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Mostrando entradas de octubre, 2014

El encuentro

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PRIMERO Una mujer sube a un tren. Es un tren de alta velocidad. Un vagón silencioso. Viernes al mediodía, octubre, un otoño que se inicia en un día esplendoroso con el cielo tan azul que lo cubre todo de una pátina emocionante. Es un día en el que pueden ocurrir muchas cosas, un día de expectativas, de promesas. La mujer espera que esas cosas sean buenas, que le traigan felicidad. Hasta ahora ha tenido poca suerte en la vida, pero quizá ahora todo cambie. Este viaje puede ser una señal. Una variable en su camino, un atajo hacia tiempos más fructíferos.  La mujer tiene una edad indefinida, entre cuarenta y cincuenta años. Va bien vestida, con ropa de calidad que revelan buen gusto. La ropa ha sido escogida con sumo cuidado, probada ante el espejo, fotografiada quizá para ver cómo resulta. Quiere dar una buena impresión. La primera impresión constituye la tarjeta de presentación y no es sensato dejarla a la improvisación. Por eso ha ido el día anterior a la peluquería y s

La música de tus manos

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   Aun en los días del duro invierno, cuando los amaneceres son hostiles, cuando las sábanas nos atrapan y no quieren dejar pasar la luz, aun entonces, en las tardes de brasero y estufa, en la penumbra de las bombillas pequeñas y distantes de tu estudio, ahí, aun, estabas tú en la música.         Manos largas, morenas, manos doradas y prendidas en el abrazo. Manos fuertes sujetando los mástiles. Manos llenas de devoción, asidas al silencio de las notas. La música se eleva en torno tuyo entonces. Haces la música y nosotros, pequeños destellos sin amanecer, sonreímos.     Unos días sonaba la trágica historia de la copla, voces desgarradas, voces de mujer, hombres insólitos, las vidas de quienes el pueblo señala con el dedo, dolores que no pueden escribirse pues no tienen remedio. En ocasiones, era la airada música de la ópera más terrible, la ópera siniestra de la venganza, rostros tensos, oscuros, muertes anunciadas.      Las mañanas de domingo nos despertabas con un ejérci

Jane Austen y Virginia Woolf

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Adeline Virginia Stephen, Virginia Woolf para la literatura (Londres, 1882-1941), en su famoso ensayo "Una habitación propia" describe la escritura de Jane Austen como "una obra para personas mayores, escrita por una mujer, que escribe como una mujer y no como un hombre". Esta aseveración podría ser tomada de manera negativa, pero no es el caso. En el ensayo citado, Woolf reivindica por primera vez la necesidad de que la mujer muestre su independencia intelectual por medio de la literatura, como una forma de expresión del talento que había tenido que sufrir inconvenientes varios. Desde los casos en los que la mujer no firmaba con su hombre, hasta aquellos en los que la firma que aparecía era la del marido. La afirmación de la mujer no es tanto cosa de gritería feminista sin aquilatar, sino de ir consiguiendo subir escalones cuya dificultad es manifiesta.  Esta vindicación de la obra de Austen favoreció el que la crítica la considerara algo serio, mucho má

¿Amigas?

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En la película “Carta a tres esposas“, tres amigas sufren lo indecible ante el anuncio de que uno de sus maridos se ha marchado con otra amiga, con la cuarta amiga de la historia, que no aparece nunca en escena pero que las tiene a todas de los nervios. En “Eva al desnudo“ la íntima amiga y protegida de Eva termina por dejarla en la estacada, por usurparle su sitio, aunque, claro está, la justicia divina no permitirá que se vaya de rositas y, al final de la película, ya está haciendo su aparición esa otra amiga que le hará la misma jugada a ella. El tema de las amigas que no lo son tanto, que, en realidad, sienten envidia o resentimiento contra la que definen como su amiga del alma, no es nuevo, existe en el cine, en la literatura y en la realidad.  Ahora que hablamos en confianza podía contaros algunos ejemplos vividos en primera persona. Por desgracia, soy experta en “amigas“ de esta clase. Quizá por eso siempre he preferido tener amigos, con los que la cosa fluye mucho mejor y no