Ir al contenido principal

Madre


Quiero guardar en la cocina un kilo y medio de ternura, adobada con libros de misterio y con música de copla o de piano. En el estante alto, allí donde se esconden los pasteles, el dulce de zanahoria y el arroz con leche, dejaremos estar las risas cómplices y ese borboteo incesante de la charla mientras la olla cuece con esmero la comida del día. 

En el salón la tele traerá noticia cierta de los héroes, de hombres viriles y mujeres hermosas, películas de amor y sueños vivos; y unas conversaciones a deshora te dirán que en la calle ocurren las historias más difíciles, los engaños, los odios, las mentiras, como si todo fuera un gran teatro, The Globe en pleno, en sus grises aceras. 

Luego, los dormitorios, que tú llamas alcobas, con ese hablar plagado de palabras que riman, moverán las cortinas desde el suelo y por sus ventanales correrá suavemente la brisa del levante, el fresco del poniente y la lluvia del sur. Un olor a manzana desprenden los espejos y el armario se cierra delante de los ojos asombrados de niños que quieren conocer los secretos que guarda sin saberlo.

Y después, el jardín. Llega la casapuerta hasta un espacio en el que todo es verde y todo luce. Arriates que no cesan, un naranjo, damas de noche, ariscas buganvillas, escriben un paisaje de olor que te arrebata. Subes las escaleras cuando nadie te ve, te acunas en el suelo lunar de la azotea, observas el paisaje, miras el horizonte, altos montes de sal abiertos, plenos. Y recuerdas su voz, cantando siempre. Y recuerdas sus ojos, siempre abiertos. Y siempre están sus manos, tibiamente. Doradas de silencio pero cálidas. 

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes