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Días de libros y rosas


     "He conocido la alegría y el dolor extremos, el amor correspondido y el no correspondido, el éxito y el fracaso, la fama y el vapuleo...y, a pesar de todo, he seguido escribiendo y leyendo, he tenido la fortuna de sumergirme de lleno en esas dos actividades intensas que han apuntalado mi vida entera”

(Edna O´Brien)


Ese "a pesar de todo" que menciona Edna O´Brien tiene el nombre de muchas cosas. Guarda en su interior miles de secretos, de convicciones, de encuentros y de problemas. Todos tenemos nuestros "a pesar de todo" y cada uno de nosotros intenta salvarse de alguna forma. En el caso de Edna, con la lectura y la escritura. En mi caso exactamente igual. Hubo un tiempo en el que el amor ocupaba tanto espacio que escribir se hizo muy cuesta arriba. Son esos paréntesis de nieve en un océano de fuego que ocurren porque sí, porque la vida es vida y no se acomoda la literatura. Pero los libros permanecen agazapados, esperan su momento, su turno, y reaparecen de nuevo, cuando saben de seguro que son necesarios otra vez. 

Por eso, cuando la soledad se asienta en el lugar de la pasión y los abrazos, los libros son escudos, armas y motivos que apuntalan, como dice ella, nuestra vida. Su vida, la mía, desde luego. Pocas veces unas frases han tenido para mí tanto sentido, tanta aplicación, tanta verdad. No sabes, en el fondo, si querrías que las noches se llenaran de fuerzas placenteras y de besos oscuros. No sabes si tus tardes estarían mejor con una cita a ciegas o en el cine. Tampoco si la llamada de la vida te sorprenderá otra vez o se ha apagado para siempre. En todo caso, leyendo y escribiendo se hallan tantas razones que no está mal pensar que ese andamiaje es una razón cierta para seguir en marcha. 

Voy a desplegar libros, a abrir páginas, a afilar las puntas de los lápices. Voy a desenvainar rotuladores, a convertir teclados en dedos deslumbrantes. Voy a buscar los nombres de las cosas, los viejos adjetivos, los adverbios feroces. Voy a desenvolver los verbos poderosos, las frases hechas, las preposiciones, las conjunciones que estudié hace años y voy a convertirlo todo en una historia que empiece donde acaban las rosas. 

(Foto de Nina Leen)

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