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"Un capítulo de mi vida" de Barbara Honigmann


Los libros se superponen los unos a los otros como si fueran piedras que arrastra la marea en la pleamar. Se acercan a la orilla y, cuando el agua se retira para seguir su ciclo de ida y vuelta, entonces las piedras se incrustan en la arena y se quedan ahí, como testigos de un movimiento único que no tiene retorno ni paradas. Asimismo hay historias, o, al menos, retazos, que siguen un mismo patrón, que responden a una misma necesidad, y que aparecen en un tiempo cercano. En este caso hablo del recuerdo de las madres asomado a la literatura porque así lo han querido las hijas. No es la primera vez que en este blog hablo de ello y esto sucede porque la lectura de algunos libros vuelve a traerme el pensamiento fresco y necesario de qué fueron nuestras madres, por qué las quisimos y qué les pedíamos a voz en grito sin que ellas, a veces, nos oyeran. 

Rosamond Lehmann, Mary Karr, Angelika Schrobsdorff, Edna O´Brien, Irène Némirovsky, Vivian Gornick, entre otras muchas, han escrito sobre su madre, han ponderado aquello que admiraban y han sacado a la luz sus contradicciones. La madre como telón de fondo. La madre como resultado de unas circunstancias previas no siempre favorables. La madre como crisol de la infancia. La madre como expectativa y como desilusión. La madre como abrazo. La madre como ausencia. La madre como causante de la angustia del presente. La madre como historia. Eso mismo hace en este libro Barbara Honigmann. En esas madres anteriores hay todo tipo de personas, desde las que brillaban en los salones hasta las que ordeñaban vacas en la verde paciencia del condado de Clare. Desde las que entendían lo que las hijas ofrecían como un regalo sin razones hasta las que desdeñaron sus lágrimas y se convirtieron en extrañas. Desde las que comparten cama de hospital a las que atraviesan las ciudades atisbando la luz en los rascacielos. Madres de toda condición y de todo sentimiento. 

La madre de Honigmann fue espía y tuvo tres maridos y tres divorcios. Se trata de una de esas madres contradictorias cuya ideología era capaz de contener Chanel número 5 y El capital de Marx. Una vida peligrosa pero articulada y ordenada como si se tratara de un ama de casa de escasas pretensiones. Alice Kohlmann, que era su nombre, fue más conocida como Litzy Friedmann y puede considerarse como la madre caleidoscópica que tenía tantos nombres como rostros y como misiones que cumplir. Una madre a la vez heroína y ausente. 

Barbara Honigmann (Berlín Este, 1949) es una renombrada escritora que vivió en Londres con sus padres (judíos) en los tiempos del nazismo pero que luego regresó con ellos a Alemania tras la segunda guerra mundial. Nacida del segundo matrimonio de su madre, su padre fue director de periódico y le transmitió la pasión por la escritura y el reportaje. Desde 1984 ella reside en Francia. Ha recibido numerosos premios literarios y su obra ha sido traducida a muchos idiomas. 

Un capítulo de mi vida. Barbara Honingmann. Traducción del alemán, epílogo y notas de Ibon Zubiaur. Editorial Errata Naturae, colección El Pasaje de los Panoramas. Marzo de 2019. 

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