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Mostrando entradas de mayo, 2021

"Oficina de proyecciones luminosas" de Matteo Terzaghi

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  Textos en prosa que ahondan en la relación entre lo que vemos e imaginamos, a partir de una fotografía. Objetos que no tienen que ver, en apariencia, unos con los otros; extraños cacharros de uso doméstico; artefactos diferentes; incluso fantasmas, personajes conocidos o curiosidades. Todo ello, en una sucesión ordenada pero con cierto caos interno que hay que dilucidad. Hay aquí filosofía, reflexiones, historias, comentarios visuales, poesía...Este libro obtuvo el Premio Suizo de Literatura. Es un libro destinado a un público minoritario pero que tiene su público. Cada vez más se acentúa la interpelación entre distintos lenguajes, entre lo icónico y lo verbal, la ficción y la no ficción, entre unas artes y otras. Aquí hay una miscelánea con sentido, que no es lo mismo que una superposición, sino todo lo contrario.  Matteo Terzaghi, nació en la zona italiana de Suiza en 1970 y estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Ginebra. Trabaja ahora mismo en una editorial. Ha realizado

Hanna y la rosa del Cairo

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Una extraña rosa ha crecido en el patio de recreo .  Nadie se explica su nacimiento ni su origen. Es una rosa amarilla. No de ese amarillo claro, desvaído, triste, que suelen tener las rosas de ciudad. No. Es un amarillo intenso, un amarillo potente. Como el color de un canario en libertad. Las tres niñas han sido las primeras en descubrirla. La rosa estaba justo detrás de la canasta de balon- cesto. Una canasta vieja, muy vieja, herrumbrosa y que nadie utiliza, semiescondida en la sombra en la zona del patio que apenas se utiliza. La mayoría de los niños prefieren la parte soleada porque este es un colegio frío, cuyas clases son antiguas y están mal acondicionadas. Por eso, en la hora del recreo, todos se apiñan en el centro del patio, allí donde el rayo de sol es firme, donde se despliega su calor sin necesidad de arrebujarse en los abrigos. ¿Todos? No. Casi todos. Las tres niñas, por ejemplo, indagan cada día en los alrededores del patio buscando alguna sorpresa. Así descubrieron la

La hierba es más verde

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  Lo que convierte a una película en clásica es que la puedes ver en cualquier momento sin  que haya dejado de tener su chispa, su asunto, su aquel y su intención. Esto es lo que pasa con "Página en blanco", de título original traducido "La hierba es más verde", que me parece más bonito y adecuado. Stanley Donen la dirigió en 1960 y creó un artificio elegante y sutil que siempre, siempre, parece hecho antes de ayer.  El conde Víctor Rhyall (Cary Grant) y su esposa, Lady Hillary Rhyall (Deborah Kerr), viven en su mansión inglesa, llena de historia y antigüedades pero faltos de dinero. De modo que ella cultiva champiñones para venderlos y tienen la casa abierta para las visitas de rigor por media corona. En una de esas visitas un americano millonario y petrolero, Charles Delacro (Robert Mitchum) se cuela por la zona privada y allí encuentra a Hillary, de la que se enamora al instante. También ella siente algo irresistible por aquel hombre y se busca las mañas para pas

Romero de Torres en la Copa Pavón

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  (Julio Romero de Torres: Retrato de la Niña de los Peines, 1901-1902. Centro de Arte Reina Sofía) En 1925 los concursos tenían una gran aceptación entre los públicos del flamenco. Era una época esplendorosa para este arte, que se presentaba en muchas modalidades. La empresa del Teatro Pavón de Madrid convocó un concurso de cante jondo para decidir la que llamarían "Copa Pavón" y que tuvo lugar el 24 de agosto de ese año. Dado el relieve que se le pretendía dar al acto, se conformó un jurado con tres autoridades: Julio Romero de Torres (1874-1930), el afamado pintor cordobés; José María de Granada, escritor y autor de obras que se representaban en aquel tiempo, así como el Papa del cante, el jerezano Don Antonio Chacón. Para darnos idea de la importancia del certamen hay que señalar que la entrada al mismo costaba el doble que un espectáculo normal, es decir, cinco pesetas. Allí se presentaron un importante número de artistas: Manuel Escacena, Angelillo, Manuel Vallejo, Niñ

