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Renée, los irlandeses, un divorcio y Brad Pitt















Los Globos de Oro, antesala de los Oscar, ya han dado su veredicto y han puesto negro sobre blanco la opinión de los corresponsales extranjeros. En el balance, algunos ganadores y algunos perdedores. Siempre pierde Scorsese, da igual el título que presente o el valor de sus películas. Es un perdedor perpetuo en el conjunto de los privilegiados del cine. Mucho prestigio, pocos premios. Por su parte, Sam Mendes se llevó una enorme sorpresa cuando vio que su película "1917" de tono bélico y sentencioso, ganaba el Globo a la mejor película dramática. Inesperado. Porque no solo dejó atrás a Scorsese, sino también a Tarantino, quien, por otro lado, se llevó el premio al mejor guión y a mejor comedia. En su discurso tuvo que reconocerlo. Otros ganadores ni siquiera llevaban preparado el discurso. Laura Dern sí, porque, además, está ahora mismo en pantalla con dos interpretaciones notables: la abogada dura y persistente de "Historia de un matrimonio" de Noah Baumbach y una hermosa película de Greta Gerwig, la esposa del anterior, nada menos que la última versión de la louisamayalcott más filmada "Mujercitas". 


Los momentos en los que alguien lee la lista de nominados (esa palabra que se ha importado a España con tanta naturalidad y que los realitys han entronizado) y todos los rostros están pendientes de sus gestos. Hay que tener buen perder, para empezar, y hay que tener buen ganar, que no siempre es fácil. Hay verdaderos especialistas en ganar y otros grandes especialistas en perder. Ambas cosas son difíciles. En lo que se refiere al mejor actor de reparto Brad Pitt se llevó el gato al agua por delante de, nada más y nada menos, Al Pacino o Joe Pesci. Me encanta Hollywood. Solo un cine de tanta fortaleza puede presentar como secundarios a grandes estrellas de primera fila. Y sin despeinarse. 


Los Globos de Oro tienen un aire contemporáneo. Son premios que incluyen a las series de televisión, por ejemplo, el gran fenómeno visual de estos días. Si alguien no tiene televisión de pago y no conoce las series de moda, entonces está fuera de juego, apenas podrá participar en una conversación en su lugar de trabajo o por las redes. Las series de televisión y las plataformas como productoras de películas son ahora mismo el gran vivero de trabajo para los artistas y técnicos de audiovisuales. No pueden, por tanto, despreciarse. Mucho más cuando hay una gran calidad en estos productos. Antes, hay que recordarlo, era la BBC la única garantía de calidad verdadera en cualquier adaptación. Pero eso está cambiando y la prueba son las muestras que ofrecen estos premios. 


"1917" está inspirada en un hecho ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, un conflicto menos cinematográfico hasta ahora que la segunda. Parece que fue una historia que le contó a Sam Mendes su propio abuelo la que ha dado pie a la cinta, rodada en dos planos secuencia que lo abarcan todo. En la película, además de los personajes principales que son el soldado Blake (interpretado por Dean-Charles Chapman, conocido por su papel de Tommen Baratheon en la serie ¨Juego de tronos") y su compañero Schofield (George MacKay), están Colin Firth en el papel del general Erinmore y Benedict Cumberbatch como el coronel MacKenzie. Palabras mayores. Claro que el reparto de "Érase una vez en Hollywood" también es de postín y uno de ellos, Brad Pitt, se ha llevado la gloria de ser mejor actor de reparto. 


Si hay una interpretación que ha causado sensación desde el principio es la de Renée Zellweger como Judy Garland, en la película "Judy". Una Judy al final de su carrera, llena de matices y de humanidad. La transformación física es impresionante, como también lo es la caracterización de, por ejemplo, Christian Bale como Dick Cheney en "Vice". Zellweger ganó el premio a candidatas de fuste, como la encantadora Saoirse Ronan o Scarlett Johansson. De igual forma, el ganador al mejor actor, Joaquin Phoenix dejó atrás a Adam Driver, que era el favorito, en su papel de marido desconcertado ante el cambio de actitud de su mujer. 

De estas películas se habla ahora en los círculos cinéfilos, que no tienen por qué ser los especializados pues en cualquier familia la cinefilia es algo que marca carácter. Se unen a ellas los comentarios sobre la última de Clint Eastwood o de Roman Polanski, así como del desengaño que han sufrido Pedro Almodóvar y Antonio Banderas al ver que se han quedado sin premios con su "Dolor y gloria". Pero esto es el cine. Y será el público el que, al final, dicte sentencia. Una sentencia que no suele ser por unanimidad. 

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