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"Mañana puede ser un gran día" de Betty Smith

A veces pienso cuántos libros hay por leer, cuántos autores por conocer y descubrir. Títulos y títulos. Nombres y nombres. Historias e historias. Cuando mi hijo era pequeño siempre usaba esa frase "escribir historias". Denominaba así, de esa forma, "historias" a las cosas que se le ocurrían, a las aventuras que su imaginación plasmaba, primero en forma de dibujos, sin palabras, y luego en largos textos. 

El tiempo de las historias no ha pasado para mí. Sigo enhebrándolas a cada momento y también buscándolas, hallándolas, en los libros que encuentro a mi paso. Vas a una librería y rebuscas entre los libros, como si fuera un género amigo, que te llega y te subyuga, que te llama. Así encuentras libros como este, libros "pequeños", libros que no leerías si no fuera porque investigas encima de la mesa de los mostradores de las librerías. 

Años veinte, Brooklyn, una chica de diecisiete años. Tiene un trabajo precario y, a pesar de todo, entrega el pequeño salario a su familia, a su madre dominante y a su padre sin carácter, ambos sin ápice de sentimientos mutuos. En ese marco difícil la única salida para ella es casarse. Margy Shannon quizá tiene la seguridad interior de que el matrimonio no le traerá la felicidad, pero no hay escapatoria. Es como una mariposa atrapada en una tela de araña. Así se casará con Frankie Malone, aparentemente parecido a ella en ilusiones y en manera de entender la vida. Pero el matrimonio construido sobre una sensación de necesidad siempre es una lotería y así los avatares de la vida harán que nada sea previsible en esta relación. 

El gran sueño americano es que todos los habitantes de América logren sus objetivos personales y profesionales a partir de un trabajo. La conquista del Oeste es la conquista de los sueños. Todo es posible en un mundo preparado para triunfar. Pero no siempre ocurre así y detrás de esa amalgama de soñadores hay muchos fracasados, gente que nunca conseguirá sus objetivos y que representan la masa gris del sistema. 

Hay algo que Margy aprenderá pronto. Casarse no es la solución. Cuando los problemas conyugales aparecen, el recuerdo de sus días de oficinista, que antes le parecían aburridos y sin esperanza, se tornarán nostálgicos, de forma que entenderá que, a veces, la independencia y la camaradería entre mujeres es una salida mucho más airosa que una boda con alguien que no te entiende, que no evoluciona a tu lado. 

El libro habla tanto de emancipación de la mujer, como del rol de las madres y las familias, como de la lucha de la mujer por conseguir una felicidad que no debe estarle prohibida. Sin embargo, es importante observar que esa emancipación no está relacionada con la obtención de una pareja más o menos adecuada, con casarse o tener hijo. Más bien tiene que ver con el íntimo convencimiento de que somos capaces de seguir adelante sin apoyarnos en otros que, en un determinado momento, pueden dejarnos caer al vacío. 

El mensaje final, no obstante, es esperanzador. De ahí su título. Esa misma esperanza era la que se traslucía en el libro anterior de la autora, que alcanzó enorme éxito editorial, "Un árbol crece en Brooklyn". 


Reseña bibliográfica:

"Mañana puede ser un gran día"

Título original: Tomorrow will we beter

Betty Smith, autora

Traducción de Luis Solano

Editorial Lumen, 2015


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