He oído florecer a los almendros


He oído florecer a los almendros y la luz amarilla del sol ha aparecido debajo de una sábana. Las lámparas escupen los silencios y el viejo ventanal, apenas entreabierto, trae lunas de otros años, otras vidas. En esa intersección de la amargura, cuando los tiempos tiemblan y vibran sin motivos, he escuchado las voces de todas las historias y escrito sobre el aire un viento lastimero, una nueva razón que tiene la apariencia de ser nada. 

(Pintura de Louis Valtat) 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Elizabeth Bennet: la emoción inteligente

El año en que fui Tamara

De cómo el señor Darcy rechaza a Elizabeth

Quien no tiene padrinos...

"Jane y Prudence" de Barbara Pym

Moda femenina en la época de Jane Austen

"De vuelta a casa" de María Sanz

La extraordinaria vida de Muriel Spark