Ir al contenido principal

Némirovsky vuelve...



Con un libro llamado "El vino de la soledad", publicado por Salamandra

Tomamos la reseña del blog: Libros más vendidos:

 "El vino de la soledad" (publicada en 1935) narra el destino de una acaudalada familia rusa refugiada en París, y detalla la revancha de una muchacha contra su madre, tema que la autora ya había tratado en esa pequeña maravilla literaria que es "El baile". Con una visión lúcida y corrosiva, la novela sigue a la pequeña Elena desde los ocho años hasta su mayoría de edad, desde Ucrania hasta San Petersburgo, Finlandia y finalmente París, donde la familia se muda después del estallido de la revolución rusa, en un trayecto paralelo al que realizó la propia Némirovsky.

La madre de Elena, una mujer hermosa y veleidosa de origen noble, menosprecia a su marido, un rico judío, y a su hija. Tras el fallecimiento de la gobernanta, la vida de la niña se hace aún más complicada, pues su madre acomoda en la casa a su amante, un primo quince años menor que ella. Sin embargo, el transcurrir del tiempo convierte a Elena en una joven muy bella, y el día en que se da cuenta que atrae al amante de su madre, comprende que ha llegado el momento de desquitarse.
No he leído aún este libro, que he descubierto hojeando propuestas literarias en una revista semanal, pero pronto lo buscaré porque estoy segura que, como todos los libros de esta autora, no me defraudará. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes