Ir al contenido principal

Kipling, Austen y The Janeites


Jane Austen (Steventon, 1775- Winchester, 1817)  no solo es la primera escritora inglesa de la que se publica un volumen académico con sus obras completas, sino también la muestra más clara del fenómeno de la adoración popular, por un lado, y del criticismo entendido por otro. Desde los años cuarenta del siglo XX proliferan estudios sobre su obra, tesis doctorales, libros y referencias. Pero, además, recientemente se ha desatado el fenómeno fan que ha generado un movimiento comercial parecido al de una estrella de la música. Y, antes de eso, las películas y las series de TV han acercado su obra a un público mucho más amplio. La distinción entre público letrado y popular es patente, pero la obra de Austen soporta lecturas más o menos enjundiosas. 

En 1894 publicó Rudyard Kipling (Bombay, 1865- Londres, 1936), su famoso "El libro de la selva". En ese mismo año George Sainsbury escribió la introducción a  una nueva edición de "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen. Fue Sainsbury el que acuñó el término "janeite" aludiendo a las personas que son devotas de Austen y de sus novelas. Sus fans acérrimas. El "janeitism" en esos años ya tenía suficiente entidad como para que el vocablo apareciera. Habían transcurrido setenta y siete años de la muerte de la escritora, ocurrida el 18 de julio de 1817, cuando contaba cuarenta y un años. 

Kipling, el escritor que dedicó más páginas a la gloria colonial de Gran Bretaña, era un janeite. Cada noche leía en voz alta a su esposa y sus hijas los libros de Austen. Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad, Persuasión, Mansfield Park, La abadía de Northanger, Emma, las seis grandes novelas que escribió, discurrían en la sobremesa nocturna del escritor y servían de deleite a sus oyentes. Algún tiempo después, en 1907, Kipling ganó el Premio Nobel de Literatura. El premio había comenzado a otorgarse en 1901 y él fue el primer inglés en conseguirlo. En 1924 escribió "The Janeites" un cuento que relata la peripecia de un grupo de soldados que eran seguidores secretos de las novelas de Jane Austen. El cuento, que aparece reflejado en la ilustración de esta entrada, formaba parte de una revista, como era usual en las publicaciones de entonces. 

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes