De par en par, abierta la ventana...


(Marc Chagall)

Un manojo de nubes engañosas y el aire que se coló sin verme. Eso fue lo que puso en vigilia tantas horas sin saber que era fácil desprenderse de todo. El verde de las hojas flameaba en una tarde de esperanzas llena. En el zócalo gris de la ventana había una mariposa irreverente, cuyas alas se abrieron al compás de los ecos. Esa casa de chimenea apagada, de tejado en pizarra convertido, de pared blanca, de festones azules, azul, azul, azul y prusia, esa casa te ansía y no lo sabe. Así que el árbol se esparza sin miedo, en silencio de luz, de madrugada, así la tarde llene su silencio de una voz que yo espero, de una voz que no existe, que tiñe madrugadas sin sonidos. 

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