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Una moda de cine


Bette Davis, lejos del blanco y negro de las pantallas, con una gama de colores inusual en ella y que está de última moda ahora mismo. Los flúor. La combinación de naranja y verde sigue siendo atrevida pero ella sabía usarla como nadie. Es un milagro que, no siendo una belleza al uso, tuviera la facultad de destacar y realzar todo lo que llevaba. Recuerdo el vestido negro de la fiesta de "Eva al desnudo", con los hombros al aire y la falda de anchísimas capas. 

Me resulta imposible que los modistas no conozcan una de las principales referencias de la moda universal. Y mucho peor que quienes pretenden serlo sean analfabetos en la materia. Como los aprendices de "Maestros de la Costura" que, no solo desconocen cómo se toman las medidas o la aplicación de los distintos tejidos, sino que andan en blanco de cultura general, de cultura de la moda y de cultura sin adjetivos. Un horror. Sin la moda de cine la historia del vestido no sería la misma. Los diseñadores de vestuario son el máximo de la creación, mucho más que los súper modistas, porque estos últimos abarcan un número de personas mucho menor y la gran pantalla es la influencia máxima de la forma de vestir desde principios del siglo XX. No solo por esos vestidos icónicos con los que reconocemos una película, a una actriz o a un diseñador, sino también porque las estrellas del celuloide han sido los personajes de referencia durante mucho tiempo. Esto ha cambiado en la actualidad pero conocerlo es saber de historia de la moda, que debería ser una asignatura obligatoria para cualquiera que tenga interés en el asunto de la aguja y el hilo. 


Los abrigos de primavera de Doris Day siguen siendo tendencia. Ancho de volúmenes, con manga francesa y colores suaves. A juego con los salones destalonados, un must total. Doris Day era una maestra de los abrigos y de los trajes de chaqueta. Tenía siempre una colección de ellos en sus películas y los desplegaba con elegancia. Era una mujer recatada, pero muy elegante, con cierta picardía en los camisones y batas que también usaba en pantalla y una colección de sombreros y guantes envidiable. Ella fue una pionera de la importancia de los complementos: zapatos, guantes, cinturones, bolsos, sombreros, joyas...

El gran nombre que se me viene a la cabeza es el de Edith Head, autora de algunos de los diseños de vestuario más fastuosos de la historia del cine. Nacida en California, donde también murió a los 83 años, obtuvo hasta ocho Oscar por películas que han pasado a la historia, como La heredera, Eva al desnudo, Un lugar bajo el sol, Vacaciones en Roma, Sabrina o El golpe. Hablamos de vestuarios tanto femeninos, como masculinos, por supuesto. Por sus manos pasaron las más importantes actrices, algunas de ellas míticas, como Ginger Rogers, Audrey Hepburn, Natalie Wood, Bette Davis, Ingrid Bergman, Kim Novak...


Audrey Hepburn era una actriz correcta, pero una mujer muy elegante. Lucía extraordinariamente bien los vestidos y tenía una fotogénica deslumbrante. Edith Head supo realzar su físico discreto por medio de vestidos majestuosos, como este de la foto, con corpiño palabra de honor, falda de largo irregular y bordados a juego. 

Otros nombres forman parte también de ese mundo mítico de los diseñadores de vestuario de cine. Como el de Milena Canonero, con cuatro Oscar en su haber, autora del vestuario de Barry Lyndon, una película de época. O Irene Sharaff, que ganó cinco Oscar y vistió en muchas ocasiones a Elizabeth Taylor. Vivienne Westwood hizo la ropa de "Sexo en Nueva York" y vistió de novia a Sarah Jessica Parker. El vestido verde de "Expiación" hecho por Jacqueline Durran, es un icono de la moda de cine. Dorothy Jenkins es otra grande del diseño de vestuario.



Grace Kelly podía haber sido modelo, además de actriz. Su elegancia era natural. Se notaba que tenía un gusto depurado, a lo que acompañaba una belleza serena y un tanto glacial que casaba muy bien con los vestidos que usaba. En "Atrapa un ladrón" y en "La ventana indiscreta" hace un extraordinario alarde de ropa, desde vestidos de mañana, de noche, tailleurs, hasta camisones y batas y ropa de playa. 


La influencia de Lauren Bacall en la moda fue más allá del vestuario. Se imitó su peinado, esa raya al lado con media melena rubia oscura, mucho más natural que los peinados que se veían desfilar años anteriores. Los lunares que luce en esta imagen, de diversos tonos sobre fondo claro, siguen siendo tendencia hoy día, porque se han convertido en una moda clásica. Ella lucía camisas masculinas con mucho estilo y pantalones, algo que no todas hacían. 


Cómo se puede ser elegante, femenina y estar atractiva vestida de hombre es algo que enseñó con creces Katherine Hepburn, aquí con traje de pantalón muy clásico, con hombros anchos, camisa masculina y pantalones con vuelta. Lleva mocasines, algo que hoy solemos llevar todas las mujeres pero que entonces era una novedad. Ella puso un punto de sofisticación a la ropa masculina para trasladarla al mundo de las mujeres, cosa que constituyó el punto de partida de toda una tendencia. 


Marilyn Monroe no se caracterizaba por vestir bien. Más bien, todo lo contrario. Lo suyo era otra cosa. Sin embargo, este vestido blanco que usa en "La tentación vive arriba" es uno de los vestidos más famosos del cine y que se sigue replicando una y otra vez. Nadie como ella podía lucirlo sobre el aire acondicionado que lo elevaba hasta el infinito. El vestido marcó tendencia en todos sus detalles. La falda plisada, la cintura ancha, el corpiño...una auténtica creación para la historia. 

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