gesto único de no saber si quiere estar allí o lanzarse a una aventura incierta. Su vestido impecable, la espalda recta, el bolso al hombro como si no pesara, el sombrero que quiere cubrir parte del rostro, un rictus en la boca, un gesto de las manos.... Todo parece estar medido en ella, a modo de cuadrícula, una línea trazada a escuadra y cartabón, una estructura anclada en el espacio, una obra arquitectónica, aunque efímera. La vemos avanzar sin preguntas. Seguro que tampoco hay respuestas. Es el silencio pleno y absoluto. Una imagen que no quiere decirnos las cosas que ha guardado tan dentro desde siempre.  (Imagen de Jack Vettriano)

Si te regalan rosas

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Si te regalan rosas que no sea por agradecimiento. Que no sea para decirte que eres buena persona, para recordarte que fuiste generosa en un momento. Si te regalan rosas, que no signifiquen que tienen pena de observar tu mirada asustada, que se compadecen de tu cuerpo desnudo de abrazos, que tienen consideración por tus amargas lágrimas. Si te regalan rosas que no sea porque hiciste algún favor, porque te asomaste el abismo solo por alguien, porque guardaste tu corazón debajo de un zapato. Si te regalan rosas, que no sea por rutina. Que no sean por un día señalado. Que no sean por costumbre. Que no sean por obligación. Si te regalan rosas que no sean para expresar que tienen miedo de perderte, que no sean para retenerte si no quieres estar, que no sean para evitar que compartas tus sueños. Si te regalan rosas, que no sean por orgullo, que no sean por desidia, que no sean por desdén, que no sean por costumbre, que no sean porque quieren engañarte con un perfume inexistente. 

En el andén

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El tren se alejó sin hacer apenas ruido. Era un tren de media distancia y se detuvo poco tiempo en el andén. Hacía frío y humedad. Me quedé sentada en una especie de banco de piedra, adosada a una pared absurda y hosca. Me arrebujé en la cazadora y crucé las piernas. Mi mirada seguía el camino del tren, no podía apartar los ojos de él. Y eso que el tren no me había traído a la persona que esperaba. No me había traído a nadie. Nadie se bajó del tren, en esos escasos minutos de parada, para abrazarme y decirme, soy yo, estoy aquí, he venido, al fin. Nadie. Los minutos fueron horas, porque se hicieron inmensamente largos, escudriñando las caras de los viajeros, pocos, que se detuvieron en esa ciudad pequeña y perdida en un extremo del mapa. Una ciudad sin mar, sin río, sin puentes, una ciudad tan sola como yo misma. Nadie se bajó del tren, nadie me miró con cara sonriente. Nadie echó un brazo por encima de mis hombros. Nadie me susurró nada al oído. Nadie, nada, las únicas palabr

Dolor tan hondo

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Terminó la llamada y el teléfono siguió en su mano. Notó una sensación de humedad. Era una lágrima. Luego otra. Luego, un caudal de llanto. Sintió frío. El frío de la angustia que le subía por la garganta y le cercaba el habla. No podía pronunciar ninguna palabra. Todas las palabras volaron. Se fueron todas a un paraíso incontestado, en el que no hay renuncias ni abandonos. Un paraíso donde el amor es posible, donde el sufrimiento tiene sentido a veces.  Se levantó pesadamente. Estaba muy cansada. La charla telefónica la había dejado exhausta. Tuvo miedo. Era el final. Podía sobrellevar la duda. Podía sobrellevar la incertidumbre. Pero el adiós...no podía pensar que nunca más oiría su voz al otro lado del teléfono, que nunca más su voz la llamaría con es tono especial del recibimiento primero: Eh...cómo andas??? Siempre esas palabras, esa forma de hablar, esos silencios intermedios.  Hoy había sido distinto. Ella había tenido la culpa. Habló de más, ahora lo sabe. Podí

La mentira

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Me has descubierto. Ha sido un fallo tonto. Una cosa absurda. Cómo he podido ser tan descuidada…Cómo tan ilusa…Me has descubierto y se ha hundido el precario castillo de naipes que habíamos levantado para no desandar todo el camino. Me has descubierto y siento que soy la miserable mujer que te engaña, durante doce años nada menos. La mitad de nuestra vida juntos.  Ahora sé que es inútil explicarme. No me escuchas. No quieres saber de mí nada más que la hora en que, acabado de hacer el equipaje, voy a subir a un tren que me llevará lejos. Ni siquiera me miras. Te doy asco. Piensas en cuántas noches te mentí. En cuántas noches me inventé una excusa y en cuántas tardes estuve con él, con el otro, en cualquier sitio, en su casa, en el coche, perdida por ahí en un despeñadero de emociones. No quieres saber datos, pero tu cabeza no deja de dar vueltas y tu corazón sufre. Lo noto. No me miras. Me odias. Me desprecias.  Podría contarte si pudieras oírme, si me escucharas al menos

