Esa luz...


 Silenciosa la casa, un hilo de sol atraviesa el balcón y te recibe. El café bien caliente, la tostada, un reguero de aceite, un pan que cruje. Olores de cocina en día de fiesta. La radio desgranando titulares. El periódico encima de la mesa. Los ritos del encuentro con quien anoche fuiste, con la idea que dejaste en la mesilla. Se terminó la tregua. Y entre listas de cosas por hacer, emerge, cómo no, esa luz que cultivas y que escondes, para que no se apague mientras puedas.


(Fotografía de Ramona Deckers)

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