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"Y eso fue lo que pasó" de Natalia Ginzburg


Esta novela de Natalia Ginzburg, (1916-1991), la segunda que escribió, se publicó por vez primera en 1947. El argumento es sencillo y puede resultar recurrente en historias en las que las mujeres son las protagonistas. Una de esas mujeres narra con su propia voz, sencilla y sin grandilocuencia, su soledad, su abandono y su humillación. Las tres emociones son consecuencia de un amor desesperado, no correspondido, hacia su marido, el hombre que la trata mal desde hace años. 

Las protagonistas de los libros de Natalia Ginzburg tienen ese perfil: mujeres sufrientes, mujeres que no tienen capacidad para reaccionar más allá del dolor que expresan, mujeres lastimadas, mujeres gastadas y que han perdido toda esperanza. Un marido infiel puede conducirte a cualquier cosa, convertirte en algo que no quieres ser, cambiar tu destino inexorablemente. 

Ginzburg es italiana y se la considera una escritora con personalidad propia, con un registro original y nada transitado. Ha escrito obras teatrales, ensayos y novelas, algunas de las cuales se han publicado en España: "Las pequeñas virtudes" de 1962 (Acantilado, 2002), "Serena cruz o la verdadera justicia" (Acantilado, 2010), "Querido Miguel" de 1973 (Acantilado, 2003) o la biografía de Chejov entre otros libros (Acantilado, 2006). 

En el prólogo a esta edición, Italo Calvino asegura que "lo único que han hecho las mujeres de la tierra ha sido esperar y sufrir". Esa es la filosofía que se trasluce de la obra de Ginzburg, de sus pacientes y desesperadas mujeres. “Mi oficio es escribir, y lo sé muy bien y desde hace mucho tiempo”, así inicia Natalia Ginzburg el ensayo que dedica, en Las pequeñas virtudes, a la tarea o arte de escribir, ocupación que pudo salvarla mínimamente de una vida que no tenía demasiados alicientes.

"Y eso fue lo que pasó" de Natalia Ginzburg. Prólogo de Italo Calvino. Traducción de Andrés Barba. Editorial Acantilado, 2016.

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