Dos crímenes perfectos

 

(Gwyneth Paltrow en una de las escenas de exteriores de "Un crimen perfecto")

Llamaremos a "Crimen perfecto" (en el original "Dial M for Murder"), el crimen primero y a "Un crimen perfecto" (en el original "A Perfect Murder") el crimen segundo. De ese modo será más fácil hablar de los parecidos y de las diferencias entre estas dos películas que se produjeron con más de cuarenta años de diferencia. Es un juego divertido y tiene algunos matices muy curiosos. En la consideración de la crítica (seguramente también en la del público), el crimen primero está muy por encima. Por ejemplo, Filmaffinity lo puntúa con 8,2,  mientras que al segundo le da solamente un 5,7. Sin embargo, en el juego de las diferencias hay asuntos notables que tienen mucho que ver, no solo con las películas, sino con el propio cine y su industria. 

Para centrarnos diré que el crimen primero lo dirigió Alfred Hitchcock en 1954 y contó con las interpretaciones protagonistas de Grace Kelly (como Margot Wendice), Ray Milland (como Tony Wendice), Robert Cummings (como Mark Halliday) y John Williams (como el policía que investiga, el inspector jefe Hubbard). Por su parte, el crimen segundo fue dirigido por Andrew Davis en 1998, con Gwyneth Paltrow (como Emily Bradford Taylor), Michael Douglas (como Steven Taylor), Viggo Mortensen (como David Shaw) y David Suchet (como el policía que lo investiga todo, Mohamed Karaman). Entre Milland y Kelly había una diferencia de edad de veintidós años y entre Douglas y Paltrow de veintiocho. 

¿En qué nos fijamos?

En la chica: Las dos son rubias, elegantes, delgadas, aristocráticas y con un aire muy similar, tranquilo, inocente, glamouroso. Las dos temen al marido, las dos conocen su avaricia y han dejado de estar enamoradas de él. Margot tiene la ilusión del amigo incondicional al que apenas ve pero que es perfectamente capaz de hacerla feliz (Mark) y Emily está enamorada totalmente de David, con el que tiene relaciones en su estudio de pintor. La relación de Emily y David va mucho más avanzada pero es cuestión de la época más de otra cosa. Ambas sienten un temor enorme al marido, al que consideran manipulador y egoísta. Emily incluso lo verbaliza con una amiga. Pero Margot no tiene ninguna amiga para hacerle confidencias y, en realidad, le cuesta creer lo que ocurre incluso cuando lo tiene delante. En este sentido, ella es mucho más inocente que Emily y, sobre todo, no hay una relación de amantes con Mark, lo que la convierte en un ser ajeno a los manejos de Tony. El caso es que Emily, tan lista, no es capaz de darse cuenta de lo que encierra el tal David, que resulta ser un exconvicto especializado en seducir a mujeres hermosas y ricas. Los líos de David y Steven son un ingrediente nuevo en el crimen segundo, pues en el primero las cosas son escrupulosamente como parecen. 

Ambas chicas llevan un hermoso vestuario. Proverbial la elegancia y la maravilla de vestidos que siempre usa Grace Kelly, pero Paltrow es una mujer también muy elegante, muy al día, con esos tonos oscuros, granates y ocres que le vienen muy bien a su tez clara y a su pelo rubio y corto. Es la única mujer que conozco a la que le siente bien el marrón. Aquí lo usa a menudo, en jerseys y vestidos de punto, también en abrigos y chaquetas. Y lo interesante es que el marrón es el color elegido para Margot cuando está en el juicio y sale condenada. Un abrigo marrón y un pequeño bolso marrón de mano que es un elemento fundamental en la trama. Ambas visten de acuerdo a su época representando mujeres ricas y con buen gusto. A destacar que las dos salen en ropa de dormir, Margot con un camisón de encaje y Emily con una bata de seda después de un baño de espuma que, por supuesto, Margot no se daría nunca. Margot no tiene familia y Tony es para ella el único familiar, el único refugio, pero Emily, aparte de tener su propio trabajo como intérprete, tiene padres importantes y tiene una amiga confidente que es hispana y vive en un pasito pequeñísimo pero confortable, sobre todo porque no tiene que soportar a un imbécil con ínfulas como el marido. Esto la hace más fuerte e independiente y así actúa, porque no es una víctima como Margot sino que ella misma toma decisiones, actúa e investiga. 