Era de oro su voz

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  Como ocurre con todos los artistas malditos, Manuel Vallejo arrastra mucho olvido y algunas adhesiones inquebrantables. El malditismo es, en su caso, colectivo y no individual, y alcanza a todos aquellos que tuvieron la infeliz ocurrencia de llenar las plazas de toros y los teatros y de cantarlo todo. Esta amplitud de miras fue contestada a partir de mediados del siglo XX por los que preconizaban la oscuridad de lo básico y renegaban de las masas. Vallejo tuvo la desgracia de vivir y trabajar en un tiempo en el que el flamenco arrasaba y eso no se perdona fácilmente. Aunque hace ya algún tiempo que aquellos postulados reduccionistas se han caído estrepitosamente todavía falta la reivindicación y, sobre todo, el conocimiento, de toda esa troupe (el nombre encaja, sin duda) de artistas que permanecen a falta de alguna luz y, sobre todo, de alguna valoración más allá de lo que se escribió en tiempos más oscuros.  Este 2021 se cumplen 130 años de su nacimiento, aunque el aniversario va

Muselinas

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(Francisco de Goya y Lucientes. La Tirana. Academia de San Fernando. Madrid, 1788/89) Si lees con atención "La abadía de Northanger" de Jane Austen, recordarás la charla que mantiene el señor Tilney con la señora Allen en uno de los salones de baile de Bath al poco de conocerse. La charla es sobre vestidos y, cómo no, sobre muselinas. La muselina es la reina del vestido en el siglo XVIII europeo y por eso aparece una y otra vez en los libros de Austen, en los retratos de los artistas pictóricos y en todas las recreaciones bien hechas de esa época. Para llegar al estilismo que lucen Elizabeth Bennet, o Elinor Dashwood o Emma Woodhouse, la moda había recorrido un camino interesante. Y ese recorrido tiene tanto que ver con la propia evolución del gusto femenino como con los acontecimientos políticos y sociales, también económicos. La moda no es algo ajeno a la vida, sino todo lo contrario, una muestra evidente de qué somos y cómo vivimos. Por eso resulta tan atractivo d

"Una rosa en el corazón de Nueva York" de Edna O´Brien

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Diciembre. Navidad. Una mujer está de parto. "Al casarse había escapado de una vida de sirvienta, quizá de acabar interna en una lúgubre institución, pero conforme pasaba el tiempo y el último cajón se vaciaba de regalos se dio cuenta de que tendría que servir de una manera completamente distinta" La ilusión del matrimonio se cae por los suelos. Tu marido, que en apariencia es un hombre atento y cariñoso, se convierte en alguien desconocido, que bebe más de la cuenta, que grita, que no sabe siquiera comportarse mínimamente. La miseria económica convierte la vida en una perpetua angustia. La futura madre ha tenido ya otros partos anteriores, de los que le sobrevive una hija que, siendo mayor, se alejará de la familia y se irá a Australia. Es una huida más en un horizonte lleno de ellas. La hija pequeña, la que nace de ese parto que nos es dado contemplar en directo, tendrá una relación simbiótica con su madre. El padre va y viene en la historia, pero no tiene nada que de

"Menudo cielo" de Edna O'Brien

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  Los cuentos de Edna O'Brien , que ella misma reunió en una colección titulada "Objeto de amor" , indican más de su vida que la propia autobiografía que publicó a los ochenta y tantos años. En esos cuentos, pequeñas píldoras de literatura, podemos rastrear momentos y emociones que forman parte de su vivencia personal. Eso ocurre, por ejemplo, con este "Menudo cielo" , que cuenta, en catorce páginas, una historia singular y, a la vez, una historia común a muchas personas. Las tiranteces entre padres e hijos forman parte de las familias, por muy perfectas que estas puedan ser. Y la familia de Edna O'Brien era todo menos perfecta. En el cuento se vislumbra. Una madre desaparecida (se entiende que muerta), un hermano que se ha quedado con la casa familiar y lo que en ella se contiene (como le ocurrió a la escritora) y un padre que, resistiendo a la edad, vive en una residencia de ancianos en la que no quiere estar, porque considera inferiores a los demás ancia

