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Mostrando entradas de julio, 2021

"Como vana sombra" de Jane Hervey

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  Se sabe muy poco de Jane Hervey, seudónimo de la inglesa Naomi Blanche Thoburn McGaw. La página web de la editorial Alba ofrece escasos datos sobre su biografía. Tampoco hay apenas nada en Internet. Escribió una única novela, que tardó más de diez años en ver la luz porque, seguramente, suponía lo que iba a ocurrir con ella: su familia le retiró el saludo. Esto nos da pistas acerca de dónde surge el contenido. De su propio entorno. La única foto existente nos la muestra como se ve en la imagen, guapa y con aire de inteligencia, con una media sonrisa casi enigmática. Jane Hervey nació en Sussex, Inglaterra. Pertenecía a una familia acomodada y tuvo una educación esmerada, primero con institutrices, como era costumbre en las clases altas, y luego en la escuela femenina local. En 1941 contrajo matrimonio pero su marido fue destinado al extranjero en la guerra y entonces ella inició una relación con Franklin Stuart Wilder, con quien tuvo una hija. Su siguiente esposo fue el mayor George

"Menudo cielo" de Edna O'Brien

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  Los cuentos de Edna O'Brien , que ella misma reunió en una colección titulada "Objeto de amor" , indican más de su vida que la propia autobiografía que publicó a los ochenta y tantos años. En esos cuentos, pequeñas píldoras de literatura, podemos rastrear momentos y emociones que forman parte de su vivencia personal. Eso ocurre, por ejemplo, con este "Menudo cielo" , que cuenta, en catorce páginas, una historia singular y, a la vez, una historia común a muchas personas. Las tiranteces entre padres e hijos forman parte de las familias, por muy perfectas que estas puedan ser. Y la familia de Edna O'Brien era todo menos perfecta. En el cuento se vislumbra. Una madre desaparecida (se entiende que muerta), un hermano que se ha quedado con la casa familiar y lo que en ella se contiene (como le ocurrió a la escritora) y un padre que, resistiendo a la edad, vive en una residencia de ancianos en la que no quiere estar, porque considera inferiores a los demás ancia

"Una rosa en el corazón de Nueva York" de Edna O´Brien

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Diciembre. Navidad. Una mujer está de parto. "Al casarse había escapado de una vida de sirvienta, quizá de acabar interna en una lúgubre institución, pero conforme pasaba el tiempo y el último cajón se vaciaba de regalos se dio cuenta de que tendría que servir de una manera completamente distinta" La ilusión del matrimonio se cae por los suelos. Tu marido, que en apariencia es un hombre atento y cariñoso, se convierte en alguien desconocido, que bebe más de la cuenta, que grita, que no sabe siquiera comportarse mínimamente. La miseria económica convierte la vida en una perpetua angustia. La futura madre ha tenido ya otros partos anteriores, de los que le sobrevive una hija que, siendo mayor, se alejará de la familia y se irá a Australia. Es una huida más en un horizonte lleno de ellas. La hija pequeña, la que nace de ese parto que nos es dado contemplar en directo, tendrá una relación simbiótica con su madre. El padre va y viene en la historia, pero no tiene nada que de

"Un domingo en Ville - d' Avray" de Dominique Barbéris

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  Dominique Barbéris (1958) escribe una historia sencilla narrada por una mujer que no tiene nombre. Todos los demás personajes de la novela están nombrados, algunos también con sus apellidos. Ella es la simple conductora de la historia y sabemos detalles suyos porque se entremezclan al hablar de su infancia con la hermana, Claire Marie, o la vida de casada de su hermana (con su marido Christian, médico, o su hija Amélie). También oímos hablar de Luc, el marido de ella, y de la posible amante de Luc, Fabienne. Incluso las vecinas tienen nombre y, por supuesto, el hombre extraño que aparece en la vida de Claire Marie para trastocarlo casi todo, Hermann.  Además de ser una historia sencilla es una historia corta. Demuestra así que no es necesario escribir un libro de seiscientas páginas y cientos de personajes. Ni de alejarse de la vida cotidiana para producir literatura. Basta ver, saber ver y saber escribir. Parece que la autora ha tomado un momento de la vida de todos ellos y los ha c

La mirada que busca

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  Siempre que pienso en mi madre la relaciono con el cine. Ella era una acérrima admiradora del séptimo arte y una entendida en películas porque las había visto todas desde que era muy pequeña, porque el cine era su refugio y era su posibilidad de soñar. Alguien que sueña tanto y que tanto persigue un sueño, es alguien que merece la pena conocer y tratar. Ella era así, una especie de hada en medio de la crueldad de la vida. Un alma inocente. Si pudiera darse marcha atrás en el tiempo yo escribiría una historia diferente con ella. En lugar de escapar de la vida cotidiana y darme a la aventura, esperaría tranquila sus confidencias y observaría su modo de abarcar la marcha del mundo. Era sabia y, a la vez, una mariposa con las alas siempre muy cerca de las llamas. Su memoria fabulosa (era capaz de recordar todas las letras de todas las canciones, todos los diálogos de todas las películas, los nombres de todos los actores y actrices, los títulos de libros) solo iba pareja a su habilidad co

