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"Una relación perfecta" de William Trevor


William Trevor sigue la gloriosa tradición literaria irlandesa, llena de nombres felices, de hermosas obras, de fabulosas historias. Como otros autores, Trevor nació y se crió en la Irlanda rural, que tanto contagia de belleza la escritura de sus hijos. Fue en 1928 y en el condado de Cork. No es solo un novelista excepcional sino un extraordinario autor de cuentos. "Una relación perfecta" toma su nombre, precisamente, de uno de los cuentos que forman este volumen. Los otros son "La hija de la modista", "La habitación", "Hombres de Irlanda", "Trampa jugando a la canasta", "Valentonadas", "Una tarde", "En Olivehill", "Los niños", "Viejo amor", "Fe" y "Folie à deux". 

Todavía hay un gran número de lectores de novelas que no tienen especial predilección por los cuentos. No es fácil escribir un buen cuento. Y a muchos de esos lectores les queda una cierta sensación de escasez, como si el cuento fuera una novela con menos páginas. Sin embargo, sabemos que no es así, sabemos que el cuento es lo que es en sí mismo, con sus propias reglas, con su canon y con su ritmo estructural. Por eso es tan difícil. La contención es mucho más complicada que la expansión.

Trevor escribe cuentos irregulares en temática, en extensión, a golpe de intuición algunos, todos cuidadosamente dispuestos en su modo narrativo. El que da título a esta colección es rotundo y expresivo, triste y reflejo de realidades que mucha gente puede entender. No es tanto realista como evidente, algo mucho más complicado. Su aparente sencillez es un trampantojo. Mucho de reflexión hay en ellos.

Se trata de un autor polifacético que dejó Irlanda a mediados de los cincuenta para irse a vivir a una Inglaterra que aparecía más abierta y con posibilidades. Fue historiador, profesor, escultor, editor, ensayista y, como narrador, publicó un buen número de novelas y de colecciones de relatos. Esta última es su seña de identidad más conocida. William Trevor murió en Somerset en 2016, sin haber conseguido el Premio Nobel, algo que siempre pareció al alcance de la mano. 

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