"Madre Irlanda" de Edna O'Brien

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  La editorial Lumen (que ya publicó el volumen de cuentos "Objeto de amor") rescata un libro autobiográfico que Edna O'Brien publicó en 1976. Esta es la primera autobiografía que escribió y lo hizo tempranamente, cuando todavía le quedaba mucha vida literaria y personal por delante. Pero ya aparece uno de los temas centrales de su obra, su propia tierra, Irlanda, a la vez paraíso y desolación, con toda la carga de infelicidad y de nostalgia que se le otorga al recuerdo de la infancia.  Sus padres, la educación que recibió, el paisaje de su infancia y su adolescencia, los vecinos, la granja y los animales, los fenómenos de la naturaleza, el ocio y las ocupaciones, la religión y la huida, todo tiene cabida en este libro que antecede los temas que luego tratará más extensamente. Pero el estilo O'Brien ya está aquí, el mismo que apareció ante el mundo lector cuando escribió "Las chicas de campo", que tanto dio que hablar en su momento. Y la continuación con &qu

Elogio de la alegría

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  (Scarlett Johansson fotografiada para Vogue por Mario Testino (Lima, 1954), el fotógrafo que ama el cine) La pena es mucho más rentable que la alegría . O eso parece. En los realitys, por ejemplo. Los concursantes más avisados se echan a llorar por menos de nada y eso mueve a la compasión y asegura el triunfo. No hay nada malo en hartarse de echar lágrimas y siempre tiene recompensa. Es algo muy visual. Lo mismo pasa en los Oscar's. Si haces una película dramática tienes muchas más posibilidades de que te premien que si haces una comedia. Si en esa película dramática hay lágrimas, sufrimiento, recorres el país pasándolas canutas, te abandonan, te gastan algunas faenas, entonces todavía mejor. Podrás salir fea, sin maquillar, sin peinar y darás el pego. En cuanto a los libros, un buen dramón, una novela de mil páginas con tragedia incluida es un seguro para obtener el éxito. La pena vende mucho a todos los niveles. En ocasiones termina convirtiéndose en un modo de chantaje que bi

"La hija del tiempo" de Josephine Tey

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  El inspector Alan Grant, de Scotland Yard, ha tenido un accidente durante el transcurso de un servicio policial y se ha caído por una trampilla. De resultas, se encuentra hospitalizado en Londres, con una pierna fastidiada y una inmovilidad molesta que lo tiene bastante aburrido. El aburrimiento es el gran enemigo de la gente como Grant, acostumbrado a una potente actividad física y mental. Así que una de sus amigas, la actriz Marta Hallard, le sugiere que se dedique a entretenerse con un tema que a él le gusta mucho: las caras. Grant es un experto en caras y es capaz del averiguar por el rostro y el gesto si alguien es un delincuente. Marta Hallard le lleva al hospital unos retratos entre los que Grant se fijará especialmente en el de un hombre, Ricardo III, el último Plantagenet, sobre quien pesa una historia desgraciada: el asesinato de sus dos sobrinos. Por mucho que lo mira, no es capaz de ver en él a ese ser despiadado y criminal del que se viene hablando siglos.  Las dos en

Misteriosa Josephine Tey

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  El de Josephine Tey es uno de esos nombres que a la mayoría no les suena. Incluso no hay demasiados lectores que lo conozcan. Como suele suceder, una tardía traducción de sus obras da lugar a que permanezca relegada en el anonimato. Pero cuando comienzan a salir esas traducciones entonces todo cambia. Si lees uno de sus libros, después te lanzas en tropel para buscar el resto. Y la conviertes en una de tus autoras preferidas, porque tiene ese algo indescifrable de la buena literatura. En este caso, es la editorial Hoja de Lata , con sus preciosas ediciones y portadas, con sus impecables traducciones (aquí a cargo de Pablo González-Nuevo ), la que está logrando que Josephine Tey sea una autora en vías de reconocimiento. No puedo dejar de pensar lo mismo cada vez que me encuentro un autor nuevo, una autora nueva más frecuentemente, porque, no sé el motivo, hay muchas más mujeres escondidas que hombres. Qué pena, qué pérdida hubiera sido no conocerla... Si tuviera que definir cómo son