(Grace Kelly/Margot Wendice, oye ruidos y se levanta de la cama para dirigirse al salón. Observése lo abigarrado de la decoración) 


(Emily Bradford Taylor es una mujer que tiene su propia profesión y no necesita para nada a un marido, menos aún a un manipulador asesino)

En la casa: Los Wendice viven en un apartamento pequeño, o esa sensación da a través de la cámara. Es el espacio central de la historia, salvo una escena en el club de Tony, necesaria para la acción. También en el segundo crimen aparece el club donde juega una partida Steven, aunque no tiene que levantarse para llamar porque ya existen los teléfonos móviles (un modelo que nos resulta tan antiguo como la prehistoria). La casa de los Taylor es una maravilla de lujo y de buen gusto, con una cocina fantástica y enorme, un cuarto de baño que fascina y esas paredes todas de estuco y esos muebles y cuadros buenísimos. La terraza sobre el río Hudson (la acción se desarrolla en la maravillosa Nueva York) es espectacular. Así lo observa uno de los policías que acude a investigar y que le hace notar a su colega la diferente forma en que viven los ricos. En la casa de los Wendice todo aparece más abigarrado, claustrofóbico, una sola pieza y llena de objetos. Otra diferencia importante es que en el segundo crimen sale la casa del amante, un estudio de pintor en un barrio de maleantes, que parece exactamente eso, un estudio de pintor de mala vida. Y algunas otras escenas de exteriores subsidiarias, incluida la estatua de la libertad y el ferry que la rodea cargado de turistas, además de la aristocrática casa de los padres de ella, que da una impresión otoñal preciosa, con los árboles dorados y violetas y la hiedra trepando por las paredes exteriores. Los escenarios son, por lo tanto, una diferencia fundamental entre ambas películas. Las dos películas beben en la misma fuente teatral pero la segunda sale de esa coraza y se abre al exterior. 

En el amante: En estricto, Mark Halliday no es un amante sino un enamorado, lo que es sustancialmente distinto. Tuvieron un romance que no llegó a buen puerto por no sé qué problema con las cartas. Y entonces apareció Tony y la cosa ya se terminó. Sin embargo, Margot lo ha tenido en su corazón, en una especie de reservado donde se guardan estas cosas. Lo de David Shaw es muy diferente, porque los dos tienen un affaire, se ven en el estudio de él, y todo lo que lleva consigo que no hace falta detallarlo. Hay escenas de cama, por ejemplo, cosa que en la otra película es impensable. Pero la mayor diferencia entre ambos es que Mark es un caballero y David es un canalla. Ese aire canallesco del amante es fundamental para que todo el tono de la relación cambie y también, claro está, la propia película. A David le interesa el dinero y Mark es un escritor que nunca entraría en componendas de esta clase. En realidad, en David confluyen los dos personajes, el de amante y el de asesino, que en el crimen primero son dos personas diferentes, un malhechor, antiguo compañero de estudios de Tony y el escritor americano que está enamorado de Margot. Nunca se mezclarían aquí. 

En el marido: Ray Milland y Michael Douglas son dos tipos de actor muy distintos pero tienen cosas en común. Para empezar pueden hacer tanto de "buenos" como de "malos", porque poseen un fondo cínico innegable. Su misma elegancia y su mismo modo reposado de actuar les confiere las características necesarias para hacer personajes malvados, interesados y ávidos de dinero. En los dos casos es el dinero lo que los mueve y la boda con la chica más joven que ellos y muy rica supone la forma de salir adelante y de tener una buena posición. En el caso de Tony es un tenista en el final de su carrera, acostumbrado a vivir bien y que no quiere renunciar a sus caprichos. Steven es un hombre de negocios que no sabe hacer negocios, sino que especula con dinero que no es suyo y se arruina. Su situación es mucho más desesperada que la de Tony y este quiere matar a su esposa con menos motivos aparentes, aunque los seres como él siempre encuentran motivo para fastidiar a los otros. Parece más amable pero no lo es. Los dos coinciden en cultivar las buenas formas, los buenos modales, son manipuladores, fríos, calculadores y no tienen sentimientos. Son capaces de cualquier cosa por conseguir sus fines. Son el tipo de asesino sin alma que no casa con su aparente preocupación por la esposa. Ellas se ven envueltas en esa rara amabilidad que parece protección y que no es más que manipulación. La escena en la que Steven está sentado en un sofá abrazando a Emily que se envuelve con una manta, es un ejemplo claro de esto que digo. Los policías que observan la situación se dan cuenta inmediatamente de cómo son las cosas en el matrimonio. 

