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"Domingo" de Irène Némirovsky


Desde la lectura de esa novelita tan llena de claves autobiográficas, El baile, he ido leyendo toda la obra de esta autora, cuya vida estuvo marcada por el nazismo. Las circunstancias políticas, cuando son tan terribles como una guerra, impiden el crecimiento personal y la vida cotidiana. Todo esto queda reflejado en su existencia y en su obra. Además, la infancia de Irène fue complicada y las secuelas de su vida familiar también se entremezclan en sus argumentos y en sus personajes. 

El punto fuerte de su literatura es el retrato psicológico, el acercamiento "desde dentro" a los personajes. De esa forma el lector puede conocerlos íntimamente, ponerse en su lugar e, incluso, establecer una dialéctica con respecto a sus ideas y comportamientos. Esa riqueza de matices, esa exposición del alma y de las emociones, genera unas historias muy potentes, llenas de argumentos que bien podrían valernos para nuestras propias vidas. Némirovsky es una genial observadora, no solo de lo que acontece, sino de lo que piensan, sienten o imaginan, las personas que aparecen en sus novelas. 

La salida progresiva de sus textos, debida a la sucesiva revalorización de su obra a consecuencia del gran número de lectores que la siguen, nos depara sorpresas como esta, unos relatos que había publicado en forma de historias cortas y en distintas revistas del país que había elegido para vivir, Francia, entre 1934 y 1940. Ella era ya una prestigiosa autora cuando casi toda Europa se vio envuelta en la locura del nazismo y en la Segunda Guerra Mundial, aunque ese mérito no le sirviera para escaparse de los campos de exterminio ni de la muerte, por su condición de judía. El Gobierno colaboracionista de Vichy le denegó la nacionalidad francesa, a pesar de que llevaba allí ya muchos años, incluso había estudiado Letras en la Sorbona. Fue deportada, junto con su marido, también judío. La publicación en 2004 de Suite Francesa, novela que su hija encontró manuscrita en una maleta olvidada, consiguió que su nombre saliera a la luz con espectacular fuerza y ha logrado que se convierta en una escritora de culto. 

La editorial Salamandra ha publicado ya un gran número de libros suyos, entre ellos el mencionado El baile y Suite Francesa, además de El ardor de la sangre, El caso Kurilov, David Golder (que fue su primera novela), Jezabel o El malentendido. 

Domingo contiene tres historias, las tres con un aire familiar y cotidiano que no logra ocultar el desasosiego que nos producen: en la primera, una hija y su madre reproducen la malsana relación que ella tuvo con la suya; en la segunda, un adolescente despierta a la vida a través de su imaginación, que intentará salvarlo de la destrucción de la guerra; en la tercera, unos hermanos y sus cónyuges tendrán que vérselas con el momento de la desaparición de su madre. Dramas humanos, historias cercanas, vida, en suma. 

Domingo. Irène Némirovsky. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Ediciones Salamandra. Abril de 2017. 

Irène Némirovsky nació en 1913, hija única de una familia acaudalada, que huyó desde Kiev hacia París huyendo de la revolución bolchevique. Su vida personal estuvo marcada por una infancia triste en la que no tuvo el calor de una madre atenta. Esta circunstancia la refleja en sus novelas, sobre todo en El baile y El malentendido. Tuvo una exquisita educación, no obstante, licenciándose en Letras en la Sorbona e iniciando su carrera literaria con la publicación de relatos cortos publicados en revistas. La primera obra que apareció en forma de libro fue David Golder, en 1929. 
Casada con el también judío y escritor Michael Epstein, fue deportada a Auschwitz y asesinada allí en el año 1942. La publicación de Suite Francesa, de la que se ha hecho también una película, en 2004, dio a conocer a una autora fundamental para conocer la narrativa de la primera mitad del siglo XX. 

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