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Historia de un narcisista: incapaz de amar


Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito. 

Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, pero hete aquí que están bien documentados, porque, después de leer el librito, en una hora a lo sumo, rebusqué en las estanterías de psicología, esas sí bien organizadas, y hallé otro par de libros sobre el tema, sesudos y bien escritos, libros científicos, y no querréis creerlo, pero se ajustaba en todo a lo que aquella mujer contaba en su experiencia. 

Así he aprendido que los narcisistas no quieren a nadie, ni siquiera a sí mismos, contra lo que la opinión del vulgo cree. En realidad se trata de personas que no pueden aceptar su verdadera personalidad, y en su lugar construyen una máscara permanente que esconde su carencia de sensibilidad emocional, su incapacidad para sentir. De hecho, a los narcisistas les preocupa más su apariencia que sus sentimientos. Actúan con frialdad, son seductores y manipuladores, y luchan por conseguir el poder y el control. Pero, en el fondo, al carecer de un sólido concepto de sí mismos, la vida les parece vacía y falta de significado, por lo cual viven en un estado de perpetua desolación.

En el caso de esta mujer el individuo ejercía ese control con un sistema bien curioso. Aunque ella era guapa y muy seductora a ojos de todos, él no le hacía ningún caso en ese aspecto, con lo que le llegó a generar una inseguridad enorme con respecto a su condición de mujer. Ella se preguntaba una y otra vez por qué ocurría así. Por su lado, el individuo hacía ostentación permanente de sus aventuras amorosas y ella se sentía dolorida y fuera de lugar en todo aquello. Por fortuna, según cuenta la protagonista, que esconde su verdadero nombre y su verdadera profesión por razones obvias, tenia una capacidad de análisis que la llevó a desmenuzar aquella relación y darse cuenta de que estaba ante un enfermo emocional, un narcisista que la llegó a dominar casi completamente. El hecho ocurre en Austria (lo cual es curioso, dado que aquí la psicología es una materia que casi domina el público de a pie) pero es extrapolable a cualquier otro país. 

"Incapaz de amar" es un libro poco técnico y que tiene carencias literarias notables. Su valor está en el testimonio. Mucho más acertados teóricamente son los libros que, sobre el tema, puedes encontrar en cualquier librería. Te recomiendo dos de ellos: "El narcisismo" de Alexander Lowen, editado por Contextos y "Liberarse del narcisismo" de Linda Martínez Lewi, publicado por Obelisco. En este último puedes encontrar una buena definición del tema: El narcisista camina a través de sus muchas geografías, conquistando nuevos territorios, multiplicando su control ilimitado sobre el mundo exterior y sobre las vidas de quienes entran en contacto con él. Sus emocionados seguidores se anticipan a sus estados de humor y sus movimientos, rogando por obtener una palabra o una m irada favorables. Los escogidos habitan en su círculo dorado y alaban su grandeza. Mientras su público permanece encandilado, el supernarcisista calcula el valor que cada persona tiene para él. Juega con sus inclinaciones y debilidades y la manipula a su antojo. 

Como siempre digo, la psicología no es un conjunto de teorías estériles y pasadas de moda. Antes bien, es la construcción de la personalidad humana lo que se estudia y se refleja en esos estudios. Es tan real como la vida misma. Los trastornos de personalidad pueden hacer mucho daño a los que los sufren y desde luego, a los que los rodean, si no se saben entender y conocer en su justa medida. Por eso la psicología nos ayuda a conocernos y a conocerlos. Por eso no podemos darle la espalda ni convertirla en frases paulocoelhistas sin más. La ciencia tiene mucho que decir en esto. Y la prudencia también. Pero, sobre todo, hay un síntoma claro de que reflexionar es fundamental para conducir tu vida: tu estado de satisfacción o de felicidad. Si no es el adecuado, piensa. 

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