En el policía: En ambas películas el policía que investiga el caso tiene un papel episódico pero muy importante. Ambos personajes son inteligentes, compasivos, listos, profesionales y con un ojo clínico que abruma. En el crimen primero el actor John Williams se llevó unos cuántos premios por el papel y lo merecía. Aquí hace como que no se da cuenta de lo que pasa y hasta detiene a la pobre Margot. En el caso del segundo crimen hay una circunstancia que le hace empatizar de inmediato con Emily: ella habla su idioma. Son policías de primera categoría que calan al prenda del marido muy pronto, al principio, y que compadecen a la pobre chica por estar metidas en ese fregado que les ha montado su cónyuge. Los actores son muy diferentes, Williams tiene un aire muy elegante y Suchet es más expresivo. Los dos inspiran confianza. Gente a la que contarías un secreto. 

Los detalles: el reloj,  la llamada y la llave: En ambos filmes hay dos detalles coincidentes: la llamada de teléfono que hace el marido desde el club y la llave que se deja en un sitio estratégico para que el asesino la coja al llegar a la casa. La llamada da lugar a que el marido esté escuchando en directo el crimen, o lo que él cree que es el crimen. Porque lo que no sospecha es que las cosas no han salido como pensaba. Este último extremo también es delicado porque las chicas exhiben una sangre fría y una fuerza física portentosa. La llamada da lugar a que veamos el rostro del marido en su estrategia más cínica, mientras alguien está en la casa cargándose a la esposa. Pero en el crimen segundo no se entiende bien el tema, no queda claro el sentido de la llamada y, en cambio, en el crimen primero esto se muestra de una forma magistral. La llamada funciona como una reloj, nunca mejor dicho, y el tiempo es un elemento primordial de la trama. Por otro lado, en los dos casos la llave sigue estando donde la dejó el marido para el asesino, pero hay diferencias en la forma en que se descubre, porque en el crimen segundo la esposa adopta un perfil más activo y hace investigaciones por su cuenta. Digamos que no es solo la policía la que descubre cosas. Y el reloj, la hora exacta, delimita el tiempo en el que las cosas deben ocurrir. En la primera película el reloj de Tony se ha parado y se ve obligado a preguntar la hora a los otros. Luego debe salir al pasillo, buscar el teléfono público y esperar a que alguien termine de llamar. Mientras tanto, el asesino pasea por la casa esperando que suene el teléfono. 

La atmósfera: En cualquier película de crímenes la atmósfera es un elemento sustancial. Está compuesta de diferentes cosas: la música, los encuadres de la cámara, los primeros planos, los espacios, el movimiento de los personajes, los gestos, los silencios, el decorado...Todo influye para crear una atmósfera de una clase o de otra. En el crimen primero es la claustrofobia lo que domina el ambiente del apartamento, que parece muy pequeño por la forma en que está tomado. Todas las habitaciones dan al salón y este se presenta abigarrado de muebles, con solo una cortina que da al exterior, exterior que no se muestra. Es una casa victoriana, convertida en apartamentos, de esas que se ven en Londres muy a menudo en las películas. El manejo de la cámara es el elemento más relevante de la obra del crimen primero y también la fotografía, muy saturada, con una sensación de calidez persistente. Sin embargo, el crimen dos se desarrolla en una extraordinaria mansión de un barrio lujoso, con un parking maravilloso, unas estancias divinas, y una amplitud que no se ve en el otro caso. Aquí el crimen va a transcurrir en la cocina, de ahí que la chica se defienda con un pincho de brocheta, mientras que en la otra película sucede en el mismo salón, delante de la ventana, en una mesa de escritorio, por lo que pilla para defenderse unas tijeras, que tenía momentos antes en las manos recortando periódicos. De modo que también cambia el arma del crimen. Y lo que varía decisivamente de una película a otra es que en la primera todo funciona automáticamente como un reloj, todas las piezas están engrasada y encajan, no sobra ni falta nada. En la segunda, el final se alarga innecesariamente, centrando la atención en el amante y en sus vaivenes con el marido. Esto es lo que lastra el resultado final de la película, que no necesita estos tejemanejes. 


(Aquí Grace/Margot con un icónico vestido rojo de encaje, que le queda de maravilla y un maquillaje que se pondría hoy cualquier mujer para ir a un evento) 


(Un gesto de desconfianza, quizá de susto, de Grace Kelly, con su preciosa bata rosa bordada, mientras lee el periódico, o hace que lo lee)


(El policía, inspector jefe Hubbard, es un tipo elegante, con pajarita y bien vestido y peinado. Ella abre los ojos desmesuradamente, porque no sabe qué está pasando) 


(El momento en que el asesino intenta estrangularla y ella habla por teléfono con el marido)


(Ray Milland pone cara de no romper un plato y la pobre Grace no entiende nada)


(Robert Cummings es Mark Halliday, el hombre que está enamorado de ella y que no se fía ni un pelo del marido. Aunque es muy caballeroso le falta un poco de arranque. Al final se queda con la chica.)


