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"Arboleda" de Esther Kinsky

 


Esther Kinsky fue traducida primero al inglés y publicada en Fitzcarraldo Editions, una editorial independiente con sede en Londres, que fue fundada en 2014 por Jacques Testard. Ahí aparecieron dos de sus novelas: River, en enero de 2018 y Grove, en 2020. Ambas habían sido publicadas con anterioridad en alemán. Esta Arboleda es la primera ocasión en la que Kinsky ha sido traducida al español. Se trata, por tanto, de una autora inédita para nosotros, una más que ha sido recuperada por editoriales independientes. 

Arboleda parte de un duelo familiar. El marido de la narradora ha muerto y ella va a realizar, sola, un viaje a Italia que estaba previsto fuera compartido por los dos. Puede parecer un argumento simple pero no lo es en absoluto. Para empezar, no es usual que las mujeres deambulen solas por las ciudades. Eso lo hacen los hombres y, todavía hoy, en estas fechas, sigue siendo algo que hacen los hombres y que las mujeres no suelen hacer por muchos motivos. Caminar sin rumbo, ir de un lado a otro, entrar en un café, moverte, visitar un sitio, acudir a un restaurante, pasear, llegar a un museo...todo lo que significa la libertad de deambular sin obligaciones ni rutas preconcebidas. Eso lo hacen los hombres. La urbanista estadounidense Lauren Elkin lo ha escrito en un ensayo: "Flâneuse, Women Walk the City". El término "flâneur" era propio de hombres cultos y elegantes de la primera mitad del XIX, intelectuales parisinos que empezaron a andar sin prisa y sin propósito por la ciudad. "Lo que ocurre cuando nada ocurre" dice Georges Perec al respecto de esos momentos en los que te dejas llevar por el paseo, como si este fuera una actitud, como si el aire libre, la calle, el ruido de la ciudad, sus edificios, sus monumentos, su estilo, te impregnara. Flâneuse es el vocablo femenino que designa a esa mujer andarina y merodeadora. 

La mujer de la novela tiene que cruzar las ciudades por las que transcurre su viaje y tiene que llevar con ella su duelo, el de la pérdida de su marido. También Kinsky perdió al suyo en 2014. Era Martin Chalmers, traductor. Este libro es, por tanto, mitad literatura de viajes y mitad relato intimista. El duelo se sustancia en el viaje y el viaje es, también, una puerta abierta a un posible futuro. Y es el callejeo, el vagabundeo sin rumbo, algo típicamente masculino, el que se convierte en el medio por el cual la narradora puede exorcizar su dolor y plasmar su pequeña esperanza. Pero, recuérdalo, las mujeres no se mueven solas por las ciudades. Buscan una amiga o buscan hacer un recado. El merodeo sin más no es cosa femenina y mucho menos en el extranjero, sea este cual sea. De modo que esa decisión de mantener el viaje y de hacerlo sola es bastante más que un intento de progresar, es una declaración de intenciones. 

Sabemos poco de Esther Kinsky porque acaba de aparecer en nuestro panorama literario. Nació en 1956 en Engelskirchen, Renania del Norte-Westfalia, en Alemania. Estudió en Bonn. Es traductora al alemán de textos en polaco, inglés y ruso, además de novelista y poeta. Después de vivir algunos años en Londres, ahora reside en Berlín. Ha publicado en alemán y, como he dicho, también en inglés recientemente. 

Arboleda. Esther Kinsky. Traducción Richard Gross. Editorial Periférica. Colección Largo Recorrido. 2021. 

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