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Leer es clásico

 

Esa comunidad de lectores que llena las redes sociales tiene su forma de abrigo en compartir los libros que se leen y las opiniones sobre ellos. En un mundo frío de relaciones, en un sistema individualista, está bien que los libros sean un nexo de unión, como, en realidad, lo fueron siempre. Pero, de forma paralela, esas comunidades tienen la pulsión de lo inmediato, de la moda, de lo último. Estar informados de las novedades de las editoriales, leer lo más reciente de un autor, opinar sobre los nuevos libros...todo esto tiene su contrapartida: hay ocasiones en que la prisa cubre el sosiego de la lectura y en que la colectividad oculta la necesaria soledad del lector. 

Lo mismo ocurre si tienes un blog. Te sientes obligada, sin que nadie te obligue, a dar a conocer a los lectores lo que se va publicando. Tienes una especie de compromiso íntimo con la actualidad literaria. En ese empeño siempre se te quedan atrás preferencias y deseos, porque hay veces en que la relectura o el rescate de lo que se publicó hace años, es mucho más apetecible. Y la lectura es un placer, no es una obligación. 

De modo que, teniendo en cuenta que este blog es totalmente independiente de cualquier imposición, que todos los libros que aquí se reseñan obedecen a un criterio propio, sin más compromiso que el placer de hacerlo, creo que la actualidad tendrá que guardar cola y que ese placer deberá acentuarse aún más. Ese es el verdadero sentido de escribir sobre libros, hacer que estos respondan al gusto de quien lee y recordar el bagaje de lecturas que, en realidad, nos hacen más felices. Sean del momento que sean. Porque leer es clásico. 


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"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes