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"Moda y prensa femenina en la España del siglo XIX" de Ana María Velasco



A mi madre, voraz devoradora de revistas femeninas


     Siempre he negado la frivolidad que se le atribuye al mundo de la moda. Por el contrario creo que es uno de los elementos que definen una sociedad, que la representan e, incluso, que la modelan. Además de una industria, un modo de vida, un sistema de autoempleo antiquísimo y una manifestación del carácter y del devenir de la historia. La moda tiene mucho más que ver con otros elementos definitorios de la vida de la humanidad de lo que parece. Con el clima, la economía, la religiosidad, la cultura, el sistema político. Por supuesto, con el arte, que es una de las fuentes de conocimiento y que se ha ido enriqueciendo con las aportaciones más recientes de la fotografía o la ilustración. La moda en su más amplio sentido, aunque en este libro que reseño se refiere a la moda femenina y se circunscribe a un entorno espacial y cronológico, la España del siglo XIX. La fuente de estudio es la prensa, más concretamente la llamada "prensa femenina", bastante denostada, considerada de segunda y con un público muy concreto, las mujeres. Escribir de, por y para las mujeres.

      Quede claro que se trata de un estudio científico, no un libro de divulgación. La autora, que es periodista e historiadora del arte, ha buscado, básicamente en la Biblioteca Nacional y en la Hemeroteca de Madrid, las fuentes que le han permitido elaborar su diagnóstico de la situación y, a partir de ahí, seguir haciéndose preguntas al respecto. El prólogo es muy interesante: La moda mueve el mundo. Lo firma Celso Almuiña, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid. En él vuelve a incidir en el importante papel de la moda dentro del contexto histórico de cualquier país o sociedad. La autora deja clara en la introducción cuál es su intención: estudiar las primeras revistas femeninas dedicadas a la moda y la belleza. Hay una cuestión sustancial que aparece definida desde el principio y que, a mi juicio, constituye la principal aportación: la moda, como espacio propio de la mujer, le permitió a esta tomar protagonismo en decisiones y opiniones que no tenía anteriormente. La Revolución Industrial, con la enorme expansión del textil; así como la aparición de las primeras publicaciones al respecto, hicieron que la proyección pública de la mujer fuera formidable y, sobre todo, que se ampliara su relevancia fuera del aspecto doméstico.

     Leer revistas de moda o de belleza amplió los conocimientos de muchas mujeres acerca de aspectos que antes solo se comentaban de forma oral o que se transmitían de madres a hijas. La economía doméstica, por ejemplo, fue un punto sustancial en esa transmisión. Y también los consejos y recomendaciones sobre la salud y la crianza de los hijos.

     Todas las revistas que se mencionan en el libro están debidamente contextualizadas en su momento histórico y político, por lo que el libro tiene una base académica que tiene especial importancia, pues la moda no es un fenómeno ajeno al resto de las manifestaciones sociales y culturales. En este sentido, sigue un orden cronológico muy adecuado. Resulta interesantísimo comprobar el número tan elevado de publicaciones que existieron en todo el período estudiado y en las diferentes épocas históricas que aparecen diferenciadas en los capítulos. Un número importante que da cuenta de la extensión de la costumbre y el hábito de la lectura de estas revistas y que sirven para radiografiar el avance de la mujer en la propia sociedad.

          El libro rastrea la existencia de dos revistas de moda en el reinado de Fernando VII, nueve en la regencia de María Cristina y Espartero, treinta y cuatro en el reinado de Isabel II, veinticuatro en el sexenio democrático y la restauración. Algunos de sus nombres son especialmente expresivos: El pensil del bello sexo, El mundo de las damas, El tocador, La tijera, La guirnalda, El primor femenil...
Las revistas aparecen en distintos puntos de España. Madrid, Barcelona, Valladolid, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife, Zaragoza, San Sebastián, Valencia. Algunas nos llegan desde el extranjero: México o París. La vida de la mayoría de estas publicaciones suele ser efímera, incluso las hay que duran solo unos números. En el apéndice final del libro, además de una extensa bibliografía, aparece el listado de todas las revistas consultadas, con su lugar de publicación y los años en los que se publicaron. Toda esta información complementa extraordinariamente el contenido.

        El texto contiene fotografías y dibujos, reproducciones de portadas y otros elementos gráficos, que resultan ilustrativos y ayudan a entender mejor el contenido, de por sí denso como no puede ser de otra manera en un estudio de naturaleza científica como este, que pretende aportar una visión del tema con seriedad y rigor.

Moda y prensa femenina en la España del siglo XIX. Ana María Velasco. Ediciones 19. Madrid, 2016. 

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