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Mostrando entradas de marzo, 2017

Miguel (Hernández)

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Siéntate frente a mí y dime un verso, un verso cualquiera del poeta. Verás como lo sigo, como lo continuó, como termino declamándolo entero. Da igual donde rebusques. Da igual a qué libro pertenezca. Todo Miguel Hernández lo tengo en mi cabeza.  Uno es del poeta que camina contigo. El que aparece en la infancia, flotando en las palabras de tu padre, el que sigue allí mismo en la adolescencia, el que se escribe en la juventud y el que se recuerda en la madurez. Ese es el poeta y ahí está junto a ti, pase el tiempo que pase, impermeable al olvido.  Cuando eso ocurre, cuando un poeta entra en ti y se te mete en los ojos, en las manos, el corazón y la cabeza, entonces esos versos son un itinerario, un mapa en el que escribes tus mejores momentos y también un sitio en el que posas las horas de los llantos. Cuántas veces, Miguel, escribí tus palabras por ver si desde allí atisbaba sonrisas...Cuántas veces llamé a la libertad desde tus voces y cuántas veces me comprendí a mí

"El domingo de las madres" de Graham Swift

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Jane Fairchild tiene veintidós años y trabaja de criada en casa de los Niven . Estamos en 1924. Es el 30 de marzo, el día en que las criadas tienen permiso para dejar sus trabajos y volver con sus familias, a las casas pequeñas y poco ventiladas en las que habrá un asado especial para recibirlas, incluso aunque sea un día de calor como este.  Jane es expósita, es decir, no tiene padres conocidos, ni sabe si ese es su nombre real, ni, por supuesto, un apellido noble. Hay miles de Fairchild en toda Inglaterra , porque es uno de los apellidos que se usa con los niños que dejan en los orfanatos. El orfanato de Jane era de los buenos y por eso ella, cuando comienza a servir con catorce años, sabe leer y escribir. Sin que lo sepa, esta será, a la postre, la causa de que su vida se aleje de su inicio, dé una vuelta de tuerca y la convierta, en algunos momentos de la narración, en una famosa escritora de setenta, ochenta, noventa años o más, que es entrevistada por gacetilleros in

"Esperando a Mister Bojangles" de Olivier Bourdeaut

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Este libro y su autor contienen todos los ingredientes para resultar interesante y para llenar conversaciones literarias entre lectores avezados, deseosos de descubrir materia prima, nuevos autores, temas que rompan la monotonía. De esto se trata, pues, de saltar al escenario editorial con algo que nunca antes haya sido escrito, aunque tenga reminiscencias imposibles de soslayar. Y un leit motiv en forma de éxito musical de la gran Nina Simone , la canción que suena y suena como en una noria perpetua que planeara sobre la vida del escritor y de los protagonistas de su libro.  George y su excéntrica esposa. Su hijo, que todo lo observa. La disyuntiva entre rutina y división. La vida al límite. La búsqueda de la felicidad. La inconsciencia y también el atrevimiento. El necesario aterrizaje en la cotidianeidad. Cuentan algunos críticos que el matrimonio principal, enamorados hasta el fin, está inspirado en Francis Scott Fitzgerald y Zelda Sayre . Y que la atmósfera tiene que ver

La pasión es una pregunta sin respuesta

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(Mary Jane Ansell. Pintura realista) No hay palabras de amor. Se desparraman gestos, se desvelan noticias, se desarman impresiones equivocadas, se desmenuzan ideas, se comparten antiguos retratos y se esquivan heridas. No hay palabras de amor. No risueñas despedidas que anuncian besos en el aire. No hay ese tic-tac que se mueve en el estómago, como un pequeño ángel que nunca antes hubiera habitado en la Tierra. No, esa dulce sensación de la piel que trasmina, del aroma del hueco de las manos, del asombroso movimiento del cuello. No hay palabras de amor. La pasión es una pregunta sin respuesta. Y, día tras día, la lluvia cae inmisericorde, lava el sentimiento, despoja los sueños de esperanza y todo termina siendo una inmensa riada de soledad sin nada que decir. No hay palabras de amor. Y el amor se convierte en una melodía absurda, en una futura mentira. Debería existir una salvaguarda para que la ternura no arrase los sentidos cuando las palabras de amor son un fantasma sin cu

"Volver a casa" de Yaa Gyasi

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Las editoriales saludan con entusiasmo el descubrimiento de nuevos autores. En este caso, Yaa Gyasi no es solamente una voz recién nacida, sino una persona muy joven cuya primera novela (ese libro decisivo que, en muchas ocasiones, marca el devenir de la carrera literaria y aun de la vida), está teniendo un gran éxito en los países en los que ya se ha publicado.  Gyasi , nacida en Ghana en 1989, ha hecho dos veces un mismo camino. A los dos años, de su país de origen a los Estados Unidos de América. Cuando ya era una estudiante de Literatura en Stanford , vuelta a Ghana con una beca de investigación. Los recuerdos que se pierden en su memoria en esos dos primeros años de vida son el primer poso. Pero el segundo viaje ha sido definitivo para que la escritora, podemos ya nombrarla así, vierta en palabras, convierta en lenguaje, las vivencias, los sentimientos, la intimidad que genera ese reencuentro con lo que uno ha sido, incluso sin saberlo.  Esa es la fuerza esencial del

