Ir al contenido principal

"Espérame en la última página" de Sofía Rhei


!Cuánto bien hacen estos libros mal llamado ligeros, que se leen en el verano, en esos momentos de no es no, de nada es nada, de silencio o de depuradora!

Este es, precisamente, el caso de Espérame en la última página. Un libro que contiene otros libros y que guarda, sobre todo, una historia. La de Silvia Patiño. Como suele ocurrir con las buenas chicas, ella está enamorada desde hace años de un simpático canalla, Alain, casado con Giulia por más señas. Ella, Giulia, es, según Alain, una malvada bruja que le impide separarse, lo que conviene bastante a las intenciones de este Don Juan, que disfruta así de, al menos, dos mujeres. 

Cuando encontramos a Silvia ella vive en París y tiene allí a una amiga del alma, Isabel, mamá soltera de una niña de doce años muy lista e ilustrada, Isolde, a quien le pirra el cuento de El Príncipe Feliz. También tiene un trabajo y un jefe, Monsieur Lestaing, en horas bajas, y unas compañeras de trabajo entre las que hay de todo: Clothilde, felizmente casada con André; Mathilde, que encontrará el amor durante la trama y la antipática Sabrine. 

Los continuos engaños y manipulaciones de Alain ya tienen un poco cansada a Silvia. Sus amigos conocen la historia y saben que es absurdo esperar nada de un tipo así. De manera que ella ha llegado ya al extremo de tener que mentirles y no contarles nada de lo que le sucede. Eso le resulta triste y hace que se sienta sola. Alain, una vez y otra, la va decepcionando cada vez más. Y los tranquilizantes hacen su aparición. Y la desesperanza. Con aire de humor y sin caer en la tragedia, pero la situación es muy difícil para Silvia. 

¿Qué salva esta tristeza? Los libros. Silvia ama los libros y la lectura. Tiene sus estanterías llenas de cuentos infantiles y de libros que la han acompañado siempre. Y los libros surgirán como hadas para que logre ver un camino más feliz del que sigue desde que conoció a Alain. Será su amiga Isabel (ah, esas amigas íntimas, amigas del alma, que están siempre al quite), la que le hable de Fingal O´Flahertie, un irlandés que para en la Rue des Beaux-Arts y que trabaja la curación por los libros. El encuentro de Silvia con este curioso irlandés (no desvelaré su verdadera identidad) termina de cerrar el círculo sobre el poder sanador de la literatura. 

A la resurrección de Silvia contribuirá, cómo no, un tipo atractivo y honesto, Odysseus Thanos, que borrará con eficacia los malos recuerdos del tal Alain, quien, al final, en justo castigo, como en los cuentos de hadas, se quedará compuesto y sin pareja. 


Espérame en la última página es una novela escrita por Sofía Rhei (Madrid, 1978), autora de cuentos, libros juveniles y libros de poemas. Ha sido publicada en 2017 por Plaza y Janés, del Grupo Editorial Penguin Random House, con sede en Barcelona. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes