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Mostrando entradas de abril, 2020

Esperaste, paciente, la llegada

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Podría haber sido una terracita muy coqueta cerca del río. O un antiguo café del centro, de esos que tienen en las paredes cuadros de películas. O la cafetería familiar, la de siempre. O, quizá, siendo aún más exagerados, un pequeño bistrot en la orilla izquierda, un restaurante italiano en horas bajas o la librería que sirve helados en el centro de Dublín.  Nada de eso. En tiempo de tormenta, la bonanza es tan solo un enclave geográfico que tú ni siquiera conoces. Las velas de esos barcos que me tuvieron cerca se volvieron despacio hacia otro lado y tú ni te enteraste, ni te fuiste. Esperaste paciente mi llegada y el artilugio se volvió sonoro, firme, seco, libre, tierno, amable, complaciente y tengo que decir que esperanzado.  Todas las risas y todas las palabras. La camisa en azul, que es el color del tiempo que avecina y promete. Tienes el aire de una película de hombres enamorados. Las manos llevan el aire alado de las cosas que se posan tan solo si el sueño se ha cu

Noël Coward en el cine: Toda clase de amores

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Cualquier cosa que se traigan entre manos Noel Coward y David Lean tiene que salir bien. Coward escribe historias que siempre son de cine. Y David Lean le pone ese toque mágico, esa estampa épica de personajes que son, más que nada, personas con nombre y con rostro. "Una familia con clase" y "Gente con clase" son películas hechas a partir de obras de Noel Coward y las dos puedes verlas una y otra vez sin cansarte. En la primera (Easy Virtue, 2008) están Kristin Scott Thomas y Colin Firth como los Wittaker, una pareja de la aristocracia rural inglesa que ha dejado de amarse y ha empezado a detestarse. A ese mundo inhóspito en los sentimientos llega Larita para revolucionarlo todo, hasta al servicio, del que, por cierto, ningún habitante de la parte alta de la casa conocía sus nombres. Ni la caza del zorro, ni las verduras poco hechas pueden con el peso de los sentimientos.  En "Gente con clase" (Relative Values, 2000) está la fantástica Julie Andre

Amanecer con muchacha al fondo

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Tuve un vestidito de rayas verdes y blancas, con un cuello camisero y una lazada en la cintura. El vestido lo había cosido mi madre que, además de lectora y cinéfila, tenía otras habilidades: era una cocinera cordón bleu y una modista de primera. Como yo era su única clienta tenía la prerrogativa de diseñar los vestidos y ahí me pasaba horas y horas, con un cuaderno de hojas blancas, trazando líneas, añadiendo detalles y pintando colores. Eran unos días pacíficos y llenos de momentos vacíos. Esos extraordinarios momentos vacíos, con la cabeza en las nubes, que solo los niños pueden tener. Cuando creces empiezas a querer llenarlo todo y, conforme la vida sigue su camino imparable, te angustias de pensar que estás perdiendo el tiempo. Solo en la infancia sientes que todo está a tu servicio, que la vida es inagotable y que todas las horas se estiran hasta convertirse en largas y espesas, indestructibles.  Genevieve Naylor ha fotografiado a la muchacha de una forma incongruente. Lo

Ruth Orkin: Viajando sola

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Ruth Orkin (1921-1985) recorrió América en bicicleta para obtener fotos del modo de vida americano. Además, fotografió a Marlon Brando, Doris Day, Lauren Bacall o Ava Gardner. El mundo del cine le era cercano: su madre fue actriz del cine mudo y la niña se crió en Hollywood. Fue fotoperiodista, fotógrafa y realizadora de cine. Además de espacios cotidianos también fotografió la vida nocturna en los clubes que estaban entonces de moda. Sus fotos se publicaron en el New York Times, en Look, Ladies`Home Journal o Life.  Su boda con el también fotógrafo y cineasta Morris Engel, en 1952, la acercó a la realización de cine independiente, destacando dos películas conjuntas: "Little fugitive" de 1953; "Los amantes y Lollipops" de 1955. Fue una gran viajera en la primera parte de su carrera. En Italia obtuvo fotos memorables como la que le dio la mayor fama: "An American Girl", de 1951. La chica de la foto pasea tranquila entre un grupo de hombres italianos

Louise Dahl-Wolfe, primera mirada

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En el apartado "Mis fotógrafas" escribo hoy de Louise Dahl-Wolfe. Como suele ocurrirme, a veces surge una fotografía que me impresiona y entonces me pregunto quién la hizo. Así he llegado a conocer, de una manera autodidacta, a muchos fotógrafos y fotógrafas, tantos que nunca creí que la fuerza de la fotografía en el siglo XX fuera tanta. En este caso, las imágenes de Louise tienen un encanto especialísimo y por eso ahora indago sobre ella. Fue una revolucionaria de la fotografía de moda, a la que sacó de los estudios y llevó al aire libre, al modo aventura, recorriendo así países y lugares alejados de la comodidad tradicional. Louise había nacido en San Francisco, California, en 1895 y después de estudiar pintura y diseño se dedicó a la fotografía. En su carrera tuvo mucha importancia el apoyo de su marido, también artista, Meyer Wolfe, al que había conocido, precisamente, viajando por África tras la muerte de sus padres. Louisa estuvo veinte años , desde 1936 hasta 1

Qué inútil engañar a la tristeza

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Una frase de la poeta Victoria León (Sevilla, 1981) es el título de esta entrada. Victoria León publicó este 2019 un espléndido libro, "Secreta luz", y desde entonces leo lo que escribe buscando explicaciones. Aunque ella no lo entienda así y solo son versos y poesía, nada más y nada menos. Y las fotografías que la ilustran hablan de ella, de la gran Lillian Bassman. Hablo de mujeres absurdas, escribo de mujeres absurdas, soy, tal vez, una mujer absurda que quiere hablar de ellas. Envidio la suerte de Bassman, que mantuvo, durante setenta y seis años, una historia de amor que nunca pereció y nunca tuvo comienzo ni final, con Paul Himmel, fotógrafo también como ella. En realidad, mucho más tiempo, toda la vida juntos, desde su encuentro primerizo a los seis años. Me resulta enternecedor imaginarme cómo iban envejeciendo a la par mientras sus objetivos iban desgranando imágenes, creando arte. Me resulta curioso pensar en ese niño del colegio de la infancia, que tenía el cab

Yo, que te quise tanto...

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(Fotografía: Nina Leen) Ninguna tarde, ninguna estrategia, ninguna voz, ninguna fuerza, nada. Así los pies recorren un tiempo conocido en el que no quedan nada más que vestigios de una flor que se fue, se agostó y ya no existe. Eso que fui, antes de ti, después también y ahora. No es sencillo que haya un instante tan solo, un solo instante, una mirada efímera, una palabra, que pueda contener en el desván de los sueños cumplidos. Por eso ya he borrado todas tus efemérides, todas mis emociones, todas las dudas y todas las esperas. Por eso, invisible, acudo al aire para captar la aurora. Ese momento fiel en que no estás, aunque te quise tanto, ya no estás, ya no eres. Y sin ti, revive la esperanza. Porque adiós es ahora la palabra más cierta. 

Escribir libros, escribir de libros

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(Silvia Plath en uno de sus retratos de juventud) (Primer plano de Virginia Woolf en su retrato clásico) (Una de las muchas fotografías que pueden encontrarse de Edna O`Brien) La vieja tensión entre los críticos  y los creadores. Entre los profesores y los creadores. Entre los críticos profesionales y los amateurs. Todos ellos, críticos, profesores y amateurs, intermediarios entre la obra y el lector. Entre el autor y el lector. Meros intermediarios. Intermediarios, nada más y nada menos.  ¿Es el crítico literario un escritor frustrado? Al fin y al cabo, incluso si la obra es deleznable, alguien ha logrado inventar una historia, crear unos personajes, completar una trama...La creación está en un escalón superior al que ocupa el reseñista. El escritor parte de la nada y pone sobre la mesa una cosa nueva, un producto (bueno o malo), que admite juicio, precisamente porque es original. Y también admite controversia.  Incluso las más altas cumbres admiten la

"El olor del bosque" de Hélène Gestern

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La nueva colaboración editorial de Periférica y Errata naturae es esta novela "El olor del bosque" de Hélène Gestern y acaba de salir (marzo de 2020). Se trata de la coedición número 11 que llevan a cabo las dos editoriales después de "La iniciación de un hombre: 2017" de John Dos Passos; "Leer" de André Kertèsz; "Tú no eres como otras madres" de Angelika Schorobsdorff, al igual que "Ellos"; los libros de Mary Karr "El club de los mentirosos", "Iluminada"; "Regreso a Berlín" de Vera Carlton y "Testamento de juventud" de Vera Brittain. Hélène Gestern es escritora y profesora universitaria experta en lexicografía. Nacida en Nancy (Francia) en 1971, esta es la primera vez que uno de sus libros se publica en castellano. Antes de este publicó en su país (y se tradujeron a varios idiomas) "Eux sur la photo", de 2011; "La part du gen" de 2013; "Portrait dares blessure&

La tristeza no entiende de estaciones

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Nada hay tan difícil de disfrazar como la tristeza. Es una gasa suave en ocasiones, otras sin embargo es una manta dura y complicada de llevar. También aparece en forma de sombrero oscuro que tapa el rostro y solo deja al descubierto un ojo, el de las lágrimas. Puedes verla como una amapola prendida en el ojal, una cosa tan efímera que dura el tiempo que el temporal arrecie. La tristeza es, a veces, una emoción que tiene nombre y que sacudes con las manos de tu falda impoluta y que guardas en el desván en otras ocasiones. No se puede negar su existencia pero sí disimular y el disimulo es una forma de negación que aturde y que termina siendo parte de ti, tu otra naturaleza, tu otro yo, la nada.  Te preguntas incrédula por qué te aborda en medio de la calle o en el transcurso de una tibia conversación telefónica cuando alguien te pregunta, con voz desinteresada, si es verdad que todo te va tan mal como parece. Te atrapa si piensas en el paso del tiempo y en las ausencias que

Mis fotógrafas

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Eve Arnold , 1912-2012. Trabajó en la agencia Magnum y es reconocida por sus fotos de cine, entre otras las que dedicó a Marilyn Monroe, a quien fotografió mejor que nadie. La actriz tenía una naturalidad que resultaba muy fotogénica y una mezcla de vulnerabilidad y fuerza que sorprendía. Todo eso lo captó Eve Arnold en una serie de fotos en las que la presentaba en el rodaje de películas y en la vida cotidiana.  Diane Arbus (1923-1971) es la fotógrafa de las imágenes perturbadoras, como esta en la que la niña tiene esa extraña expresión de miedo y desconfianza. La imagen nos hace preguntas, nos interroga acerca de su protagonista, creando una sensación de desasosiego. Esa capacidad de impactar en el espectador era una característica de Arbus.  Nina Leen (1909-1995) exiliada rusa en Estados Unidos, es la más importante fotógrafa que ha trabajado para la revista Life. Su campo de acción es muy amplio y este blog está lleno de sus fotos. Se trata de una fotógrafa ex

Amanecen flores

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En esta aventura de la contradicción que es la vida hay que sacudirse las hojas secas, las hojas caducas y las hojas agostadas, para renovarlas y hacer que nazcan otras nuevas. Cambiar de atrezzo como de vestido. Adornar el pensamiento con estelas que nunca antes han lucido en él. El encuentro de la dicha, la búsqueda del hoy con sentido, todo se termina convirtiendo en un viaje. Incluso cuando no hay viajes de verdad, o viajes físicos, están los viajes por la intuición, por el poema que habla de la lluvia, por la cesta de gerberas, por las flores de los artistas o por el aire que lanza el sol después de amenazar con un día nublado. La construcción de un sueño exige perseverancia, voluntad y cierta pequeña dosis de talento. Un talento cotidiano, un talento sencillo, una forma de mirar de frente los objetos para buscarles el lado que más brille. En esa mirada está la fórmula. Y en la palabra, el secreto de lo que somos, desnudos, sin ropajes, sin adornos, sin nada que no sea

Épica, estética y una verdad oculta

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La historia de Alfred Dreyfus y del J'Acusse de Emile Zola en L'Aurore siempre me ha parecido tan poderosa y tan llena de épica que cualquier intento de convertirla en cine o en literatura tendrá el problema inicial de estar a la altura. La película que estrenó en 2019 Roman Polanski sobre el tema no consigue crear ese sentimiento de rebeldía ante la injusticia ni de éxtasis ante la verdad restaurada. Es un relato sin más. Si te preguntas cómo es posible quizá haya que ir a la timidez con la que el director ha enfocado la cuestión, más preocupado de la temática general que del hecho concreto. Al generalizar el tratamiento que el ejército y el pueblo francés daban a los judíos se pierde la situación. En lugar del centro de la injusticia, Dreyfus es, sin más, un chivo expiatorio que ni siquiera es el protagonista de su propia tragedia.  La mejor baza de la película es su protagonista, el actor Jean Dujardin, que  ya ha ganado un Oscar con "The Artist", una p