A veces el amor no es suficiente

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La muchacha recorría la calle de un punto a otro de una ciudad desierta. Era un verano abrasador, en la hora más tórrida del día. Su corazón saltaba. Llevaba un vestido de gasa azul celeste, suave al tacto, con un encaje muy finito en el escote, en forma de pico, pronunciado, hondo. El vestido flotaba sobre el aire caliente del mediodía y ella andaba sobre unas sandalias blancas que le hacían un poco de daño. Eran nuevas, hechas para ocasiones especiales. Llevaba un sombrero del color del vestido.  En ese momento sonreía sola. Miraba al frente, con los ojos cubiertos por las gafas de sol, oscuras, impenetrables, pero la sonrisa se traslucía de inmediato, a pesar de que era una sonrisa interior. La sonrisa de la plenitud, quizá. La sonrisa de la nostalgia anticipada. La de la sorpresa o la duda. Venía de hacer el amor con un hombre que la amaba profundamente y al que  abandonaría sin remedio unos meses después. Los separaban quince años, una esposa, dos hijos y mucha incer

"Lady Ludlow" de Elizabeth Gaskell

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  Elizabeth Gaskell es una de tantas escritoras desconocidas hasta hace algunos años y que cuenta con una obra deliciosa. En este blog hay ya constancia de su escritura y de sus obras, así como del mundo que le tocó vivir, esa encrucijada de cambios que tan bien reflejó en sus novelas. Hija y esposa de pastores de la Iglesia Unitaria inglesa, Elizabeth Gaskell (Londres, 1810-Alton, 1865), es uno más de los casos de mujeres de vida retirada y plácida que, no teniendo aparentemente nada que contar forman parte de la historia de la Literatura, con una obra sólida y resistente al paso del tiempo, quizá porque, al margen del contexto, sus historias y personas son intemporales. De ellas se han realizado versiones en forma de películas y de series de televisión de gran éxito. Algunos de estos libros, como era usual en el siglo XIX, se publicaron por entregas en las ediciones y suplementos dominicales de los periódicos.  Resultan maravillosos los ambientes que recrea, el estudio de la psicolog

"Mary Barton" de Elizabeth Gaskell

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(Elizabeth Gaskell retratada en 1832 por William John Thomson)  En abril de 2012 la Editorial Alba en su colección Clásica Maior, dirigida por Luis Mangrinyá publicó Mary Barton, la primera novela de Elizabeth Gaskell , que vio la luz originariamente en 1848. Sin embargo, esta edición responde a la que se hizo en 1850. Antes de eso, hubo otras dos ediciones de 1849. Todas ellas fueron anónimas, pues, como en tantas ocasiones, la autora no reflejó su nombre en el libro.  Las circunstancias de la novela son especiales. La autora vivía en Manchester, aunque toda su vida previa había transcurrido en lo que los ingleses llaman "el campo" , que no es otra cosa que un pequeño pueblo con su rectoría, su biblioteca, sus casas señoriales y su extensión de terreno alrededor. Como ella misma relata en un delicioso prólogo al libro, su primer pensamiento cuando decidió escribir una obra de ficción fue inspirarse en aquello que conocía tan bien y hacer "un cuento ambie

"Lady Macbeth" de William Oldroyd.

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(Anna, la criada, trenza las cintas del corsé de Katherine, a modo de símbolo de una vida resguardada) Lady Macbeth , la ópera prima del cortometrajista William Oldroyd en el mundo del gran cine, no es una apología del empoderamiento femenino, ni tampoco un relato de costumbres, ni un romance novecentista, ni tiene nada que ver con las historias de amor desgraciado de Emma Bovary , Ana Ozores o la Karenina . No. Es una película de cine negro, camuflado en un tiempo, 1865, en el que todavía no se había inventado la gabardina. Un argumento que comienza mostrando la indefensión de una muchacha, cuya familia la ha vendido (junto con una parcela que no sirve ni para alimento de vacas, según su marido) en un matrimonio desigual. Su esposo no solo es un hombre mayor, sino un hombre impotente, un presunto incapacitado sexual. La escena que arranca la película lo dice todo: noche de bodas, camisón blanco, mujer desnuda, hombre que se mete en la cama y se da la vuelta.  (La sole

Noticias del gran mundo

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  Ningún género más tierno, romántico, triste, que el western. Aunque este no es una historia canónica, no es un extraño que llega a un pueblo donde todos están sometidos y él lo cambia todo, tras conocer a una maestra, una enfermera, una chica de la cantina o una hija de familia. No. Este hombre no va a un pueblo, sino a muchos, y su trabajo es precisamente ese, leer las noticias del mundo a todos aquellos que pueden pagarle una moneda. El hombre se dirige a un auditorio diverso, gente que trabaja la tierra, mujeres que tienen el rostro curtido, niños que se visten como adultos con la ropa sobrante, pioneros, antiguos soldados de la guerra de Secesión que acaba de terminar, vaqueros... Y un día se encuentra con una niña muy rebelde, que no sabe hablar inglés y que grita, corre, chilla y desobedece. Johanna es su misión a partir de ese momento. La hija de inmigrantes alemanes, criada entre los indios kiowa, que no sabe ya de dónde es ni a quién querer.  Esta es la sencilla historia del

