Crepúsculo

 


Ha durado un instante. El tiempo de acercarse a la ventana. De sacar unas fotos con el móvil. De subirlas a Facebook, a Twitter y de enviarlas por WhatsApp. La costumbre. No basta con mirar, estamos decididos a que nada se pierda, a que ese instante lunar y peregrino se conserve, siquiera sea dentro del artilugio. Decididos a que otros los contemplen, a intercambiar imágenes y momentos del día. El signo de los tiempos. 

Ha durado un instante. Cuando te das la vuelta y vuelves a fijar la vista en el horizonte, ya se ocultó el violeta, ya se ha escapado el rosa, se ha marchado el celeste, se ha perdido el dorado de las luces, y ya es noche, tiene fin el crepúsculo tan demasiado pronto que solo el móvil hace la proeza de conservar su efigie que es la muestra, la memoria incandescente de la tarde que acaba. 


(Fotos de la autora del blog. Sevilla, Triana)

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