He abierto las ventanas y visto el otro lado

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Una niña desnuda y sin abrazos. Eso eras. Venías siéndolo desde el tiempo en que los días azules suceden a la aurora. Y él lo supo y por eso calló pero, sencillamente, sintió que en el abrazo estaban las razones. Así tejió las horas en torno a una promesa que no escribió pero que se mantuvo incluso cuando el tiempo era desapacible. Las negras torrenteras de la ira, el salpicar incesante de la envidia, las huellas indelebles del pasado, el transcurrir insomne de las dudas. Él supo comprender que no era necesario convertir en palabras el hueco de los cuerpos. Y así, en un inmenso abrazo, quedó sellada la comprensión perpetua.  Te entendiste a ti misma en aquel tiempo y fue menos pesada la vieja soledad. Y el miedo pareció disiparse, aunque a veces estaba la traición y lo avivaba y todo se oscurecía sin remedio. Pero él movía de un manotazo alegre la espesura y tornaba en ligera sensación de futuro el pasar de la vida. Tu indecisa razón halló un motivo, un anclaje que debía s

"Un día en la vida de una mujer sonriente" de Margaret Drabble

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La elegante y pundonorosa editorial Impedimenta ha traducido al castellano este libro de relatos que ya echábamos de menos. Siguiendo su línea de hacernos llegar clásicos de literatura contemporánea que merece la pena conocer, he aquí que ahora le toca el turno a esta colección de los trece relatos que Drabble publicó en 2011 y que ahora aparecen traducidos.  Margaret Drabble (1939) es una mujer interesante. Nacida en Sheffield (Yorkshire) en el seno de una familia ilustrada, es la mediana de tres hermanas también notables. La mayor es la novelista A. S. Byatt y la pequeña, la historiadora Helen Langdon . También su segundo marido es un prestigioso biógrafo.  La vida de Drabble está llena de datos curiosos. Tuvo una educación esmerada (su madre era maestra) y fue actriz en la Royal Shakespeare Company. Es una personalidad muy reconocida en el Reino Unido donde ha sido recompensada con títulos diversos. Su vocación literaria cristalizó en 1963 con la publicación de su pr

Manolita

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(Mujer con sombrilla. Claude Monet) Manolita era la reina de la calle. Había heredado el trono de su suegra, Manuela, que lo ejerció durante años. Llevaba su reinado con la prestancia de quien hubiera aprendido en la corte de los Austrias. Las casadas buscaban en ella consejo para sus males de pareja. Las madres, para las dolencias de los niños. Las que vivían solas, porque la vida las orillaba sin remedio, para sus quejas más íntimas. Antes de que se inventara la resiliencia ella había cosido su vida a base de remiendos. Huérfana, quería a su madrastra como la luz de sus ojos y apechugó sin dudarlo con la medicina más dura cuando su primer hijo nació enfermo.  Así, Manolita se movía por la calle como pez en el agua, como si su destino fuera arrojar certidumbres en los ojos gastados. Estaba sembrada de risas y refranes y los regalaba sin gasto alguno. Cuando se murió, amaneció nublado y con amenaza de lluvia aunque era un claro día de final de primavera que no presagiaba l

"El primer reino" de María Sanz

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Los amarillos dorados de Rothko , el pintor de la poesía sin palabras, me recuerdan los versos de María Sanz , sobre todo estos que aparecen contenidos en este libro "El primer reino". El primer reino de María , nuestro primer reino, es aquel de la infancia, con sus días azules y su sol esparcido. Aunque ya solo guardes su reflejo/ en el rincón perdido de tus gozos,/ sigue dándose a luz, fuego sagrado/ con que alimentas cada amanecer.  Transita el libro por instantes que muestran recuerdos, imágenes, ideas, pensamientos y sitios, todos ellos situados en ese momento intemporal que forma parte de lo que fuimos y quizá del futuro que no está siquiera escrito, ni aún en ecos de poetas. Las niñas que soñaban ser mujeres /con la bisutería rodeando sus cuellos, venían a crecer contigo, mariposas / de una tonalidad encandecida.  Los árboles, la higuera, el perfil de la casa, la luna y los rosales, también el gallinero, el brasero en invierno y los melocotones abierto

"Estridente y dulce" de Adam Thirlwell

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Adam Thirlwell es un escritor inglés, nacido en Londres en 1978, formado en Oxford y, sobre todo, alguien con una personalidad literaria muy definida. Esas características se han visto con claridad en sus obras anteriores a esta: "Política", "La huida", o el ensayo "La novela múltiple" .  Los adjetivos que se han dedicado a sus trabajos tienen intenciones diversas y curiosas afirmaciones: Humor melancólico, narrador impresionante, inteligente destrucción de lo trillado, vertiginosa ficción....Los críticos están de acuerdo en que es una voz de estilo propio y de visión certera. Crítica, ácida, potente, específica.  A estas alturas de su carrera literaria, habiendo sido ya traducido a más de treinta idiomas (me resulta difícil entender cómo existen tantos idiomas en el mundo y cómo saber dos o tres ya nos hace sentirnos poderosos), Thirlwell sale a la luz, otra vez con Anagrama , con una especie de extraño thriller que esconde, en realidad, una dur

Cuestión de instantes

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El corazón se rompe cuando se da cuenta de la inutilidad de todo lo que pones en querer. No hay salida. Es una vieja historia que se repite y que continuamente va y viene como las olas en el mar. Y podrías escaparte si te dejaran, si te quedaras a solas el tiempo suficiente con el olvido, si las lágrimas no fueran esporádicas, sino masas de agua salada que se consolidaran día tras día, hasta ese instante final en que ya no supieras por qué surgen. Hay una forma de engaño en querer ser lo que una no es, en querer sentir lo que no se siente, en querer esperar lo que nunca tendrá razón de ser. Eso es lo que convierte la vida en una estación de trenes sin paradas, lo que genera el hastío y la desesperanza. Atrapa la canción y con ella la voz de quien te ha herido, de quien ha clavado su daga en el costado, como si un sacrificio estuviera presto a producirse. Nada hay que pueda explicar si nadie entiende.