Seis libros para leer junto a las buganvillas

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(Fotografía de Nina Leen) Quizá tu verano esté poblado del tacto áspero de la buganvilla, de ese polvillo abrasador que sueltan sus hojas y del aire dorado que resulta, sin embargo, del violeta, del fucsia de su aspecto. Si es así, habrás probado la sensación única de sentarte en cualquier sitio incómodo, el suelo, una escalera, una butaca de pequeño tamaño, el alféizar de una ventana, un rincón de tu cuarto, y abrir un libro cuajado de esperanza.  La lectura es un acto tranquilo y tiene el aire sosegado de un romance que un trovador cantara y lanzara hasta el aire esperando que su eco resuene más allá del silencio. Las páginas se posan y las manos discurren para encontrar la huella exacta que en ti quedará después de haberlo leído. En las noches, cuando el calor comience a disparar su flecha y no se apague. En los amaneceres. Junto al mar. En el sordo paraíso febril de la ciudad. En cualquier parte.  Aquí tienes seis libros para leer este verano que, ahora sí, avanza si

"Patrick ha vuelto" de Josephine Tey

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Este es el tercer libro que leo de Josephine Tey . Los otros dos, publicados también por la editorial Hoja de Lata , son "La señorita Pym dispone" , de 2015 y "El caso de Betty Kane" , de 2017. He de decir que este último es el que me ha gustado más de los tres, el que tiene un aire más pícaro y, a la vez, detallista y delicado.  Patrick, el que vuelve, es el mellizo de Simon, uno de los hijos de la familia Ashby, huérfanos de padre y madre, a cargo de la tía Bee. Todos lo creían desaparecido en circunstancias trágicas, todos pensaban que era caso cerrado, pero un tal Brat Farrar llega al pueblo de Clare y asegura ser el mellizo desaparecido.  Los lectores sabemos desde el principio que es un impostor. Hay alguien que mueve los hilos y que quiere aprovechar la circunstancia de la enorme fortuna que heredará a su mayoría de edad el mayor de los mellizos, en este caso Patrick. En este sentido, la autora muestra su complicidad con los lectores y les hace par

"Un chelín para velas" de Josephine Tey

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Oh, Josephine Tey !!! Qué gran descubrimiento...Por mucho que creas que es imposible encontrar otra voz que te empuje al hallazgo de alguien diferente y que no tiene parecidos sino venturosos ejemplos, siempre aparece quien te desbarata esta teoría. A Josephine Tey la descubrí hace algún tiempo y prueba de ello son las entradas que he dedicado a otros de sus libros: "El caso de Betty Kane",  "La señorita Pym dispone"  , "Patrick ha vuelto".   Todos ellos han sido publicados en español por la editorial Hoja de Lata. Y merece la pena haber sacado a esta escritora del olvido en el que estaba, o mejor, del desconocimiento. Porque es encantadora. Y su narración es, precisamente eso, un mantel con unas flores bordadas colocado con esmero en una mesa de caoba.  Tey, en la mejor tradición de las novelistas inglesas del género policíaco, inventó un investigador. Es el inspector Alan Grant de Scotland Yard. Se trata de un tipo risueño, elegante, con unos mod

"La hija del tiempo" de Josephine Tey

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  El inspector Alan Grant, de Scotland Yard, ha tenido un accidente durante el transcurso de un servicio policial y se ha caído por una trampilla. De resultas, se encuentra hospitalizado en Londres, con una pierna fastidiada y una inmovilidad molesta que lo tiene bastante aburrido. El aburrimiento es el gran enemigo de la gente como Grant, acostumbrado a una potente actividad física y mental. Así que una de sus amigas, la actriz Marta Hallard, le sugiere que se dedique a entretenerse con un tema que a él le gusta mucho: las caras. Grant es un experto en caras y es capaz del averiguar por el rostro y el gesto si alguien es un delincuente. Marta Hallard le lleva al hospital unos retratos entre los que Grant se fijará especialmente en el de un hombre, Ricardo III, el último Plantagenet, sobre quien pesa una historia desgraciada: el asesinato de sus dos sobrinos. Por mucho que lo mira, no es capaz de ver en él a ese ser despiadado y criminal del que se viene hablando siglos.  Las dos en

"El caso de Betty Kane" de Josephine Tey

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(Portada de El caso de Betty Kane, publicado en castellano por Hoja de Lata) Estoy entusiasmada con este libro . Me ha cogido por sorpresa. Es una de esas compras que haces sin saber muy bien por qué. O sí, el diseño de la portada, el título, el hecho de que sea de una editorial desconocida hasta ahora para mí. El caso es que he acertado y mi olfato lector no se ha equivocado tampoco esta vez. Estoy entusiasmada.  Podríamos resumir la cosa diciendo: he aquí una educada excentricidad convertida en argumento y plasmada en personajes tan improbables como auténticos.  El protagonista es Robert Blair , un abogado formal, ceremonioso, cuarentón, buena persona, anclado en una vida rutinaria, tanto a nivel profesional, en una firma "de toda la vida", como en su vida personal. Vive con su tía Lin y todo está perfectamente organizado, tanto las compras domésticas, como la tarta de manzana, como las cenas y la vida social. Juega al golf, charla con sus amigos, atiende