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Amores virtuales


En otro lado de este blog os hablé hace algún tiempo de la primera parte de este libro, que se llama "Contra el viento del norte" y que me leí en una sentada. Pues bien, la segunda parte, de título "Cada siete olas" aún es mejor. Lo podéis comprobar vosotros mismos si accedéis a ambas partes, que están en nuestra biblioteca. Seguramente se trate de uno de los fenómenos editoriales más interesantes de estos meses y por ello está en la lista de libros más vendidos que suelen recoger los suplementos culturales de los fines de semana.

Los personajes de ambos libros son los mismos: Emmi y Leo. La relación entre ellos se organiza en torno al ordenador, a los mensajes de correo. Los sentimientos, la pasión, la descripción de sus vidas y de ellos mismos, los compases de espera, la alegría y la tristeza, la furia, el amor, la pérdida, todo ello desfila por los textos de los mensajes igual que ocurre en el vida real. Emmi y Leo destinados a encontrarse físicamente, aunque su escritura sea para ellos más real que la vida diaria, se convierten en personas a las que podemos reconocer porque en ellos viven cosas que todos hemos vivido o casi todos.

Absolutamente recomendable por su ternura, sencillez, vitalidad, por lo que significa y por lo que expresa, "Cada siete olas" es todavía mejor que la primera parte y, además, cierra un círculo que se había quedado abierto y que sus lectores queríamos ya redondear.

El libro lo publica Alfaguara y su autor es Daniel Glattauer.

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(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

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