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Mostrando entradas de abril, 2021

Asesinatos de andar por casa

Hay una escena repetida: una adolescente arrastra su maleta por alguna estación de ferrocarril y se para ante el expositor de libros de cualquiera de sus quioscos. La mirada se detiene en un libro. Se alegra y lo compra. Lo lleva en la mano todo el tiempo hasta que se sienta en el tren, que está a punto de salir, y empieza a leerlo. Lo lee durante todo el viaje y, quizá, si este es un poco largo, cuando llegue ya lo ha leído. Esto no significa nada. Porque lo releerá una y otra vez con el paso del tiempo. En una ocasión, la adolescente estará tan embebida en la lectura, que dejará pasar la parada correspondiente y llegará a una ciudad donde nadie la espera.  Estoy segura de que en el libro hay crímenes. Y que son crímenes domésticos, de esos que se perpetran en el entorno familiar o entre amigos. Nada de conspiraciones planetarias, ni de sofisticación abrumadora. No. Crímenes sencillos, asesinatos que se anuncian, todo mezclado con tardes de té, con pudding de Navidad, con ram

Libros a la caída de la tarde

Todos los ejemplares estaban perfectamente ordenados por fecha de compra. En la primera página constaba esa fecha, el lugar en el que se había comprado y quién lo hizo. Una excelente forma de saber algo de la historia del libro. La librería (el "librerito" la llamaban las niñas) era blanca y tenía unos palillos torneados para sujetar las baldas. Estaba lacada y cogía polvo con facilidad. Las motas se posaban en las zonas que todavía estaban vacías. Una buena librería siempre tiene que dejar sitio a los libros nuevos, es así como decidieron hacerlo sin haber estudiado biblioteconomía. Los libros eran un auténtico tesoro y estaba prohibido escribir en ellos salvo las anotaciones de la primera página, o doblar las esquinas o, por supuesto, dejarlos abiertos en cualquier sitio. Eran unos libros muy especiales porque contenían las mejores historias.  Estaban las manzanas con una doncella que llevaba una pinza en la nariz y una niña bastante malvada, además de la escritora

Lo subversivo de mirar el mar

  (El centro de Lyme Regis en la actualidad. Al fondo, la torre del castillo, es el único resto de tradición que se observa en este paisaje de casas uniformes, pintadas de colores, como si fuera un cuadro hiperrealista) (Lyme Regis de noche. Las casas y locales que están cerca de la playa contemplan la arena plagada de conchas y restos fósiles, algo familiar para los habitantes de la zona) (Lyme Regis visto desde The Cobb. Se ha construido un puerto artificial aprovechando la curva que hace el espigón. Las embarcaciones deportivas le dan una imagen actual a una zona que es el lugar romántico por excelencia de aquella zona) Un personaje de la película "La mujer del teniente francés" le dice a Sarah Woodrof: "Las jóvenes no deben mirar al mar de esa manera. Es una provocación". Sarah (que en la película es Meryl Streep antes de casi todo, antes, por supuesto de Madison County) recorre todas las tardes la distancia que separa el núcleo urbano de Lyme Regis y el espi

"Hace años que no creo en nadie"

El familiar comienzo con los personajes más relevantes de la historia nos muestra a los protagonistas, el matrimonio formado por Gwenda y Giles Reed , ella "bellísima mujer de veintiún años" y él "un joven simpático y apuesto". Los sobrinos de Miss Marple , Raymond y su esposa Joan West , escritor de mediano éxito y novelas ininteligibles y pintora de cuadros extraños, respectivamente, también aparecen con ocasión de una visita de Gwenda Reed a Londres. Además, en una intervención estelar, el matrimonio Bantry , coronel retirado y simpática ama de casa amante de la jardinería, proporcionan a Miss Marple el contacto para poder acudir al pueblo donde sucede todo. Hay, por otra parte, una buena lista de criados: doncellas, niñeras, cocineras y jardineros . Estos últimos son personajes muy habituales de sus novelas (incluso aparece una mujer jardinera profesional en "Se anuncia un asesinato",  Philippa Haymes) y no tienen demasiado buena fama: "Foster, el

Leer, escribir: Lo que somos

Seguramente las dos obras que representan mejor que nada el poder del hábito lector sean estas: 84 Charing Cross Road y La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey. En ambas se unen, con lazos inseparables y para siempre, las dos actividades que están relacionadas con el amor a la palabra y a los libros: leer y contar. Leer y escribir. Son dos historias distintas pero con la misma pasión por los libros y por lo que los libros aportan. En 84, Charing Cross Road la vida de Helen Hanff cambia radicalmente cuando se pone en contacto con los libreros de viejo de Londres, comandados por el eficiente y encantador Frank Doel . La correspondencia entre ambas personas es la muestra clara del entendimiento que se establece de inmediato entre los amantes de los libros: hablan el mismo idioma, sienten de la misma forma y crean lazos con total rapidez. Están en el mismo barco, por así decirlo. A nosotros, lectores, nos ocurre también. No existe mejor modo de comunicación que la

"La mecanógrafa de Henry James" de Michiel Heyns

Theodora Bosanquet fue la mecanógrafa de Henry James entre los años 1907 y 1916. Escribía en una Remington que hacía mucho ruido y que se convirtió en un aditamento más del estudio del escritor. El ruido de la máquina llegó a formar parte del paisaje y, cuando estaba en silencio, todos sentían que faltaba algo. Escribir al dictado cambió ostensiblemente su estilo. De esta forma, sus digresiones, sus frases largas, sus merodeos por el lenguaje, el detallismo de sus descripciones y de sus acercamientos psicológicos a los personajes, se hicieron mucho más potentes. Incluso enrevesados. Porque era fácil dejarse llevar por la imaginación cuando la mano no tiene que responder. Las manos de James tuvieron problemas en su vejez pero siguió escribiendo gracias a las mujeres que copiaban en un papel suave lo que él les dictaba. El aceptado por todos dominio de las palabras de James encontró en este sistema una fórmula eficaz para desarrollarse en su plenitud. Y Theodora fue la médium de

