Se viene tristeza


(Fotografía de Nerea Moreno)


(Fotografía de Asier Gómez)


 (Vídeo: Dreams. The Cranberries)

No deberías escuchar la banda sonora de Tienes un email si tu marido ha muerto y es navidad. Nada como la música para avivar la nostalgia, la pena y la melancolía. Para atizar las brasas en la chimenea del recuerdo. Te vendrán a la cabeza esos momentos que nada puede borrar por mucho que los días transcurran. Pero los escuchas a ellos y es como si el tiempo no pasara. The Cranberries te traen pedazos de vida cotidiana, cuando la casa se ponía en marcha y escuchabas el sonido de la ducha: él estaba allí, dispuesto para lanzarse al mundo, joven, fuerte, afeitado y elegante. Y te ves a ti misma buscando en el armario la ropa del día, ropa bonita, no en vano el amor siempre ha de encontrarte proclive a la belleza y tú lo eras todo para él y él lo era todo para ti. El tintineo del café y el gesto de recoger el maletín y las llaves del coche (un coche precioso, moderno y veloz), y los pasos al unísono saliendo a los soportales y bajando al garaje, enfilando el camino del trabajo, un beso y cada cual al suyo. 

Después aparece Bobby Darin y lo ves y te ves recorriendo unos grandes almacenes, buscando algo que no necesitas, intentando seguirle en su marcha rápida con la tuya más lenta que se para en todos los vestidos y en todos los pendientes, porque entonces todo era fiesta, todo era motivo de fiesta y bastaba salir a comprar un exprimidor de zumos para que las luces encendieran la alarma de los abrazos. 

Cuando Ray Orbison canta Dream, entonces lo percibes vestido de oscuro y te ves a ti misma estrenando blusa, una blusa de seda rosa fucsia, una falda tubo y unos zapatos altos que no importa que duelan. Es el momento exacto en que el descubrimiento dejó claro que erais los dos y para siempre, aunque ese siempre se haya frustrado demasiado pronto, porque hay veces que las cosas no se entienden. Entonces se detiene la música y percibes ese dolor agudo que no se marcha nunca, que te dice que no, que no está aquí, que murió y que dejó el vacío en todas esas músicas, en todo tú. 

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