Paréntesis de nieve


En ocasiones un acontecimiento agitaba sus emociones y las convertía en un carrusel de sentimientos que no se podían detener por mucho que lo intentara. En esas horas, la actividad se paraba, salvo la de pensar la forma de parar aquello. Se paraba el disfrute, la contemplación de la naturaleza, la charla sosegada y, sobre todo, la escritura. Los objetivos se desdibujaban, el tiempo quedaba en suspenso y todo se convertía en un paréntesis de nieve a la espera de que se deshelara. Nunca esos paréntesis fueron productivos. Solamente nadas y desolación. Una absurda respuesta a un estímulo aún más absurdo. Había decidido que esa sería la última vez que ocurriera. Pero no tenía seguridad de que podría cumplir esa promesa hecha a sí misma. Nieve sobre mojado. 


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