Hanna y la rosa del Cairo

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Una extraña rosa ha crecido en el patio de recreo .  Nadie se explica su nacimiento ni su origen. Es una rosa amarilla. No de ese amarillo claro, desvaído, triste, que suelen tener las rosas de ciudad. No. Es un amarillo intenso, un amarillo potente. Como el color de un canario en libertad. Las tres niñas han sido las primeras en descubrirla. La rosa estaba justo detrás de la canasta de balon- cesto. Una canasta vieja, muy vieja, herrumbrosa y que nadie utiliza, semiescondida en la sombra en la zona del patio que apenas se utiliza. La mayoría de los niños prefieren la parte soleada porque este es un colegio frío, cuyas clases son antiguas y están mal acondicionadas. Por eso, en la hora del recreo, todos se apiñan en el centro del patio, allí donde el rayo de sol es firme, donde se despliega su calor sin necesidad de arrebujarse en los abrigos. ¿Todos? No. Casi todos. Las tres niñas, por ejemplo, indagan cada día en los alrededores del patio buscando alguna sorpresa. Así descubrieron la

"La violeta del Prater" de Christopher Isherwood

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  Ya he escrito de Christopher Isherwood en este blog. Primero con su libro "Adiós a Berlín" y luego con "El señor Norris cambia de tren"  dos de sus obras más interesantes. Lo mismo que esta, "La violeta del Prater", que acaba de publicar la editorial Acantilado. Su publicación original tuvo lugar en el año 1945.  Dos de las novelas de Isherwood han sido adaptadas al cine con mucho éxito. La primera adaptación fue la de "Cabaret", de Bob Fosse, con Liza Minelli en el papel principal. El ambiente de Berlín que recogía la novela "Adiós a Berlín" queda aquí hermosamente reflejado. La otra adaptación conocida es la que hace Tom Ford de "Un hombre soltero", que protagoniza Colin Firth . "Adiós a Berlín" tuvo otra adaptación anterior, de 1955, con el título de "Soy una cámara". En 2011se rueda "Christopher and His Kind", una producción de la BBC, basada en la obra autobiográfica homónima del autor. D

"Mirarse de frente" de Vivian Gornick

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Este es el tercer libro que leo de Vivian Gornick, los tres editados por Sexto Piso. El primero fue "Apegos feroces", el segundo "La mujer singular y la ciudad" . Ambos están reseñados en este blog. En ellos, en esa mezcla de autoficción y de reflexión sobre la vida y las relaciones humanas, pueden encontrarse claves que todos hemos manejado alguna vez. No importa que seas de Santander o de Wisconsin. La naturaleza humana, lo dijo la gran Miss Marple, es la misma en todas partes. Las miserias y las grandezas, la envidia y el perdón, el amor y el odio, todo se convierte en un gran espectáculo de emociones y sentimientos que terminan por ser el motor de la existencia entera. Lo demostró Shakespeare en ese caleidoscopio magistral que forman sus propias obras. En "Mirarse de frente", Vivian Gornick continúa ese ejercicio narrativo que consiste en desmenuzar para nosotros algunos episodios de su vida y hacerlo sin mezquindad y sin excusas. No es nada fá

Lillian Bassman: La mujer oblicua

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Lillian Bassman convierte en poesía sus imágenes. Es imposible no sentirse arrebatada por esta alternancia lírica de negros y blancos, de luces y sombras. Las mujeres de Bassman vuelan, están suspendidas en el aire, se alejan de nosotros para encerrarse en una cápsula de misterio que no podemos asir. Sus ojos semicerrados, sus manos ocultas, su gesto incontrolable, su postura lanzada hacia el exterior, desprendida, desequilibrada, rompen los espacios y los conmueven, generando tanta admiración como duda. Por qué estas mujeres solo muestran una parte de sí mismas, es la pregunta que nos hacemos.  El resto de los personajes son solo atrezzo, accesorio sin mayor valor, gente sin importancia. Ni siquiera parecen completos, sino a trozos, una mano, un rostro, una copa, una mesa, un teléfono. Todos los objetos y las personas que las rodean están al servicio de esas mujeres, como también lo están sus atuendos, sus mágicos sombreros, sus extrañas envolturas a modo de telas estructu

