Cita en el Variedades

 


(Pastora Imperio, hija de La Mejorana, pintada, en 1905, por José Villegas y Cordero)

En Atocha, 68 (Madrid), donde estaba el Salón Variedades, antes Liceo Ríus, hay ahora un restaurante, un párking, un bloque de pisos y una tienda de productos ecológicos. Pero los años finales del siglo XIX y los primeros del XX allí coexistieron un teatro, un lugar especializado en flamenco y un foro para mítines políticos. Por eso su historia es variopinta e interesante. 

El 19 de marzo de 1899 publica El Imparcial la noticia de un "Concierto flamenco" cuyos detalles merece la pena conocer. El Imparcial había sido fundado en 1867 por Eduardo Gasset y Artime y era un periódico de empresa y no de partido, lo que suponía una diferencia con respecto a otros. De ideología liberal, subsistió hasta 1933, después de diversos avatares editoriales. Mantuvo una sección cultural llamada Los Lunes de El Imparcial, que llegó a ser la más importante en lengua española durante décadas, con la colaboración habitual de la plana mayor de la Generación del 98: Unamuno, Maeztu, Azorín, Baroja. 



(Fuente de la imagen: Papeles flamencos, blog de David Pérez Merinero)

Rosario Monje, La Mejorana, reconocida como una de las mejores bailaoras de su tiempo, fue la destinataria del beneficio que iba a celebrarse unos días más tarde, y que también se recoge en La Correspondencia de España del 20 de marzo, en un suelto menos detallado. La Correspondencia de España fue un periódico vespertino publicado en Madrid, de ideología conservadora, fundado en 1859 por Manuel María de Santa Ana y desaparecido en 1925, desbancado por El Imparcial. Era un noticiero que se voceaba por las calles de Madrid y que recogía eventos de todo tipo, por lo que llegó a tener un gran éxito de público. También regalaba libros de autores importantes y daba a conocer los ecos de sociedad, que tanto interesaban a los lectores. 

Siguiendo la noticia en El Imparcial vemos como define al concierto con el nombre de "función de cante y baile andaluz" que era la fórmula usual en aquellos años. Don Antonio Chacón dirigía el acto (su papel era de primera figura siempre) y menciona una serie de nombres que han pasado de forma desigual a la historia del flamenco, aunque entonces tenían suficiente prestigio como para formar parte del elenco. Estaban las Macarronas (hermanas Juana y María Vargas) y las Borriqueras (también hermanas, Antonia, Isabel y Lola), aunque se señala que actuarían bailaores especialistas en sevillanas, que se distinguían de las que hacían baile andaluz. También indica los nombres de los cantaores más importantes, como Paco el Sevillano, José Barea, El Chato de Jerez y El Niño de la Jara. Más interés tienen los guitarristas o "tocadores", entre los que estaban dos famosísimos, Miguel Borrull y Amalio Cuenca

A Amalio Cuenca volveremos a encontrarlo de forma relevante en un acontecimiento que ha pasado a la historia: el concurso de Granada. Allí estuvo formando parte del Jurado. Tenía amistad acreditada con el maestro Chacón, presidente del mismo y también con Ignacio Zuloaga, el pintor que haría los decorados y que fue parte activa de la organización, además de contar con el aval imprescindible de Manuel de Falla. Amalio Cuenca era un guitarrista completo, muy famoso en todo el mundo, con una larga trayectoria y un recorrido amplio. Todo ello puede encontrarse descrito en la biografía que firma Mariano Gómez de Caso Estrada. 


Si nos atenemos a lo que ambos periódicos afirman, el uso del vocablo "flamenco" está normalizado absolutamente. Esa denominación y la de cante andaluz parecen intercambiables. También parece indiscutible el éxito que este género tenía entre el público, que acudía a salones, cafés y teatros con mucha asiduidad, lo que permitía mantener programas completos a cargo de las empresas privadas, algo que ahora nos resultaría impensable pero que fue una característica de estos espectáculos hasta los años sesenta del siglo XX. 

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