Pensando en ti mientras no fumo


Hoy he cruzado todos los semáforos. A mi llegada, ha desaparecido el rojo y se ha abierto el verde. Yo, de rojo y de verde hoy, he cruzado todos los semáforos y me he adentrado en el gentío que sube y baja la avenida, la calle, la calzada y la acera, el carril bici y la zona reservada a los taxis. Me he adentrado en el gentío, yo, de rojo y verde hoy, al borde de cualquier semáforo, y he recordado unas manos tibias, manos que nunca temblaban y que sabían a lo mismo que el campo, robustos olivos hechos manos, manos de labrador, de campesino, manos tiernas, tus manos. 

Así, en esa imagen de la gente que transita cargada de bolsas de plástico que luego han de reciclar con esfuerzo, colmadas de turrones, llenas de cintas de colores, de pasteles, de enormes cruasanes casi franceses pero sin mantequilla; esa gente, la gente que se mueve de uno a otro lado con presteza, sin miedo, sin pensar que están cruzando un tiempo que ya se les escapa, sin saberlo, sin serlo, sin estar; en esa gente, te he visto como si no te hubieras ido, como si no fueras alguien que no existe, como si fueras alguien todavía y es que quizá lo eres. En las bolsas de plástico que las manos de ahora mueven de un lado a otro, caminando, corriendo, cruzando los semáforos, te he visto. 

(Fotografía de Nick Knight, Londres 1958) 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

"Todo lo que perdí: por lo que muero"

"Felicidad" de Mary Lavin

La Paqui

Sonido de hojas secas

"Cuarteto de otoño" de Barbara Pym

"Aquel día" de Willy Ronis

La casa de adobe con tejado de chapa. Lucia Berlin.

Clubs de lectura: ese territorio tan femenino

El erróneo color de las horas