"Lady Ludlow" de Elizabeth Gaskell

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  Elizabeth Gaskell es una de tantas escritoras desconocidas hasta hace algunos años y que cuenta con una obra deliciosa. En este blog hay ya constancia de su escritura y de sus obras, así como del mundo que le tocó vivir, esa encrucijada de cambios que tan bien reflejó en sus novelas. Hija y esposa de pastores de la Iglesia Unitaria inglesa, Elizabeth Gaskell (Londres, 1810-Alton, 1865), es uno más de los casos de mujeres de vida retirada y plácida que, no teniendo aparentemente nada que contar forman parte de la historia de la Literatura, con una obra sólida y resistente al paso del tiempo, quizá porque, al margen del contexto, sus historias y personas son intemporales. De ellas se han realizado versiones en forma de películas y de series de televisión de gran éxito. Algunos de estos libros, como era usual en el siglo XIX, se publicaron por entregas en las ediciones y suplementos dominicales de los periódicos.  Resultan maravillosos los ambientes que recrea, el estudio de la psicolog

Mavis Gallant: escritora en tránsito

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     Mi último descubrimiento se llama Mavis Gallant . De vez en cuando me encuentro con un autor que me deslumbra, que me pregunta y responde, que me interesa. En este caso la publicación de la primera novela que escribió (de solo dos) en castellano, "Agua verde, cielo verde" (Impedimenta, mayo de 2018, con traducción de Miguel Ros González), ha sido el detonante. A partir de ahí he buceado en su obra y hallado una magnífica edición de sus historias cortas, "Los cuentos" , que Lumen editó en 2009 traducidos por Sergio Lledó. Desde la literatura se llega a la vida y al revés. La existencia de Mavis Gallant (1922-2014) es tan esclarecedora como sus historias, la forma en la que ella denominaba al numerosísimo arsenal de cuentos que escribió, cien de ellos en   The New Yorker.       Su triste infancia es el primer escalón de una vida llena de desarraigo e inseguridades. Nació en Montreal aunque su madre era estadounidense y su padre británico. Él murió c

Verde Tamara

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  Siempre que veo un cuadro de Tamara de Lempicka me viene a la cabeza una historia. Como las mujeres de Modigliani, las suyas tienen esa leve inclinación de cabeza que las hace parecer vulnerables, aunque sean más robustas y consistentes. Pero la cabeza inclinada es una delación de su interior. Están expuestas. Y luego surgen los colores como una forma brutal de compensación. Colores estallantes, que vibran con el movimiento del sol y que hacen que el cuadro cambie según lo mires, según caiga la luz. Néstor Almendros hablaba del juego de la luz sobre las escenas y cómo estas se convierten en otra cosa dependiendo de cómo las ilumines. Podía verse con toda exactitud en "Kramer contra Kramer" donde la vulnerable madre siempre se recostaba sobre fondos opacos y el padre tenía detrás todos los artilugios de cocina porque debía representar la fortaleza. Luego se invierten los papeles pero la luz sigue ahí, vigilante, siempre presente.  En el Retrato de Arlette, Tamara deposita to

"Querida señora Bird" de A. J. Pearce

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¿Quién es A. J. Pearce? La explicación que aparece en la solapa del libro es muy escasa. Se trata de alguien que creció en Hampshire, Inglaterra, y que estudió en las universidades de Sussex y de Northwesthern. Esta es su primera novela. Tiene una cuenta de Twitter en la que sigue muy activamente la repercusión de su libro. También usa Facebook e Instagram. Es, pues, una mujer de hoy. Cuando coloqué la portada del libro en Twitter, ella misma me respondió muy agradecida por la lectura. Eso es lo bueno de las redes sociales. Me imagino a Jane Austen en esta tesitura. Seguro que ella y sus mujeres las usarían con ingenio y elegancia. Aunque la historia que se narra aquí no se desarrolla en nuestros días sino en los convulsos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando toda Europa se retorcía en medio de la contienda. Es decir, en torno a 1940, malos momentos para la democracia y origen de muchos textos literarios, películas y heroísmos. Todo comienza con un anuncio en el periódic

Sanditon, la historia inacabada

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Pocas imágenes más acertadas para representar "Sanditon" que estas mujeres en la playa de Sorolla . Los vestidos blancos, las telas suaves, las sombrillas, los sombreros de paja adornados con lazos y flores, todo nos da la imagen de la cercanía del mar en aquellos años. Aunque el pintor nació en 1863, en plena época victoriana inglesa, ya se anticipaba en la novela el cambio de moda. Cuando la guerra entre Francia e Inglaterra termina, en 1815, el vestuario dejó atrás algunas costumbres propias del Directorio francés y se va adentrando en lo que será la moda victoriana. Cinturas en su sitio, cuellos altos, mangas largas, crisolinas, faldas de capa, todo muy distinto de la clásica, sencilla, elegante y simple moda georgiana.   Jane Austen escribe "Sanditon" , en 1817, es decir,  en un momento de transición. La obra de Sorolla en lo que se refiere a las escenas de playa bien puede darnos una idea de la efervescencia que produjeron en las familias de entonces l