Ir al contenido principal

"Vana respuesta" de Rosamond Lehmann

Esta es la primera novela que escribió Rosamond Lehmann (1901-1990), de quien aparecen en este blog las reseñas de dos de sus obras publicadas en castellano:

"A la intemperie" de 2017, publicada también por la editorial Errata naturae, e "Invitación al baile", de 2015.

La temática referida a la juventud, a la relación con las madres, al despertar de las emociones, ya aparece en estas dos obras anteriores. Pero en el caso de "Vana respuesta" al ser su primera obra, es aquí donde comienzan a representarse esas inquietudes. Judith Earle es la protagonista de la novela y con ella un grupo de amigos, pertenecientes a la familia Fyfe, que están dentro y fuera de su vida alternativamente.

La historia asciende desde el inicio de su encuentro, siendo niños hasta que la vida continúa y los acontecimientos se van produciendo, dando lugar a historias que se entrecruzan y que generan relaciones de amor, odio, engaño y envidia. La infancia, la adolescencia, la juventud, esos tres momentos de la vida que definen la existencia de las personas, son los ámbitos temporales de la historia. El paso del tiempo es, por tanto, uno de los protagonistas destacados de la novela. Se publicó en 1927, cuando la autora tenía solo 26 años y su éxito fue tal entre la crítica que la elevó a un lugar destacado precozmente. Como no puede ser de otra forma y suele ocurrir en este tipo de novelas, tan emocionales y tan centradas en la vida real, hay un componente autobiográfico que se detecta en cuanto nos asomamos a la existencia misma de la escritora. Ella misma vivió siempre en un mundo privilegiado en el que la escritura, la literatura en general, el arte, tenían un papel esencial, lo que la dotó de una sensibilidad particular para estas manifestaciones. Por otro lado, igual que Judith Earle ella fue educada en casa, con una institutriz, institución educativa que ya estaba cayendo en desuso y solo se conservaba entre familias que, por sí solas, podían aportar una educación exquisita a sus miembros, sobre todo chicas. Después de eso fue a la Universidad de Cambridge y allí se especializó en Literatura inglesa y Lenguas modernas y medievales.

Esta educación estricta y presidida por el componente cultural, pero también plagada de soledades porque no existe el encuentro formal entre iguales hasta que la muchacha es universitaria (demasiado tarde) se recoge ampliamente en la novela, contraponiendo este sistema al de Mariella Fyfe, la otra chica, que tiene una mirada fría, una actitud frívola, un cierto menosprecio a la educación que recibe en su colegio de chicas y, sobre todo, la capacidad de enamorar al más guapo de la pandilla.

Las últimas páginas del libro, a partir de la muerte de uno de los protagonistas, se convierten en una reflexión sobre las culpas y sobre la forma de abordar la vida en relación con la felicidad. Tiene forma epistolar de manera que se mezclan las observaciones y comentarios entre unos y otros creando un mosaico de emociones que se cruzan sin poder evitarlo.

Vana respuesta. Rosamond Lehmann. Errata naturae. Colección El pasaje de los panoramas. Traducción de Regina López Muñoz. Primera edición noviembre de 2018. Publicación original 1927. Título original: Dusty Answer. Imagen de portada: Frances McLaughlin-Gill. Maquetación: Sara Pintado. 

Dedicatoria: Para George Rylan. "!Ah, vana respuesta obtiene el alma cuando ansía certezas en nuestra vida" (George Meredith)

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes