"Seis cuatro" de Hideo Yokoyama

 


El comisario de policía Yoshinobu Mikami, cuarenta y seis años, es el encargado de las relaciones con los medios en la prefectura D. Su trabajo es difícil. Tiene un jefe que pretende dominarlo y unos periodistas que se rebelan a cada instante. El ambiente en la sala de prensa siempre está al límite. La información que puede transmitirles no siempre es la que ellos desean y eso genera constantes enfrentamientos. Su jefe no ayuda y parece pensar que la independencia de criterio de Mikami ha de ser sojuzgada en aras de una uniformidad que él considera indispensable en la policía. La situación personal de Mikami se puede calificar de dramática: su hija Ayumi se ha ido de casa hace dos meses y, desde entonces, ni él ni su esposa Minako saben nada de ella. Esto lastra su trabajo y sus relaciones familiares. Ambos padres están paralizados por la impotencia de no conocer qué pasa con su hija, qué es lo que ha ocurrido. Los dos quieren pensar que está viva y tratan el caso como una desaparición, pero el tiempo va pasando sin noticias. La madre, una mujer guapa y alegre, ha cambiado de manera de vivir y ya no quiere salir a la calle, esperando siempre que el teléfono suene, como hace un par de semanas, en que el aparato pareció traer buenas noticias y solo trajo silencio. Por mucho que Mikami intente ser fuerte y sostener a su mujer sabe que es imposible, que nada arreglará la situación salvo la vuelta de la hija. 

La llegada a la prefectura del responsable máximo de la policía, en una campaña de imagen a todas luces bastante sórdida, saca a la luz que está a punto de prescribir un caso de secuestro y asesinato que está todavía sin resolver y que llamaron, en clave, el caso Seis Cuatro. Se trata de la desaparición de Shoko, una pequeña de siete años que apareció más tarde muerta, sin que se lograra atrapar al responsable. Un baldón en la carrera policial y una pena permanente para sus padres, que han de recibir en su casa al alto responsable para que este pueda fotografiarse con ellos y satisfacer así las ansias políticas de los cargos de Tokio. Preparar esa visita será un martirio para Mikami porque el peso de lo que puede haber pasado con su hija lo acompaña siempre. La identidad del secuestrador de la niña está, desde hace catorce años, sin resolver. Demasiado tiempo como para pensar en que es posible aclararlo todo y por eso Mikami se conforma con que la familia no sufra demasiado con toda esta exhibición mediática que se pretende hacer para satisfacer a las autoridades. 

Mikami está viviendo una auténtica pesadilla. Debe aplacar a los medios, contentar a los jefes, encontrar a su hija y, por añadidura, volver a recordar el caso Seis Cuatro que él mismo investigó en su día sin éxito. Este es el trepidante arranque del libro. A partir de ahí, los acontecimientos corren con la misma rapidez que los días y la galería de personajes se llenará de tipos honestos, malvados, egoístas, mentirosos, fuertes, todo lo que la vida ofrece. Porque Mukami encontrará algo que cambiará el curso de la investigación. 

Traducida del inglés por Jofre Homedes Beutnagel, la editorial Salamandra publica por primera vez a este autor, con una novela que ha batido todos los récords de venta en Japón, un país en el que la literatura negra tiene muchísima aceptación y donde hay autores muy reconocidos. Son escasas las traducciones al español de estos libros y por eso la expectación ante la lectura de "Seis cuatro" es mayor. Leer la novela es entrar en un espacio de luces y de sombras. Deshumanizado y, a la vez, lleno de contradicciones que hacen al hombre un ser dubitativo, héroe y villano a la vez. 

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