Ir al contenido principal

Lecturalia propone...

Estas son las recomendaciones de Lecturalia sobre libros para regalar estas navidades:

Fabulosos monos marinos, de Oscar Gual. Dicen que los cuentos no venden en España y que, al parecer, hay que pelear a brazo partido con un editor para que acceda a publicar una antología. Pues bien, algo me dice que Gual no tuvo demasiados problemas en convencer a la gente de DVD Ediciones para esta. Fabulosos monos marinos cuenta con verdaderas joyas del relato corto. Necesario.

La fábrica de vinagre, de Edward Gorey. Reconozco que esto es una filia personal. Soy un auténtico fanático de Gorey y ediciones de lujo como la que nos brinda Libros del zorro rojo son una perdición. El libro incluye Los pequeños macabros, El dios de los insectos y El ala oeste. Imprescindible para los seguidores de Gorey y, desde luego, un regalo de lo más original.

Calle de los maleficios. Crónica secreta de París, de Jacques Yonnet. Para los interesados en el París de la ocupación alemana y la tropa de buscavidas, bohemios y rebeldes que se entrecuzaban e intercambiaban tanto por sus calles como por sus catacumbas. Un retrato realista y a la vez fantástico que Sajalín ha rescatado del olvido.

El barco ebrio y otros poemas, de Arthur Rimbaud. Poeta maldito, Rimbaud completa en las letras francesas a Baudelaire y a Verlaine (bueno, a Verlaine en más de un sentido). Nórdica nos ofrece un exquisito libro ilustrado con los mejores poemas del francés para uso y disfrute en las tardes de tormenta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes

"Recado original" de María Sanz

  María Sanz (Sevilla, 1956) acaba de publicar un nuevo libro de poemas. Viene de la mano de Lastura Ediciones, que ha cuidado el envoltorio tanto como María ha cuidado el contenido. Una preciosa portada y su correspondiente marcapáginas, son la carta de presentación de un libro que ha sido trabajado delicadamente y que incluye poemas memorables. Para leer en noviembre, el mes de la poesía, el de las ausencias, las melancolías, las búsquedas.  Los libros de poesía se leen rápidamente y también muy despacio. Después de esa primera lectura transversal que pone sobre la mesa los asuntos, entra el deseo de ahondar, de sentir el ritmo tal y como se ha expresado, de conocer la música de los poemas, de adentrarse en los primeros versos, tan definitivos y en los últimos versos, tan ciertos. Así la intención está en la cita que abre el libro, Machado, sobriedad y lejanía de lo leve. Y en el primero de los poemas, numerados, sin títulos, está ya el verso que anuncia el conjunto: "Ahora sólo