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Mostrando entradas de enero, 2012

Némirovsky vuelve...

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Con un libro llamado "El vino de la soledad", publicado por  Salamandra Tomamos la reseña del blog: Libros más vendidos:   "El vino de la soledad" (publicada en 1935) narra el destino de una acaudalada familia rusa refugiada en París, y detalla la revancha de una muchacha contra su madre, tema que la autora ya había tratado en esa pequeña maravilla literaria que es "El baile". Con una visión lúcida y corrosiva, la novela sigue a la pequeña Elena desde los ocho años hasta su mayoría de edad, desde Ucrania hasta San Petersburgo, Finlandia y finalmente París, donde la familia se muda después del estallido de la revolución rusa, en un trayecto paralelo al que realizó la propia Némirovsky . La madre de Elena, una mujer hermosa y veleidosa de origen noble, menosprecia a su marido, un rico judío, y a su hija. Tras el fallecimiento de la gobernanta, la vida de la niña se hace aún más complicada, pues su madre acomoda en la casa a su amante,

Aquellas niñas

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Dedicado a Paqui Luna Mendoza, que escribe poesías " Hace ya algunos años existió una resplandeciente calle, llena de alegría, sol y buenas vibraciones. Era una calle muy, muy larga, una calle en la que todas las cosas podían ocurrir. Las casas se parecían mucho entre sí pero un buen observador era capaz de distinguir sus diferencias. Lo mismo ocurría con los habitantes de estas casas, gente trabajadora y normal, pero que encerraba un mundo de sorpresas, de genialidades. Había de todo y todo merecía la pena de ser visto y conocido. La calle era muy larga, con varios tramos que cruzaban otras calles, definiendo así espacios distintos, poblados por gente que tenía nombres, diminutivos, apodos o, simplemente, rostros. Era una calle especial que cruzaba la zona más antigua de la ciudad, la que poseía el secreto de sus mejores sones y cantes, la calle del Carnaval, la calle del Flamenco, la calle de los artistas. En esas calles vivían personas mayores, desde luego, los padres

Cuento de Reyes

(Dedicatoria: a mi madre) Es una casa baja como tantas que hay en Andalucía. Una casa de una calle especial, la calle de la alegría, llena de sol y de música casi siempre. La casa da a una huerta y, tras ella, la pantalla de un cine de verano, en la que se asoman por temporadas Robert Mitchum, Gary Cooper o Assaf Dayan. La casa tiene casapuerta y azotea. La azotea mira a las salinas y a ella llega un olor a salitre muy peculiar. Allí arriba se secan el pelo al sol las hijas de la casa, largas melenas rubias, morenas y castañas, que se desenredan cuidadosamente con un enorme peine de púas negras. Es la noche de Reyes. La noche en la que, tras el paso de la Cabalgata, las calles han quedado llenas de pegajosos restos de caramelos. Después del cortejo todo ha quedado en silencio. En la casa duermen todos los niños. Es un sueño a la espera, un sueño leve, que se agita cuando algún pequeño sonido enturbia el silencio de la noche. Todas las casas de la calle viven el mismo compás. En