"Por qué el agua del mar es salada" de Brigitte Schwaiger

 


Por qué el agua del mar es salada

Brigitte Schwaiger

Traducción y epílogo de Virginia Maza

Editorial Contraseña

133 páginas

Ilustración de la cubierta de Elisa Arguilé

Primera edición abril de 2022

Publicación original de 1977


Una muchacha joven, la abuela, la madre, el padre, se afanan en arreglarse para salir a sellar el compromiso matrimonial de la chica. Pero ella no quiere casarse. Se lo ha comentado incluso al novio, pero ha sido inútil. Quiere dejarlo para otro momento, pensarlo mejor. Pero no hay ocasión de pensamientos, lo que hay que hacerlo, hay que hacerlo. Punto. Ese ramalazo de miedo puede significar algo o quizá sea eso simplemente, el miedo, la sospecha de que aquello no traerá nada bueno, que ese hombre no es "el hombre". 

Después de eso el libro desenvuelve los detalles del matrimonio como si estuviera deshojando una flor o abriendo una ventana o quitando las capas de una cebolla. Pequeños sucedidos, contestaciones, actitudes, cosas raras. La esposa está sola en esa vorágine a veces lenta y otras veces vertiginosa. No tiene donde mirar. Como en tantas ocasiones, el matrimonio es un cofre cerrado en el que transcurren los acontecimientos que uno no sabe explicar.

Hay un vaivén de luces que se encienden y apagan. Esas conversaciones circulares tras las cuales una se siente culpable. Esa apariencia de amabilidad que termina siendo sofocante. Ese querer escapar como sea, adonde sea, cuando sea. Aunque todos, la joven, la madre, la abuela, parecen haber ganado mucho con la boda, parecen haberse convertido en personas más importantes, con un sitio en la sociedad que antes no tenían. Eso debería bastar pero ¿basta? 

La vida matrimonial descubre algo que el noviazgo solo había dejado intuir. La manipulación, el manejo de los tiempos y las personas, tal vez el narcisismo, tal vez la perversión. Nadie lo hubiera dicho. Ella tampoco. Y el otro hombre, y el divorcio que puede venir o no, y el juez que apenas entiende. El derrumbe, la insensibilidad, la imagen desconocida, lo que sucede si uno no quiere que suceda. Todo fue un timo. 

Brigitte Schwaiger (1949-2010) tuvo una vida triste y difícil, una infancia llena de presiones y ejemplos parentales negativos. La angustia la acompañó siempre. Puso fin a su vida adentrándose en el Danubio. No sé si lleva piedras en los bolsillos, pero encontró en su existencia muchas de esas piedras que terminaron por conducirla a psiquiátricos y a terribles tratamientos. Por qué, se preguntaba a veces. Volcó en la literatura su talento pero eso no fue suficiente para salvarla. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

El verano es (también) tiempo de lecturas

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Los tres golpes de Tomás de Perrate

"Diario de una soledad" de May Sarton

Leyendo a Alberti, con un cuadro de Sisley