"Papá se ha ido de caza" de Penelope Mortimer

Este es el segundo libro que la editorial Impedimenta publica de los escritos por Penelope Mortimer (1918-1999). La vida de esta autora es tan interesante como sus propios libros. Es más, podríamos decir que en esa vida encontró el principal vivero de temas de su literatura. Esos temas se resumen en las relaciones entre parejas y todo lo que circula alrededor. Hay una visión pesimista que es un reflejo de lo que Mortimer había vivido. Ese desánimo bien podía venir, incluso, de su infancia, con un padre escasamente protector, más bien todo lo contrario.  Penelope Mortimer publicó su primera novela con el nombre de Penelope Dimont porque ese era el apellido de su primer marido, Charles Dimont, corresponsal de la agencia Reuters. Ella había nacido en un pueblecito de Gales en 1918 y durante los años que van desde 1937 hasta 1949 estuvo casada con Dimont con el que tuvo dos hijas. Luego conoció a John Mortimer, del que tomó su apellido y con el que tuvo un hijo y una hija. Entre

"Bajo la superficie" de Daisy Johnson

  La editorial Periférica se ha hecho con los derechos de publicación de esta joven autora, de la que sé poco pero que tiene un libro de relatos que fue nominado en 2017 a los Man Broker y que publicó en 2018 esta novela que ahora saca Periférica en español. Se titula "Bajo la superficie" y es una extraña historia, con personajes extraños y una rara manera de hacerte entrar en el argumento. Lo más importante de todo es lo bien escrito que está y cómo la historia se trenza para llegar a una conclusión que tiene visos de verosimilitud. La narración cambia de decorado y de personajes y nos avisa por medio de los títulos de los capítulos. Hay títulos que se repiten y que, por tanto, se refieren a una historia interrumpida que continúa. También hay personajes que  comienzan siendo una cosa y terminan siendo otra, así como otros potentes y esclarecedores, como la propia protagonista Gretel.  Gretel fue una niña con una vida complicada, de esas vidas que terminan siempre en asuntos

Once libros para el Día del Libro

  La magia del 23 de abril reside en que ese día tenemos excusa para comprar libros y para lanzar al vuelo nuestras preferencias sin que nadie nos tache de procrastinadoras. Es un momento perfecto para no sentirte culpable por acumular libros, por comprar demasiados o por leer deprisa. Libros, libros, libros. Para que los lectores de este blog tengan noticia de aquellos libros que me apasionan, traigo una selección de once con sus correspondientes motivos, aunque, ya lo sabemos, los libros, como el amor, son química, no requieren motivos. Once libros, diez autores, once editoriales.  Porque es encantador: Un alma cándida. Elizabeth Taylor. Una historia en la que hay una mujer fascinante que no es lo que ella aparenta ser. Las vidas de los demás giran en torno suyo pero hay algo que se nos escapa y que aparece triunfalmente en el desenlace.  Porque narra una vida apasionante: Chica de  campo . Memorias . Edna O'Brien. La vida de Edna O'Brien está a la altura de sus novelas, por

Sanditon, la historia inacabada

Pocas imágenes más acertadas para representar "Sanditon" que estas mujeres en la playa de Sorolla . Los vestidos blancos, las telas suaves, las sombrillas, los sombreros de paja adornados con lazos y flores, todo nos da la imagen de la cercanía del mar en aquellos años. Aunque el pintor nació en 1863, en plena época victoriana inglesa, ya se anticipaba en la novela el cambio de moda. Cuando la guerra entre Francia e Inglaterra termina, en 1815, el vestuario dejó atrás algunas costumbres propias del Directorio francés y se va adentrando en lo que será la moda victoriana. Cinturas en su sitio, cuellos altos, mangas largas, crisolinas, faldas de capa, todo muy distinto de la clásica, sencilla, elegante y simple moda georgiana.   Jane Austen escribe "Sanditon" , en 1817, es decir,  en un momento de transición. La obra de Sorolla en lo que se refiere a las escenas de playa bien puede darnos una idea de la efervescencia que produjeron en las familias de entonces l

Un té fuerte sin limón. "El caso de Betty Kane" de Josephine Tey

(Portada de El caso de Betty Kane, publicado en castellano por Hoja de Lata) Estoy entusiasmada con este libro . Me ha cogido por sorpresa. Es una de esas compras que haces sin saber muy bien por qué. O sí, el diseño de la portada, el título, el hecho de que sea de una editorial desconocida hasta ahora para mí. El caso es que he acertado y mi olfato lector no se ha equivocado tampoco esta vez. Estoy entusiasmada.  Podríamos resumir la cosa diciendo: he aquí una educada excentricidad convertida en argumento y plasmada en personajes tan improbables como auténticos.  El protagonista es Robert Blair , un abogado formal, ceremonioso, cuarentón, buena persona, anclado en una vida rutinaria, tanto a nivel profesional, en una firma "de toda la vida", como en su vida personal. Vive con su tía Lin y todo está perfectamente organizado, tanto las compras domésticas, como la tarta de manzana, como las cenas y la vida social. Juega al golf, charla con sus amigos, atiende