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Pensar, actuar, cambiar


Hace unos años Isabel Álvarez me regaló este libro que ahora se reedita: "La mente bien ordenada" de Edgar Morin. El libro me pareció imprescindible para todos aquellos que creemos en la necesidad de una reflexión crítica sobre lo que hacemos y lo que vivimos. En lo que respecta al mundo de la educación, Morin aterriza a partir de unas clarividentes ideas que me han servido de inspiración en muchos temas. No es extraño que fuera Isabel Álvarez la persona que me regalara este libro, porque ella misma fue clarividente y porque su compromiso ético con la educación y con la sociedad en general forma parte de mi propia forma de entender este trabajo.

Así que ahora tenéis la oportunidad de leer este trabajo y de conocer a este pensador, de quien os copio una reseña que aparece en la propia web de la editorial Seix Barral:

Edgar Morin nació en París en 1921. Actor, político independiente, sociólogo de la contemporaneidad, creador del denominado «pensamiento complejo», es director de investigación emérito en el Centro Nacional de investigación científica, donde preside el comité Ciencias y Ciudadanos. Su obra publicada en español abarca numerosas vías de exploración: El cine, o el hombre imaginario (Seix Barral, 1961; 1975), El espíritu del tiempo (1966), Autocrítica (1976), La ecología de la civilización técnica (1981), Para salir del siglo XX (1982), Ciencia con consciencia (1984), Qué es el totalitarismo (1985), El método (1992), El paradigma perdido (1992), Tierra-patria (1993), El hombre y la muerte (1994), Introducción al pensamiento complejo (1994), Sobre la interdisciplinaridad (1995), Sociología (1995), Pensar Europa (1998).

"La mente bien ordenada" es ya un clásico del pensamiento contemporáneo y no solamente puedes leerlo y sacar conclusiones que te sirvan en tu vida y tu trabajo, sino también compartirlo con los alumnos. Para ellos puedes hallar reflexiones e ideas sobre las que discutir. Y la discusión es un elemento que proporciona a los alumnos la oportunidad de desarrollar su espíritu crítico y su propia idea sobre las cosas, aspectos ambos que no se improvisan sino que deben basarse en un entrenamiento adecuado en el que la escuela tiene una parte importante.


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