"La calle abarrotada" de Winifred Holtby

 



La calle abarrotada. Winifred Holtby

Hermida Editores, marzo del 2022

Traducción del inglés de Óscar Mariscal

Título original: The Crowed Street

Imagen de la cubierta: Un viernes en el Salón de los artistas franceses en 1911, de Jules-Alexandre Grün

Este es el tercer libro que Hermida Editores publica de Winifred Holtby y la segunda novela, ya que el tercero es una crítica sobre Virginia Woolf. Del primer libro: Distrito Sur, tenemos una reseña en este blog. 
Distrito Sur tenía un enorme componente de crítica social y de exposición de la vida de una comunidad en todos sus aspectos, con personajes diversos y muy numerosos. De esos personajes los había con una gran presencia pública por lo que la autora plasma aquí sus ideas políticas y sociales, que siempre defendió y que había heredado del pensamiento de su propia madre, una mujer muy activa, feminista de la primera ola, es decir, sufragista, y llena de compromiso con su comunidad. 

En La calle abarrotada la protagonista es Muriel Hammond, una joven de la burguesía rural inglesa que tiene aspiraciones más elevadas y una gran preocupación por las amistades que frecuenta, el papel que ocupa en el entramado social y, sobre todo, porque su actuación se acomode a las expectativas que los demás tienen sobre ella. Se trata, como suponemos, de una muchacha para quien la vida tiene un alto componente de dependencia de los otros, sin que ella misma tenga claro qué es lo que en realidad desea conseguir o lograr. 

El contrapunto de la protagonista en ese estado de insatisfacción entre sus perspectivas y sus desconocidos deseos, está en una amiga, Delia, que representa la mujer segura de sí misma, una militante socialista y feminista integrada en las inquietudes sociales de la época y que tiene clara la senda que ha de seguir para satisfacer sus aspiraciones y no depender de la opinión de otros. Vivir la vida y ser responsable de lo que uno hace o deja de hacer, parece ser su lema principal, el que le gustaría que asumiera Muriel. 

Esta dialéctica, este debate moral y social entre las dos amigas, enhebra la novela y la sitúa en el marco de las propias ideas y aspiraciones de la autora, muy influida por su ambiente familiar y por el estado de la sociedad en su momento, un momento en que las mujeres luchaban por tener derechos que les estaban resultando complicados de obtener. 

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