Walter Benjamin: Melancolías

 


He aquí dos libros de Walter Benjamin (1892-1940), publicados por la Editorial Periférica, que ahondan en su infancia, en su vida cotidiana y en su propia biografía. En los convulsos años treinta el berlinés Walter Benjamin, filósofo, escritor, traductor y crítico literario, escribe este libro sobre su infancia. Un niño enfermo que contempla la vida como espectador a veces y otras veces como protagonista crítico y entusiasta. Habla de su familia (sus padres, sus tías y abuelas); de las casas que conoció, las ciudades, sus calles, sus escaparates; de sus maestros; de sus vivencias. Una serie de estampas en las que refleja lo que vivió y lo que pensó. Realidad e imaginación se mezclan en el relato, adivinando al futuro filósofo. Su madre, reina de la vida doméstica, de la costura, los arreglos de ropa, el árbol de navidad o las compras; su padre, casi un fantasma. Está la fascinación por los libros vistos en los anaqueles de las tiendas o las bibliotecas escolares. Y sus deseos infantiles: dormir a pierna suelta, comerse un buen trozo de chocolate o jugar con las pompas de jabón. La vida cotidiana sirve para construir un relato en el que la importancia del lenguaje como forma de comunicación prefigura sus futuras teorías: la fascinación de la palabra. Esto es, a grandes rasgos, "Infancia berlinesa hacia mil novecientos", una forma de acercarnos las preguntas básicas de la vida de Benjamin. 

El otro libro al que me refiero es "Calle de sentido único" que se escribe en 1928 y contiene una colección de aforismos y microrrelatos, dedicado a su amante Asja Lacis, cuya presencia ilumina en gran medida el texto. En esta obra de prosa pequeña hay un poco de todo: referencias al ser amado (“la mujer que ama”); recuerdos de paisajes y lugares; obras de arte y literatura; infancia y vida cotidiana; sueños y extrañas visiones. También reflexiones filosóficas, alusiones políticas, textos imaginativos. Muchos de ellos avisan de lo que vendrá porque se escriben en un terrible momento de la historia y Benjamin sabe que las cosas se van a poner muy difíciles para la gente como él. Es una parada en lo sencillo, una referencia al valor de las ideas ante el avance del nazismo, que lo perseguirá dolorosamente toda su vida. 

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