Si te hago una pregunta, se hunde el mundo



Tendré todos los besos que no diste
los versos que escribieron en el aire
antes que tú, sin duda, 
los que te precedieron en mi alma, 
un enjambre de abrazos florecidos.

Tendré, seguro, el tiempo que gastaste en buscarme
una ecuación de sueños al cuadrado.
Tendré, lo tendré todo, pero no será ahora ni será mañana
no anunciado, ni firme ni en penumbra
sino más bien oscuro, temido, acuciando sonrisas.

Así será, mas ni siquiera tú, ni siquiera tu rostro
ni tú, ni tus manos siquiera, ni tu boca, ni tú,
ni tú nada dirás, ni tú te darás cuenta
y en presentido afán volcaré este silencio
escrito ahora, sin más luz que la tuya. 

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