Cambio de armarios

 


(Tom Blackwell, 1938. Fotorrealismo americano)

De vez en cuando se hace evidente la lentitud del paso de los días. El calendario no existe sino sus interpretaciones. La publicidad te avisa con anticipación y es muy difícil sustraerse a ese aviso. Nuestra casa es el trasunto del alma: se va acomodando a las estaciones, a la temperatura, a las necesidades. Todos los armarios se convierten en una batalla campal un par de veces al año, salvo en esos casos excepcionales en los que hay vestidores eternos, que nunca terminan. El cambio de la ropa es el símbolo de las expectativas. Pantene te dice cuál es el color de moda y las marcas de cosmética avanzan que tienes que usar delineador de labios, volver a los noventa, llevar en el bolso un gloss, cortarte el pelo por los hombros...Cambiar los armarios es un signo de esperanza. Comprarte ropa es un signo de esperanza. Cuando las esperanzas vuelan, se dice adiós a la peluquería, a los estrenos, a los zapatos nuevos y a los encuentros con las amigas. Por eso, cambiar los armarios es sacudir el polvo de las frustraciones y convertirte en alguien que está en la antesala de la dicha. Por si acaso. 





Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

"Recado original" de María Sanz

Karen Radkai: toda mujer necesita un sombrero