Recetas de mamá

 


(Foto: Nina Leen)

La cocina es el paisaje mágico de la infancia. En ella se suceden milagros, se anuncian acontecimientos y se realiza la mezcla de ingredientes que dan lugar, años después, a unos ribetes de nostalgia inevitable. En la cocina, la madre tiene en su mano todos los secretos. Ella sabe cómo se armonizan olores y sabores. Su recuerdo siempre va envuelto en esa rara ecuación de armonía y dulzura. Una lucha diaria pero también una firme apuesta por lo cotidiano. Las sobremesas del desayuno en los días de fiesta, tan largas, distintas y alegremente aprovechadas, son la culminación de ese encuentro perfecto. Así, sean churros, tostadas, tortitas de harina o bizcochos de yogur, todo se convierte en un momento que se grabará en tu cabeza para siempre. Quizá no recuerdes la receta con exactitud, pero te vendrá a la boca el sabor de aquello que te gustaba porque lo hacía tu madre. La cocina de la infancia es la infancia misma. Agua, harina, un poco de sal, remover, freír y bañar de azúcar. Tan sencillo como eficaz, incluso para los estómagos más delicados, menos propensos. Esa es la receta. Mamá, la cocina y sus tortitas de harina. Gloria bendita. 

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