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"El hombre que camina" de Franck Maubert

Alberto Giacometti (1901-1966) es un escultor suizo, hijo y sobrino de pintores, que se formó en Ginebra y en París y que, después de dedicarse un tiempo al cubismo, entró de lleno en la vanguardia surrealista. La escultura que da título a este libro, "L´Homme qui marche", un bronce de 1,83 metros de altura, se vendió en una subasta en el año 2010, en Sotheby´s por la cantidad de 74 millones de euros. Aunque nacido en Suiza, se terminó asentando en París, concretamente en  Montparnasse, y allí conoció a otros artistas como Joan Miró, y Pablo Picasso, además de escritores, entre ellos a Jean-Paul Sartre y André Breton

Un hombre desvalido anda y anda, recorriendo una ciudad desierta o una urbe populosa en la que él es invisible. De cualquiera de las dos formas puede interpretarse esa visión fantasmal, amenazante, onírica. El hombre es el síntoma de las soledades, la visión del hombre moderno, una metáfora de la búsqueda, la expresión del mayor desistimiento. Giacometti realiza figuras aisladas, con rostros irreconocibles, extremidades incoherentes y una desigualdad manifiesta en las proporciones. Esa falta de proporción quiere destacar una acción, un hecho, un sueño, una realidad, una mentira. 

En 1960, habían pedido a  Giacometti que formara parte de un proyecto público para el Chase Manhattan de Nueva York. La idea era colocar esculturas de bronce alrededor del edificio. Para ello imaginó varias piezas, pero no llegó a sustanciarse el encargo porque no hubo acuerdo en determinados aspectos del mismo. Sin embargo, una de esas piezas la fundió en metal y de esa forma la exhibió en la Bienal de Venecia un año después. En 1962 le otorgaron el gran premio de escultura en la Bienal de Venecia, distinción que le consagró a nivel internacional. En 1988 “El hombre que camina”, considerada su creación más representativa y el punto culminante de su investigación sobre la figura humana, fue reproducida en el billete de 100 francos.

El nombre de Giacometti era uno de los que se oían y leían en la biblioteca del Laboratorio de Arte, de la Facultad de Geografía e Historia de Sevilla allá por los años en los que yo estudiaba la carrera y buscaba desesperadamente las monografías para la asignatura de Arte Contemporáneo. Era un hallazgo encontrar algo de Egon Schiel, de Giorgio De Chirico, de Edvard Munch, de Roy Lichtenstein, de Amedeo Modigliani. La historia del arte que se estudiaba en el instituto siempre terminaba con los impresionistas y, a partir de ahí, el vacío. Pero cuando el Arte Contemporáneo se abrió ante nosotros y desplegó sus posibilidades, sus alas abiertas, sus contenidos y lenguajes, todo un mundo de imágenes, contenidos, historias y técnicas se volvió asequible desde el silencio. Las vanguardias históricas me fascinaban y, a partir de ellas, todo ese camino que nos llevó a Nueva York desde París o Roma, los centros tradicionales del arte. Por eso resulta muy agradable encontrar este libro que ha escrito Franck Maubert y que ha publicado la editorial Acantilado con la traducción de Núria Petit


No es el primer libro que Franck Maubert dedica a Giacometti ni a aspectos relacionados con la expresión artística. La editorial Acantilado ha publicado también "La última modelo", cuya reseña figura en este blog, libro en el que se recrea el encuentro del escultor con la joven prostituta Caroline, que será su modelo y su amante. Giacometti se había casado en 1949 con Annette Arm, pero la historia de Maubert se centra en la fascinación que el artista siente por Caroline, a la que retrata y de quien se enamora los últimos años de su vida. Annette Arm había sido una paciente modelo a la que reprodujo en la mayoría de sus obras y que le sirvió de inspiración durante muchos años. 

Franck Maubert es escritor y autor de varios libros consagrados a la pintura, su gran pasión, entre los que se encuentran Le Paris de Lautrec y Maeght, la passion de l’art vivant. Ha escrito tres novelas, Est-ce bien la nuit?, Près d’elles y Le père de mon père. En este libro bucea en la intrahistoria de esta emblemática escultura, contándonos en qué circunstancias y de qué forma creó a ese hombre que camina, así como el contexto histórico y las repercusiones artísticas y filosóficas de la obra, que ha resistido el paso del tiempo y continúa simbolizando la soledad y la fragilidad humanas. 

El hombre que camina. Franck Maubert. Editorial Acantilado. Enero de 2019. Traducción de Núria Petit.

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