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"Catherine" por Diego Álvarez


(Katharine Hepburn para Harper's Bazaar)

El Cameo de Diego Álvarez  da vueltas en torno a un nombre que tiene muchas variantes: Catherine, Katherine, Katharine, Caterina, Ekaterina, Catalina, Kate, Caty, Cathy, Kitty, Katie, Cate, Katia, Katrina...

 Recuerdo con cariño mi primer día de trabajo serio. Aunque es probable que todo el mundo se acuerde de una fecha tan señalada, el motivo en mi caso es muy distinto a las romantizadas cuestiones de vida adulta y emancipación.

Llegué al puesto aquella mañana de lunes y mi jefa mexicana me expuso el contexto de los siguientes meses, después de la protocolaria bienvenida. En un punto de la conversación, Claudia me remitió a Asun - otra persona del equipo que volvería al día siguiente de vacaciones - para las cuestiones más técnicas. La sorpresa fue mayúscula cuando el martes me encontré en el puesto de Asun a un chico chino, que muy amable y en un perfecto castellano se presentó como Sun, cerrando el círculo de una anécdota que modificaría por completo mi visión de los nombres humanos.

Hace unos días – gracias a un tuit de Álvaro Alegría – descubrí a Beau Jessup , una chica inglesa de diecinueve años que ha ganado un dineral con su una página web, utilizada para recomendar nombres ingleses adecuados a las preferencias de padres chinos. Tras asimilar y reposar un poco la información, mi cabeza se impregnó de dos sentimientos contrapuestos: cabreo - había tenido delante de las narices una idea de negocio exitosa – y alivio: referido a esas islas, sólo me gusta el nombre de Catherine, con sus variantes, y no sería imparcial en mis recomendaciones. 


El veintisiete de abril de 2011, una vilipendiada joven británica – Waity Katie para los tablones sensacionalistas - enamoraba al mundo desde la abadía de Westminster, en el día de su boda con un príncipe. Catherine Middleton – conocida como Kate, porque las mujeres que portan su nombre tienen la suerte de que también se refieran a ellas como Kate – se ha convertido desde entonces en un icono de moda y saber estar, contribuyendo a afianzar la última institución sólida de un país entregado a la incertidumbre. Muchos años antes, otra casi tocaya suya – la siempre elegante Katharine Hepburn - conseguía cuatro premios Oscar, récord que todavía hoy prevalece y que sigue ayudando a que considerarla la mejor actriz de todos los tiempos sea una opinión muy extendida. También homenajeada en Hollywood con la película Figuras ocultas, celebrada por la dueña de este blog, Katherine Johnson – científica y matemática pionera en la NASA– verificó el cálculo del vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969, entre otras hazañas inimaginables en la época.  

Por azar o por suerte, la mencionada dueña de este blog también se llama Kate. A Kate Austen le gustan las mujeres Austen porque son ingeniosas, tienen gracia, encanto y sentido común. Además, adora a la gente que tiene buenos modales, la sal de la tierra, y ha virado de los viejos directores europeos a Eastwood y Allen. Cada día tiene una nueva historia que contar: es capaz de recomendar cien escritoras del tirón, doce actores españoles de teatro y de reseñar una novela que te abre el paso a mundos hasta ahora desconocidos. Le hubiese gustado ser Katharine Graham más que a Meryl Streep en Los archivos del pentágono y es una enciclopedia de libros andante. Y tuiteante. Twitter es una herramienta muy potente que se puede utilizar para innumerables cuestiones; una de las mejores es para seguir y leer a Kate Austen.

Los tiempos cambian muy rápido y sólo algunos valientes – vistas las tasas de natalidad de nuestro país – se atreverían a emprender hoy un negocio relacionado con niños españoles. Pero ahí está la posibilidad de mercadear con nuestros nombres, gracias al imperio chino que ya llega. Hasta que alguien se anime a ello, recuerden que siempre podrán llamar Catherine a su hija, en caso de de que les encaje que un día se convierta en una actriz de relumbrón, o en una gran científica, o quizás en Reina o, al menos, en una buena amiga. 


(Katharine Hepburn en 1935)

Diego Álvarez, el autor de esta entrada, es un gran lector y un gran aficionado al cine.  La escritura es otra de sus pasiones y esta entrada es una muestra de su estilo personal, tierno y lleno de referencias cinéfilas y literarias. Puedes seguirlo en multipathway.wordpress.com

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