(Emily y David tienen una relación amorosa. O pasional. El caso es que él es un artista con poco éxito y ella una interesante mecenas. Sin embargo, Emily no sospecha de su interés. Aunque tampoco lo hace de su marido)


(A David Suchet/Mohamed Karaman solo le hace falta una mirada para ver el plan de la casa y desconfiar del marido. Su compañero, el otro policía, dice creerla a ella. ¿Y el marido? pregunta. No sé, dice Karaman (a la derecha). )


(Este es el momento en que Steven conoce al amante de su mujer. Pero que lo sabía antes es seguro. El cinismo elegante de Michael Douglas encaja aquí muy bien con el personaje, porque es un actor ambiguo, y el papel aparentemente bohemio de Viggo Mortensen también. Ella está elegantísima y disimulando.)

En el chantaje: "Crimen perfecto" está organizada en torno a un chantaje. Lo que pasa es que el chantaje no existe y es solo la invención de Tony para inculpar, cuando llegue el momento, a Margot. Es un comodín. El chantaje tiene que ver con un prosaico motivo: una carta amorosa que Mark Halliday le ha escrito a ella y que conserva guardada en su bolso como una muestra sentimental. La carta desaparece del bolso de Margot en un supuesto robo en la estación Victoria (aquí la acción transcurre en Londres) y aparece en la cartera de Tony, sin que nadie más lo sepa. La escena en la que Tony y su compañero de universidad, que ha sido elegido por él para que mate a la esposa, es sencillamente perfecta. La continua sonrisa de Tony demuestra hasta qué punto es un sádico y un psicópata. Letscape/Swan, que es el antiguo compañero, no sale de su asombro. La carta dará juego durante toda la película y será un motivo de inculpación de la pobre Margot cuando todo se le vuelva en contra. El chantaje en el crimen segundo, el remake, está hecho a base de fotos y no tiene ninguna naturaleza romántica, es simplemente un ardid del marido, bastante burdo y con poco detalle. Las charlas entre el amante/delincuente y el marido se suceden en entornos diferentes. La gran diferencia entre ambas películas también estriba en eso: no es lo mismo un escritor enamorado que un pintor sinvergüenza. 

En la música: La música de la segunda versión es de James Newton Howard y la de la primera de Dimitri Tiomkin. Howard es un prestigioso compositor de bandas sonoras, autor de algunas muy conocidas y apreciadas, como la de "Pretty Woman" o la de "El príncipe de las mareas". Esta de "Un crimen perfecto" es una buena obra musical, que se ajusta perfectamente al desarrollo de la película, dándole toques de modernidad y de misterio a la vez. Lo que pasa es que la banda sonora de Dimitri Tiomkin es cosa seria. Uno de los genios de la música de cine compone aquí una melodía a base de percusión que dirige todos los momentos de la película y que funciona, nunca mejor dicho, como un reloj. El ambiente frío, de lujo, combina muy bien con la música de Howard, y el ambiente tenso, aparentemente sencillo pero brutalmente dañino, se hace grande con la de Tiomkin. 

Ver las dos películas te hace fijarte más en los detalles de una y de otra. El cameo de Hitchcock aparece aquí en una foto de antiguos alumnos de la universidad. Su película está basada, como la otra, en una obra de teatro y, en realidad, tiene tratamiento teatral, todo lo contrario de la segunda película, que es más abierta en todos los sentidos y que no se ciñe al piso en cuestión. La opinión generalizada es que se trata de una gran película con un remake modesto. Si nos atenemos a los directores la cosa queda clara: de Hitchcock a Davis hay un gran trecho. Incluso los alardes técnicos de la primera son fastuosos si te fijas en el tiempo en que se rodó. Pero es que, claro está, Hitchcock era/es un genio y la genialidad no está al alcance de cualquiera. Más bien, solo lo está de unos pocos escogidos. Una película correcta, la dos; una obra maestra, la primera. Y no solo por el argumento o los actores, sino por la forma en que está rodada, por la técnica fotográfica y la dirección. Hitchcock hacía verdadera magia. Aunque estoy segura de que si hubiera tenido ocasión de conocer a Gwyneth Paltrow habría rodado con ella. Es su tipo de chica. 

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