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Vuelve Kenizé


Kenizé Mourad obtuvo un gran éxito editorial, hace ya veinte años, con su libro "De parte de la princesa muerta". En esta ocasión su nueva obra "En la ciudad de oro y plata" (Espasa) se publica de forma simultánea en varios países, España entre ellos. La novela se desarrolla en torno al año 1856. En ese tiempo, la "todopoderosa Compañía de las Indias decide someter Lucknow, la llamada ciudad de oro y plata por su belleza y riqueza legendarias, a la tutela británica. Esta forzada anexión provoca una insurrección a cuyo frente se alza la begum Hazrat Mahal, cuarta esposa del rey. Junto con su fiel rajá Jai Lal y con el apoyo de los cipayos, dispuestos a todos los sacrificios por su causa, Hazrat Mahal, convertida en el alma de la revuelva, encarna la resistencia al invasor."

Kenizé Mourad nació en París en el año 1940 y fue educada en un orfanato, por lo que hasta los quince años no supo quiénes eran sus verdaderos padres: un rajá hindú llamado Amir y la princesa Selma de Turquía, nieta de Mourad V, el último sultán otomano. Trabajó primero durante años como periodista y en 1987 publicó su novela autobiográfica "De parte de la princesa muerta" que tuvo un clamoroso éxito. Además, ha publicado otras novelas como "Un jardín en Badalpur" y "El perfume de nuestra tierra".

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"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes