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Mostrando entradas de marzo, 2015

"Órdenes sagradas" de Benjamin Black

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Hipnótico, elegante, estilista, dominador del lenguaje, creador de un paisaje literario propio...las críticas bendicen a John Banville desde que en 1989 este editor y periodista publicara "El Libro de las Pruebas". Desde entonces, una amplia trayectoria jalonada de premios y de lectores fieles que se han ido sumando al placer de disfrutar de una prosa fina, acerada y llena de observación inteligente. Con "El Mar" logró en 2005 el prestigio Premio Booker y en estos momentos este irlandés nacido en 1945 bien puede ser considerado como una de las cumbres de las letras contemporáneas.  Banville es blanco y Black es negro. El alter ego del escritor, Benjamin Black, aparece en 2007 inaugurando la saga protagonizada por Quirke y dedicada a su pasión más reconocida, la novela negra. Fue "El secreto de Christine" y, después de ella, vendrían "El otro nombre de Laura", "El Lémur", "En busca de April", "Muerte en verano&qu

"Las buenas intenciones" de Amity Gaige

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La editorial Salamandra es signo de calidad. Sus libros tienen todos un sello distintivo: no se dejan llevar por el bestsellerismo, antes bien, buscan y rebuscan hasta hallar especies exóticas, novelas trabajadas, brillantes, llenas de un especial estilo propio.  Esto es lo que ocurre con este libro, escrito por la escritora estadounidense, nacida en 1972, Amity Gaige. Recién salida en España, la novela narra un caso, basado en un hecho real, en el que un padre, que es la voz conductora de la historia, está en la cárcel por el rapto de su hija. Este es el motivo inicial, el que desatará las conjeturas, abrirá la puerta a las confesiones y pondrá sobre la mesa una búsqueda de la identidad personal, con un estilo introspectivo que te atrapa y que te hace pensar. ¿Es la maternidad esa fuerza telúrica a la que todas las mujeres se entregan? ¿Hay tanta diferencia entre hombres y mujeres a la hora de abordar la relación con los hijos? ¿Es posible ser un buen padre sin ser un buen mari

Premios Black Wolf Blogger Award

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Carmen Pinedo Herrero, a través de su delicioso blog carmenpinedoherrero.blogspot.com.es me ha nominado para los premios "Black Wolf Blogger Award". Desde mi más tierna infancia siempre quise estar nominada para algo: para interpretar a Scarlet O´Hara en "Lo que el viento se llevó", o a Vivian Ward en "Pretty Woman" o a la chica tímida de las palomas en "La ley del silencio". Bien. Nada de esto ha sido posible por razones más que nada cronológicas así que esta nominación me súper encanta (usando, permitídmelo, esta expresión que ahora estoy poniendo de moda conmigo misma).  La nominación conlleva dos tareas. La primera es contestar a una serie de preguntas. Ahí van las preguntas (que se las traen) y las respuestas (ahí una hace lo que buenamente puede): ¿Cuál es el primer libro que leíste? Ah, lo recuerdo. Una edición muy bonita de "Alicia en el país de las maravillas". Desde entonces quise ver lo que había detrás de cada e

Deberes y WhatsApp

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La eficacia de los deberes escolares como acompañamiento en el proceso de aprendizaje ha estado y estará siempre en el alero del debate. Los debates educativos son muy curiosos. En ellos participa todo el mundo, porque el simple hecho de haber sido, en algún momento de la vida, un sujeto por educar, un alumno, nos convierte a todos en expertos. Es, por eso mismo, un debate en el que las reglas de juego están desdibujadas o, simplemente, no existen. Las informaciones sobre la educación siguen este mismo guión: rumore, rumore, rumore. Como si se tratara de una vieja canción italiana, como si anunciara lo que ha ocurrido, al fin, con la prensa del corazón, los rumores configuran el esqueleto de la discusión, al estilo de "han dicho que van a aprobar esta ley", "me cuentan que en el instituto tal pasa tal cosa" y así todo.  Sean buenos o malos los deberes, obedezca la moda de ponerlos a lo que obedezca, el caso es que, la última tendencia, lo más cool, es hacerlo

Nada

¿Qué podría deciros que tuviera sentido? ¿Acaso puede explicarse la desesperanza? Observas como tus manos dejan de sujetar la vida y, como si fueras un pájaro de papel que se mueve al compás del viento, por muy tenue que éste sea, ves como todo pasa y tú te conviertes en una espectadora incómoda, alguien que no debería estar ahí, salvo callada y con los ojos semiabiertos.  A veces las palabras no sirven para salvarte del vacío. Se convierten casi en tus enemigas. No sé qué hacer con vosotras, no puedo deciros nada, no me hallo, no me encuentro. Nunca sé cómo contestar a las preguntas que me causan dolor, ni sé explicar los motivos por los que las cosas ocurren. Estoy cansada, definitivamente cansada. Exhausta, diría yo. Este humo que envuelve la ciudad me impide ver las cosas y soy una funambulista colgada en el alambre.  Algún tiempo tuve quien me quisiera. Lo recuerdo entre la bruma, lejano, casi no puedo percibir ya ese sonido del verbo amar, ese sentimiento de pertenecer a